+ PRI: cohabitación autoritaria
+ No, a lo mejor, no sé, bueno sí
A la memoria de José Luis
Santiago Vasconcelos
Luego de haber armado un escándalo porque el líder nacional panista César Nava había dicho que el paquete fiscal para el 2010 había sido diseñado por el PRI, senadores y diputados priístas acaban de reconocer --con la pena-- que sí, que la política fiscal de aumento de impuestos sí es del tricolor.
El mensaje político es más que claro: el PRI, a pesar de dos derrotas presidenciales, no se acostumbra a ser partido de oposición. Como minoría en el periodo 2006-2009 se convirtió en el partido-compensación y ahora como primera minoría se ejerce nada menos que como partido en el gobierno.
Sin prácticas democráticas y sin reconocer los nuevos tiempos de un sistema político en transición, el PRI ha continuado como el partido dominante. En lugar de cogobernar desde la oposición, los priístas han usado su nueva bancada como primera fuerza política para gobernar: la política fiscal aprobada es la misma que ha aplicado tradicionalmente el PRI, incluyendo el alza de 50% del IVA en 1995 y el triunfo celebrado con la roqueseñal.
El PAN tampoco ha podido entender los tiempos. Una cosa es que sea minoría legislativa en la cámara y una mayoría timorata en el Senado y otra muy diferente que el PAN no haya aprendido a manejarse como partido en el gobierno. La clave de los partidos en el gobierno radica no tanto en la imposición sino en dos mecanismos: la capacidad para asumir la iniciativa política y la voluntad para negociar con todas las fuerzas actuantes. En el Senado, por ejemplo, el PAN tiene el 40.6% de las curules, pero la iniciativa y la negociación la conduce el PRI con el 25% de las curules. En la anterior cámara de diputados, el PAN hizo poco con el 41.2% de su bancada. Hoy es imposible hacer algo con apenas el 28.6% de sus diputados.
Lo que ha estado en juego no ha sido la imposición de medidas específicas sino la capacidad para conducir la transición económica. El debate fiscal atrapó a un panismo pasivo, a la defensiva, pero sobre todo sin capacidad para negociar. El PAN tampoco pudo aprovechar la fractura en el PRI de los diputados y el PRI de los senadores. Cuando la iniciativa fiscal original no pudo transitar por los pasillos legislativos, el PAN se hizo a un lado y le cedió la iniciativa al PRI.
El paquete fiscal aprobado finalmente sólo podrá ser administrado por un gobierno federal priísta porque quedó atado a las consideraciones populistas priístas y a algunos criterios neoliberales también priístas. El paquete, asimismo, carece de referentes con el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno del presidente Calderón, a menos que se haya tomado ya la decisión de imprimirle a la segunda mitad del sexenio el sello indeleble del PRI.
El PAN tiene apenas un año para recomponer sus posibilidades. Frente al virus jurásico que mantiene enfermo de poder al PRI, el camino panista sólo se ve por el lado de retomar la iniciativa política pero en los terrenos de la construcción den nuevas reglas al juego político. Es decir, de reencauzar la transición a la democracia para dejar al PRI sin margen de maniobra. Ha quedado más que demostrado que el PRI es incapaz de salirse de los espacios del viejo sistema autoritario y menos ha dejado ver alguna posibilidad de negociar la construcción de un nuevo régimen. El fracaso de la reforma del Estado en el Senado fue la confirmación.
Lo que viene en el mediano plazo es la percepción de los espacios que tiene el PAN: o se somete a la conducción gubernamental del PRI y retoma la iniciativa política y cambia en los hechos los escenarios políticos, económicos, sociales y de alianzas. Aún con los candados que están cerrados en el congreso y las ataduras de la política fiscal, el gobierno de Calderón necesita dar un golpe de timón y en la práctica retomar los caminos del crecimiento con empleo, aún rebasando las metas de inflación y déficit. Al final de cuentas, la estabilidad social está por encima de la estabilización de las variables macroeconómicas.
El paquete fiscal para el 2010 fue una política típica del PRI, igual a los años de la crisis del pasado cuando los gobiernos priístas se sometieron a los dictados del Fondo Monetario Internacional. Como el Dr. Pangloss de Voltaire, el senador priísta Francisco Labastida Ochoa resumió los alcances del paquete en dos apreciaciones: “fue el mal menor” y “luego arreglamos el mazacote”. Es decir, el mejor de los mundos posibles. En este sentido, favor de endosar las quejas sociales a los correos electrónicos de las bancadas priístas en las dos cámaras.
Ahora vienen tiempos de definiciones: el gobierno federal panista y el PAN deben decidir si seguirán atrapados en las redes del PRI y sus intereses por regresar a la presidencia de la república en el 2012 o asumir la nueva realidad que requiere de retomar la iniciativa y la negociación. Pero sobre todo, la urgencia del gobierno calderonista de definir en el corto plazo un programa de emergencia para crecer y reactivar el empleo. Si no lo hacen, entonces será el PAN el que va a cogobernar con el PRI y no al revés.
Datos personales
- Carlos Ramírez
- Periodista, escritor, Lic. en Periodismo, Mtro. En Ciencias Políticas, oaxaqueño. Autor de la columna "Indicador Político" en El Financiero.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
Diario Político, noviembre 3, 2009.
Un sentimiento de depresión se percibió en el ambiente social de hoy. Los medios lo reflejaron. El enojo contra el paquete fiscal obligó a los legisladores priístas, ante el silencio estratégico de los panistas, a dar la cara. Francisco Rojas y Francisco Labastida aceptaron la paternidad del paquete fiscal, aunque hace una semana hicieron un escándalo --un verdadero irigote-- porque el líder nacional panista César Nava había declarado que la propuesta de aumento de un punto del IVA era de los priístas. La respuesta violenta de los tricolores sacudió el ambiente político. Y una vez aprobada la política fiscal, los priístas aceptaron la propiedad del paquete.
Lo malo es que las resoluciones fiscales no llegaron a miscelánea y apenas configuraron un pequeño tendejón. ¿Puso haberse llegado más lejos? Sin duda que sí. Pero las coordenadas de los legisladores estaban lejos de la política económica y cerca de los jaloneos por la candidatura presidencial del 2012. Así de simple. Así de mezquinos. Así de miopes. La intención del gobierno y de los partidos no quiso buscarle salidas a la crisis, a la recesión, a la caída de -7% al PIB. No. El escenario fue más pequeño: la disputa por la candidatura presidencial priísta adelantada entre la diputada Beatriz Paredes y el senador Manlio Fabio Beltrones.
Ahora viene la salida de siempre, la intención de tapar el hoyo después del niño ahogado: que si hay que debatir una verdadera reforma fiscal, que si los senadores priístas convocarán a una convención nacional fiscal, que el año próximo sí le entraran a las cosas serias… Palabras que se lleva el viento de la declaracionitis periodística del corto plazo.
La conclusión es obvia: el 2010 será otro año perdido. La meta del PIB de 3% aparece hoy inalcanzable. Y aún si se lograra, sería menor a lo perdido: 3% positivo al cerrar 2008 y -7% negativo en el 2009, un total de 10% de tropiezo productivo. ¿Cómo explicarle a la sociedad que seguirá su crisis y que además tendrá que pagar más impuestos?
Los anteriores fueron días de agobio, de tensiones, de alza en la presión arterial de la sociedad. Y de decepción política. Los que vienen serán meses de tensión social, y no tanto por la falta de crecimiento sino por la acumulación de enojo en los ciudadanos.
Lo malo es que las resoluciones fiscales no llegaron a miscelánea y apenas configuraron un pequeño tendejón. ¿Puso haberse llegado más lejos? Sin duda que sí. Pero las coordenadas de los legisladores estaban lejos de la política económica y cerca de los jaloneos por la candidatura presidencial del 2012. Así de simple. Así de mezquinos. Así de miopes. La intención del gobierno y de los partidos no quiso buscarle salidas a la crisis, a la recesión, a la caída de -7% al PIB. No. El escenario fue más pequeño: la disputa por la candidatura presidencial priísta adelantada entre la diputada Beatriz Paredes y el senador Manlio Fabio Beltrones.
Ahora viene la salida de siempre, la intención de tapar el hoyo después del niño ahogado: que si hay que debatir una verdadera reforma fiscal, que si los senadores priístas convocarán a una convención nacional fiscal, que el año próximo sí le entraran a las cosas serias… Palabras que se lleva el viento de la declaracionitis periodística del corto plazo.
La conclusión es obvia: el 2010 será otro año perdido. La meta del PIB de 3% aparece hoy inalcanzable. Y aún si se lograra, sería menor a lo perdido: 3% positivo al cerrar 2008 y -7% negativo en el 2009, un total de 10% de tropiezo productivo. ¿Cómo explicarle a la sociedad que seguirá su crisis y que además tendrá que pagar más impuestos?
Los anteriores fueron días de agobio, de tensiones, de alza en la presión arterial de la sociedad. Y de decepción política. Los que vienen serán meses de tensión social, y no tanto por la falta de crecimiento sino por la acumulación de enojo en los ciudadanos.
Indicador Político 3-noviembre-2009
+ Abstención igual a complicidad
+ ¡Curulereeeeeeeeeeeeeeeeeros!
En una de sus historias más divertidas, Cándido o el optimismo, Voltaire inventó al Dr. Pangloss como tutor del joven Cándido. Pangloss era uno de los filósofos más racionales, hoy convertido en el filósofo de los optimistas de las crisis. Y citan dos de sus aportaciones:
--No hay efecto sin causa.
--Vivimos el mejor de los mundos posibles.
Las cosas, decía Pangloss educando a Cándido, nacieron para ser lo que son. “Por consiguiente, quienes han enunciado que todo está bien, han dicho una tontería; habría que decir que todo está lo mejor posible”.
En un ensayo publicado en el The New York Times Magazine, el economista Paul Krugman dice que el mundo en esta crisis está lleno de réplicas del Dr. Pangloss. Bien mirado, podría decirse que las dos cámaras del congreso mexicano y la élite de funcionarios de Hacienda estuvieron animados, en estas dos últimas semanas, por el espíritu chocarrero del Dr. Pangloss. Basta escuchar las explicaciones-justificaciones de congresistas y funcionarios.
Aunque con mayor rigor, legisladores y hacendarios revelaron más bien su formación orwelliana y el neolenguaje en donde se decía una cosa para dar a entender otra. La paz es la guerra, decía Orwell en su mundo fantástico de 1948.
Pero más en el terreno de la realidad histórica, los congresistas mexicanos simplemente incumplieron la función para la que fueron creados. En el manifiesto de los Lores de 1628, quedó establecida la tarea única de los parlamentos: evitar los abusos del poder en el cobro de impuestos:
--“En lo sucesivo nadie podría ser obligado a prestar dinero al Rey contra su voluntad, porque tal obligación era contraria a la razón y a las libertades del Reino”.
--“No podrán ser compelidos a participar en impuesto, exacción, ayuda o carga alguna sin el consentimiento general de la comunidad expresado en el Parlamento”.
Los legisladores no sólo desecharon la propuesta del ejecutivo federal de un 2% de impuesto para recursos etiquetados a programas de lucha contra la pobreza, sino que prefirieron aceptar la salida lateral de Hacienda de subir un punto porcentual el IVA y destinar esos recursos a gasto político de los gobernadores estatales.
De nuevo la lógica del Dr. Pangloss: cuando Cándido, en medio de una tormenta de mar, quiso saltar para salvar a un amigo, Pangloss le dijo que no y le razonó probándole que la bahía de Lisboa había sido hecha justamente para que se ahogara su amigo. “Cándido atónito, desatentado, confuso, ensangrentado y palpitante, decía para sí: ¿si éste es el mejor de los mundos posibles, como serán los otros?”
Más que la teoría económica o que la razón dialéctica, sólo queda el humor de Voltaire para tratar de entender la lógica de lo ocurrido con el paquete fiscal: los priístas se escondieron a la hora de la votación en el Senado, aunque con la pena de que una abstención es un voto a favor y una complicidad manifiesta. Y que para asombro de la sociedad, diputados del PRI y del PAN eludieron el debate el sábado 31 y le cedieron la tribuna a las furias irracionales del PT y Convergencia. El 74% de legisladores guardó ominoso silencio, no quiso debatir razones y prefirió la razón de la fuerza de la mayoría que la fuerza de la razón explicada.
Al final, el gran perdedor en la aprobación del paquete fiscal fue el PRI. El PRI de la cámara de diputados se convirtió en la mano del gato que le sacó las castañas al fuego al Plan B de Hacienda de subir el IVA. Y el PRI en el Senado quedó vencido por los entendimientos de Beatriz Paredes con el gobierno federal. Pero al final de la larga jornada, diputados y senadores priístas mostraron su verdadero rostro: el de las complicidades con el poder, aunque con ello dejaron un agravio social que suele ajustar cuentas en las urnas.
Más curuleros --José de la Colina dixit-- que parlamentarios, los legisladores priístas y panistas y varios perredistas se olvidaron de la sociedad y votaron por un paquete fiscal restrictivo, recesivo y estabilizador. Y en lugar de beneficiar a los pobres, el resultado fue el cobro de más impuestos para destinar esos recursos excedentes a los gobernadores, varios de ellos con elecciones estatales en puerta. Más que cumplir su función histórica de operar como el dique de contención al abuso en el cobro de más impuestos a los mismos de siempre, los legisladores-curuleros decidieron por razones políticas, de grupo y de alianzas, aunque con ello liquidaron el funcionamiento del parlamento como contrapeso del ejecutivo.
Lo que viene ahora es examinar a los legisladores con la historia final del Dr. Pangloss: luego de que lo colgaron, quisieron disecarlo, lo molieron a golpes y terminó de remero esclavo en galeras de barco, Cándido le preguntó su seguía pensando que era el mejor de los mundos posibles. La respuesta fue la misma de los legisladores mexicanos: “sigo con mi primer idea de que es el mejor de los mundos posibles, porque en última instancia soy filósofo; no me conviene desdecirme” y “porque la armonía preestablecida es la cosa más hermosa del mundo”.
+ ¡Curulereeeeeeeeeeeeeeeeeros!
En una de sus historias más divertidas, Cándido o el optimismo, Voltaire inventó al Dr. Pangloss como tutor del joven Cándido. Pangloss era uno de los filósofos más racionales, hoy convertido en el filósofo de los optimistas de las crisis. Y citan dos de sus aportaciones:
--No hay efecto sin causa.
--Vivimos el mejor de los mundos posibles.
Las cosas, decía Pangloss educando a Cándido, nacieron para ser lo que son. “Por consiguiente, quienes han enunciado que todo está bien, han dicho una tontería; habría que decir que todo está lo mejor posible”.
En un ensayo publicado en el The New York Times Magazine, el economista Paul Krugman dice que el mundo en esta crisis está lleno de réplicas del Dr. Pangloss. Bien mirado, podría decirse que las dos cámaras del congreso mexicano y la élite de funcionarios de Hacienda estuvieron animados, en estas dos últimas semanas, por el espíritu chocarrero del Dr. Pangloss. Basta escuchar las explicaciones-justificaciones de congresistas y funcionarios.
Aunque con mayor rigor, legisladores y hacendarios revelaron más bien su formación orwelliana y el neolenguaje en donde se decía una cosa para dar a entender otra. La paz es la guerra, decía Orwell en su mundo fantástico de 1948.
Pero más en el terreno de la realidad histórica, los congresistas mexicanos simplemente incumplieron la función para la que fueron creados. En el manifiesto de los Lores de 1628, quedó establecida la tarea única de los parlamentos: evitar los abusos del poder en el cobro de impuestos:
--“En lo sucesivo nadie podría ser obligado a prestar dinero al Rey contra su voluntad, porque tal obligación era contraria a la razón y a las libertades del Reino”.
--“No podrán ser compelidos a participar en impuesto, exacción, ayuda o carga alguna sin el consentimiento general de la comunidad expresado en el Parlamento”.
Los legisladores no sólo desecharon la propuesta del ejecutivo federal de un 2% de impuesto para recursos etiquetados a programas de lucha contra la pobreza, sino que prefirieron aceptar la salida lateral de Hacienda de subir un punto porcentual el IVA y destinar esos recursos a gasto político de los gobernadores estatales.
De nuevo la lógica del Dr. Pangloss: cuando Cándido, en medio de una tormenta de mar, quiso saltar para salvar a un amigo, Pangloss le dijo que no y le razonó probándole que la bahía de Lisboa había sido hecha justamente para que se ahogara su amigo. “Cándido atónito, desatentado, confuso, ensangrentado y palpitante, decía para sí: ¿si éste es el mejor de los mundos posibles, como serán los otros?”
Más que la teoría económica o que la razón dialéctica, sólo queda el humor de Voltaire para tratar de entender la lógica de lo ocurrido con el paquete fiscal: los priístas se escondieron a la hora de la votación en el Senado, aunque con la pena de que una abstención es un voto a favor y una complicidad manifiesta. Y que para asombro de la sociedad, diputados del PRI y del PAN eludieron el debate el sábado 31 y le cedieron la tribuna a las furias irracionales del PT y Convergencia. El 74% de legisladores guardó ominoso silencio, no quiso debatir razones y prefirió la razón de la fuerza de la mayoría que la fuerza de la razón explicada.
Al final, el gran perdedor en la aprobación del paquete fiscal fue el PRI. El PRI de la cámara de diputados se convirtió en la mano del gato que le sacó las castañas al fuego al Plan B de Hacienda de subir el IVA. Y el PRI en el Senado quedó vencido por los entendimientos de Beatriz Paredes con el gobierno federal. Pero al final de la larga jornada, diputados y senadores priístas mostraron su verdadero rostro: el de las complicidades con el poder, aunque con ello dejaron un agravio social que suele ajustar cuentas en las urnas.
Más curuleros --José de la Colina dixit-- que parlamentarios, los legisladores priístas y panistas y varios perredistas se olvidaron de la sociedad y votaron por un paquete fiscal restrictivo, recesivo y estabilizador. Y en lugar de beneficiar a los pobres, el resultado fue el cobro de más impuestos para destinar esos recursos excedentes a los gobernadores, varios de ellos con elecciones estatales en puerta. Más que cumplir su función histórica de operar como el dique de contención al abuso en el cobro de más impuestos a los mismos de siempre, los legisladores-curuleros decidieron por razones políticas, de grupo y de alianzas, aunque con ello liquidaron el funcionamiento del parlamento como contrapeso del ejecutivo.
Lo que viene ahora es examinar a los legisladores con la historia final del Dr. Pangloss: luego de que lo colgaron, quisieron disecarlo, lo molieron a golpes y terminó de remero esclavo en galeras de barco, Cándido le preguntó su seguía pensando que era el mejor de los mundos posibles. La respuesta fue la misma de los legisladores mexicanos: “sigo con mi primer idea de que es el mejor de los mundos posibles, porque en última instancia soy filósofo; no me conviene desdecirme” y “porque la armonía preestablecida es la cosa más hermosa del mundo”.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Diario Literario
DIARIO LITERARIO
Lunes 2 de noviembre, 2009.
De tin marín, de do pingüé.
Acabo de terminar de leer las mil 150 páginas del libro La Compañía, una historia novelada de la CIA. El autor es Robert Littell. Como siempre, los editores juegan con los lectores: que si es el continuador de John LeCarré o que si es el Mario Puzo de los escritores de espionaje. Nada de eso. Es un libro con demasiadas páginas, los personajes se pierden y la intencionalidad deja muchos párrafos demasiado elementales. Se trata, pues, más bien de un intento de novela de best seller, aunque sin la maestría de los vendedores masivos de novelas, como Irving Wallace o Danielle Steel.
El libro tiene en contra la serie de televisión en tres partes. Obviamente se trata de una versión libre, con un manejo con mayor tensión de los protagonistas y los hilos de sus vidas mucho mejor resueltos. La novela se pierde en la intención de encajar a los personajes con hechos de la vida real. Pero en ambas versiones, la serie de televisión y la novela, el gran personaje es James Jesus Angleton, durante años el jefe de contraespionaje de la CIA, el tenaz cazador de espías del KGB infiltrados y el más dramático de todos los protagonistas. Angleton jala mucho la atención. Conocido con el sobrenombre de Madre --así lo retrata un poco LeCarré en el ciclo de George Smiley--, termina lamentablemente su vida acusando de espías soviéticos a presidentes, secretarios de Estado y políticos. Pero hay un dato que hace a Angleton cercano: es hijo de un militar español que se casó con una bella mujer de Sinaloa cuando su padre penetró a México con las tropas del general Pershing persiguiendo a Pancho Villa por el ataque a Columbus.
El libro La Compañía dice poco para quien haya seguido la historia de la agencia central de espionaje. Por cierto, caba de salir la biografía crítica dfe la CIA, Legado de cenizas, de Tim Weiner, y La historia secreta de la CIA, de Joseph J. Trento, de donde parece que Littell sacó algunas de las anécdotas. Y en cine están Leones por corderos. Por cierto, la bibliografía de la CIA es amplia, a diferencia de los años setenta cuando los agentes que dejaban la oficina tenían prohibido publicar libros. Hoy casi todos los directores de la CIA han escrito sus memorias autorizadas, la mayor parte con intenciones de dejar sentada su versión de los hechos y evitar las interpretaciones.
El libro de Littell sin duda que atraerá la atención de los fanáticos del tema. Es la historia de tres amigos que fueron reclutados por la CIA al terminar su carrera en Yale y los caminos diversos. Asimismo, cuenta una de las historias ya no tan secretas de la CIA pero siempre vigente: los casos de los espías de la CIA y el MI6 --Military Intelligence 6 de Inglaterra-- que fueron comprados por el KGB y se dedicaron a entregarle secretos a los soviéticos. El caso inglés más sonado fue el de Kim Philby, que llegó a ser nada menos que jefe de contraespionaje del servicio secreto inglés pero como topo del KGB. Por cierto, Philby fue el mejor amigo de Angleton y éste lo defendió aún después de que Philby había escapado a la Unión Soviética.
La historia de Lattell pasa por el alzamiento en Hungría, la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos, el caso Oswald, Watergate y del fin de la URSS con Gorbachov. Desde luego que maneja bien --aunque no con profundidad-- el caso de los topos soviéticos en la CIA y termina con el destino de los tres amigos de Yale. La serie de televisión se inclina más por la dramatización de los personajes para la pantalla y no es la historia de la novela. De todos modos, los fanáticos debieran de ver y leer las dos versiones. La serie de televisión enfatiza el perfil de la aventura, no del drama. Por eso es diferente a las serie de las dos novelas más importantes de LeCarré: El topo y La gente de Smiley. Los ingleses otorgan más espacio y profundidad al drama de los espías y no a la aventura.
El libro de Latell abre, por cierto, el apetito de ciertos aspectos aún oscuros de la historia de la CIA. Uno de ellos: la estación en Berlín en los primeros años de la guerra fría. Aún no se ha escrito a fondo sobre esa parte, porque hay versiones de que la penetración soviética se dio justamente en esa estación. Y otra: el papel de la CIA en el caso Watergate. Y para los fanáticos de la literatura de la CIA no se resuelve uno de los enigmas también muy secretos de la agencia: ¿qué condujo a la CIA al fracaso en Bahía de Cochinos? ¿Los temores de John Kennedy, pese a las presiones de Bobby Kennedy autorizando el asesinato de Fidel Castro, o una delación del topo soviético avisando a Moscú y de ahí a La Habana de la fecha y el día de la invasión para permitirle a Castro atrincherar tropas en esa zona? Cada día se acumulan evidencias de que Castro ganó porque le avisaron con anticipación.
A pesar de las objeciones, el libro de Lattell vale la pena. Lamentablemente no se vende aún en México pero puede pedirse por internet a algunas de las librerías de Madrid.
El título de este comentario, por cierto, viene de la novela más famosa de LeCarré: El topo, titulada en español, pero con un título en inglés de una canción infantil: Thinker, tailor, soldier, spy, traducido literalmente como Candelero, sastre, soldado y espía. Esta canción infantil, me dijo un día el poeta David Huerta, sería en México el “Tin, marín, de do, pingüé”. Las series televisivas de las dos novelas del ciclo Smiley de LeCarré también pueden solicitarse a los Estados Unidos por internet.
El tema da para más, es cierto. Y vamos a regresar a él.
Lunes 2 de noviembre, 2009.
De tin marín, de do pingüé.
Acabo de terminar de leer las mil 150 páginas del libro La Compañía, una historia novelada de la CIA. El autor es Robert Littell. Como siempre, los editores juegan con los lectores: que si es el continuador de John LeCarré o que si es el Mario Puzo de los escritores de espionaje. Nada de eso. Es un libro con demasiadas páginas, los personajes se pierden y la intencionalidad deja muchos párrafos demasiado elementales. Se trata, pues, más bien de un intento de novela de best seller, aunque sin la maestría de los vendedores masivos de novelas, como Irving Wallace o Danielle Steel.
El libro tiene en contra la serie de televisión en tres partes. Obviamente se trata de una versión libre, con un manejo con mayor tensión de los protagonistas y los hilos de sus vidas mucho mejor resueltos. La novela se pierde en la intención de encajar a los personajes con hechos de la vida real. Pero en ambas versiones, la serie de televisión y la novela, el gran personaje es James Jesus Angleton, durante años el jefe de contraespionaje de la CIA, el tenaz cazador de espías del KGB infiltrados y el más dramático de todos los protagonistas. Angleton jala mucho la atención. Conocido con el sobrenombre de Madre --así lo retrata un poco LeCarré en el ciclo de George Smiley--, termina lamentablemente su vida acusando de espías soviéticos a presidentes, secretarios de Estado y políticos. Pero hay un dato que hace a Angleton cercano: es hijo de un militar español que se casó con una bella mujer de Sinaloa cuando su padre penetró a México con las tropas del general Pershing persiguiendo a Pancho Villa por el ataque a Columbus.
El libro La Compañía dice poco para quien haya seguido la historia de la agencia central de espionaje. Por cierto, caba de salir la biografía crítica dfe la CIA, Legado de cenizas, de Tim Weiner, y La historia secreta de la CIA, de Joseph J. Trento, de donde parece que Littell sacó algunas de las anécdotas. Y en cine están Leones por corderos. Por cierto, la bibliografía de la CIA es amplia, a diferencia de los años setenta cuando los agentes que dejaban la oficina tenían prohibido publicar libros. Hoy casi todos los directores de la CIA han escrito sus memorias autorizadas, la mayor parte con intenciones de dejar sentada su versión de los hechos y evitar las interpretaciones.
El libro de Littell sin duda que atraerá la atención de los fanáticos del tema. Es la historia de tres amigos que fueron reclutados por la CIA al terminar su carrera en Yale y los caminos diversos. Asimismo, cuenta una de las historias ya no tan secretas de la CIA pero siempre vigente: los casos de los espías de la CIA y el MI6 --Military Intelligence 6 de Inglaterra-- que fueron comprados por el KGB y se dedicaron a entregarle secretos a los soviéticos. El caso inglés más sonado fue el de Kim Philby, que llegó a ser nada menos que jefe de contraespionaje del servicio secreto inglés pero como topo del KGB. Por cierto, Philby fue el mejor amigo de Angleton y éste lo defendió aún después de que Philby había escapado a la Unión Soviética.
La historia de Lattell pasa por el alzamiento en Hungría, la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos, el caso Oswald, Watergate y del fin de la URSS con Gorbachov. Desde luego que maneja bien --aunque no con profundidad-- el caso de los topos soviéticos en la CIA y termina con el destino de los tres amigos de Yale. La serie de televisión se inclina más por la dramatización de los personajes para la pantalla y no es la historia de la novela. De todos modos, los fanáticos debieran de ver y leer las dos versiones. La serie de televisión enfatiza el perfil de la aventura, no del drama. Por eso es diferente a las serie de las dos novelas más importantes de LeCarré: El topo y La gente de Smiley. Los ingleses otorgan más espacio y profundidad al drama de los espías y no a la aventura.
El libro de Latell abre, por cierto, el apetito de ciertos aspectos aún oscuros de la historia de la CIA. Uno de ellos: la estación en Berlín en los primeros años de la guerra fría. Aún no se ha escrito a fondo sobre esa parte, porque hay versiones de que la penetración soviética se dio justamente en esa estación. Y otra: el papel de la CIA en el caso Watergate. Y para los fanáticos de la literatura de la CIA no se resuelve uno de los enigmas también muy secretos de la agencia: ¿qué condujo a la CIA al fracaso en Bahía de Cochinos? ¿Los temores de John Kennedy, pese a las presiones de Bobby Kennedy autorizando el asesinato de Fidel Castro, o una delación del topo soviético avisando a Moscú y de ahí a La Habana de la fecha y el día de la invasión para permitirle a Castro atrincherar tropas en esa zona? Cada día se acumulan evidencias de que Castro ganó porque le avisaron con anticipación.
A pesar de las objeciones, el libro de Lattell vale la pena. Lamentablemente no se vende aún en México pero puede pedirse por internet a algunas de las librerías de Madrid.
El título de este comentario, por cierto, viene de la novela más famosa de LeCarré: El topo, titulada en español, pero con un título en inglés de una canción infantil: Thinker, tailor, soldier, spy, traducido literalmente como Candelero, sastre, soldado y espía. Esta canción infantil, me dijo un día el poeta David Huerta, sería en México el “Tin, marín, de do, pingüé”. Las series televisivas de las dos novelas del ciclo Smiley de LeCarré también pueden solicitarse a los Estados Unidos por internet.
El tema da para más, es cierto. Y vamos a regresar a él.
Ajuste de cuentas
Aunque los legisladores priístas y panistas no se han percatado, el voto por el alza del IVA y del impuesto sobre la renta dejó muchas insatisfacciones. Algunas columnas de hoy lunes 2 de noviembre revelan la irritación, la furia y sobre todo el mensaje de que las alzas de impuestos se pagan en las urnas.
El más lastimado fue el PRI. Ganó Beatriz Paredes y pedió Manlio Fabio Beltrones. Y vienen ya los primeros análisis: ¿alianza Paredes-PRI con Calderón-PAN en el 2012? ¿Una alternancia pactada? Lo cierto es que el PRI se fracturó en lo que constituye la primera derrota del PRI luego de su gran victoria del 5 de julio. Algunos se preguntarán si el PAN jugó con maldad para enredar al PRI o las cosas le salieron... por casualidas. Lo que sea, la política es resultados. Y de efectos imprevisibles.
Lo que viene es una competencia. Como el PRD ya no es alternativa, habrá que ver quién gana en acusaciones mutuas a la hora de las votaciones. Lo fuerte se dará dentro del PRI porque ya hay dos grupos: los calderonistas que subieron el IVA y los beltronistas que quisieron impedirlo. Y los dos buscan la candidatura presidencial del 2012.
Pero mientras se arreglan entre sí, sólo queda el grito de batalla, tomado de el calificativo que puso a los legisladores el escritor José de la Colina: ¡curuleeeeeeeeeeeros!
El más lastimado fue el PRI. Ganó Beatriz Paredes y pedió Manlio Fabio Beltrones. Y vienen ya los primeros análisis: ¿alianza Paredes-PRI con Calderón-PAN en el 2012? ¿Una alternancia pactada? Lo cierto es que el PRI se fracturó en lo que constituye la primera derrota del PRI luego de su gran victoria del 5 de julio. Algunos se preguntarán si el PAN jugó con maldad para enredar al PRI o las cosas le salieron... por casualidas. Lo que sea, la política es resultados. Y de efectos imprevisibles.
Lo que viene es una competencia. Como el PRD ya no es alternativa, habrá que ver quién gana en acusaciones mutuas a la hora de las votaciones. Lo fuerte se dará dentro del PRI porque ya hay dos grupos: los calderonistas que subieron el IVA y los beltronistas que quisieron impedirlo. Y los dos buscan la candidatura presidencial del 2012.
Pero mientras se arreglan entre sí, sólo queda el grito de batalla, tomado de el calificativo que puso a los legisladores el escritor José de la Colina: ¡curuleeeeeeeeeeeros!
domingo, 1 de noviembre de 2009
Propuestas ciudadanas.
¿Reforma fiscal? Por qué no. Académicos tienen muchas ideas. Una se transcribe a continuación. son propuestas para el debate. Y para que nuestros legisladores sepan que más allá del poder existe una sociedad.
Texcoco, Estado de México. Viernes 30 de octubre, 2009.
Soy un ciudadano mexicano preocupado por los limitados recursos del erario federal que impiden poder satisfacer nuestras enormes necesidades económicas y sociales. Deseo aprovechar su indudable influencia para que, si usted está de acuerdo, comente por los diversos medios a los que usted tiene acceso propuestas relativas a cómo venderle a la opinión pública la importancia de que de una vez nos atrevamos a apoyar la aplicación generalizada del impuesto al consumo (IVA). Cualquier persona medianamente informada sabe que lo que requerimos es un sistema fiscal eficiente y competitivo, que nuestros competidores a nivel internacional se están concentrando en el IVA generalizado y reduciendo los impuestos sobre el ingreso, y que lamentablemente la iniciativa hacendaria del Presidente Calderón, aunque pudiera ser políticamente ingeniosa, es aún muy limitada, y ni va a promover el crecimiento económico ni va a resolver de fondo nuestros graves problemas fiscales.
Considero fundamental en este tema hacer notar, por todos los medios posibles, que el IVA generalizado es la tendencia de las sociedades libres porque es el impuesto ideal: es la forma más fácil y cómoda de pagar impuestos para los ciudadanos, es la forma más sencilla y barata de cobrar impuestos para los gobiernos, y nadie se escapa porque todos compramos, estemos o no registrados como contribuyentes. Pero además, el IVA es una forma justa y progresiva de pagar impuestos porque el que pueda comprar más, paga más, y todo ello se logra sin necesidad de amenazar, acosar ni encarcelar a la ciudadanía.
Mi propuesta para “hacer vendible” el IVA es la siguiente, a ver qué le parece:
OBJETIVO: Que el IVA se aplique absolutamente a todos los productos del mercado sin excepciones (ni siquiera los alimentos y medicinas de la llamada canasta básica) para facilitar transacciones y evitar evasiones y elusiones. Esto es, lograr que todos paguemos menos, y no que paguemos más los pocos de siempre.
ESTRATEGIA: Establecer medidas compensatorias atractivas para los “perdedores” (reales o aparentes) de la nueva medida.
PLAN “A”
MEDIDA PROPUESTA: Establecer un IVA generalizado del 20% absolutamente a todos los productos.
MEDIDAS COMPENSATORIAS: A cambio de la medida anterior, cancelar absolutamente todos los demás impuestos. Esta propuesta parte del elemental principio que se deben pagar impuestos por gastar pero nunca por tener (como la abusiva tenencia vehicular mexicana) ni mucho menos por ahorrar (como absurdamente sigue ocurriendo por ley en nuestro sistema bancario). El pagar impuestos por ganar dinero sigue siendo controversial en la literatura fiscal (al desalentar innovaciones, limitar la capitalización empresarial e incentivar inversiones poco productivas) pero la tendencia internacional reciente es claramente hacia la disminución de los impuestos sobre la renta o el ingreso.
VENTAJAS: Propuesta ideal y de vanguardia incluso a nivel mundial. Nos haría un ejemplo internacional a seguir, por sus impactantes efectos en los niveles de recaudación y el crecimiento económico, tal y como ocurrió al aplicarse medidas similares en países como Irlanda, Singapur y Nueva Zelanda. Se evitarían las molestas y complicadas declaraciones anuales para las personas físicas y las trimensuales para las empresas. Además, acabaríamos con la equivocada costumbre de que los ciudadanos deban rendirles cuentas a los gobernantes de cuánto dinero han ganado y cómo lo han gastado, cuando en una sociedad verdaderamente liberal debe ser a la inversa: quienes deben rendir cuentas claras de cuánto recaudaron y cómo lo gastaron son lo gobernantes a los ciudadanos, y en base a ello reelegirlos, despedirlos o encarcelarlos.
PLAN “B”
MEDIDA PROPUESTA: Establecer un IVA generalizado absolutamente a todos los productos, pero bajarlo del 15 al 10%.
MEDIDAS COMPENSATORIAS: A cambio de la medida anterior se propone:
1). Reducir a niveles competitivos internacionales el Impuesto sobre la Renta (apoyo a los sectores productivos).
2). Repartir los ingresos por el nuevo IVA en forma casi equitativa: 40% de lo recaudado en cada municipio que vaya al gobierno federal, 30% al estatal y 30% al municipal (apoyo a los estados y municipios).
3). Eliminar el pago de tenencia vehicular estatal y federal (apoyo a las clases medias).
4). Diseñar un subsidio directo que otorgue a los más marginados de cada municipio un pago mensual equivalente de su canasta básica y en el que cooperen en forma tripartita los tres órdenes de gobierno, para evitar usos partidistas de este subsidio (apoyo a los sectores más pobres del país).
5). Establecer una campaña que nos induzca a todos los consumidores a exigir factura, o mejor aún, tan sólo un comprobante simplificado o una nota foliada de consumo registrada ante Hacienda que incluya el IVA. A principios de cada mes, quienes presenten notas de consumo del mes anterior en las que las últimas tres cifras coincidan con el premio mayor de la Lotería Nacional se les reintegra el costo total de su consumo, y a las últimas cuatro se les otorga adicionalmente un premio de, por ejemplo, 500 mil pesos. Con este simple procedimiento, casi todos nos convertiríamos en honestos inspectores de Hacienda y casi nadie buscaría comprar en la economía informal, o forzaríamos a ésta a que se formalice y nos brinde también notas foliadas de consumo (incentivo para la formalización de los informales).
VENTAJAS: Propuesta políticamente más viable pero que, a diferencia de la propuesta presidencial, sí permitiría mejorar tanto la competitividad de nuestros sectores productivos como la eficiencia de nuestros sistemas fiscales.
Creo que aún es tiempo para convencer a los políticos más tradicionales que rectifiquen su cerrazón del “NO al IVA” si nos decidimos a divulgar que propuestas como la presente son la solución de fondo del país, y no el seguir viviendo principalmente del consumo de nuestro no renovable y cada vez más limitado petróleo. Esto es, buscar la forma de que esos políticos reconozcan que, si realmente desean beneficiar a los sectores más pobres (y que el Estado disponga de recursos sanos para implementar todas las políticas sociales necesarias sin tener que recurrir a las tradicionales y peligrosas vías de la inflación y el endeudamiento), entonces pueden aceptar ante la opinión pública propuestas como la presente con un mínimo de costos, o incluso (con una bien manejada campaña mediática) hasta con ganancias políticas para los congresistas que la aprueben. Y es que si bien aplicar el IVA generalizado afecta más en principio a los pobres (por dedicar una proporción mayor de sus ingresos a los alimentos, aunque no tanto a las medicinas), en realidad es absurda la política actual de “No al IVA en alimentos y medicinas”, pues como diversos estudios señalan, por cada peso que se deja de cobrar a los que menos tienen, se dejan por esta vía de cobrar hasta 40 pesos a los de mayores ingresos. ¡Un subsidio al revés, ya que pretendiendo ayudar a los pobres se subsidia en realidad a los ricos!
Ya basta que se continúen fomentando argumentos falaces y desviacionistas como:
a). Los ciudadanos no pagaremos impuestos hasta que nuestros gobernantes los gasten correctamente. En realidad, todos tenemos que pagar impuestos (incluidos por supuesto nuestros gobernantes y representantes), pero no es válido argumentar excusas como ésa para no pagar los impuestos que como ciudadanos estamos obligados a efectuar, pues hasta en los países más desarrollados existen ineficiencias, derroches y corrupción, y entonces nadie pagaría impuestos. Si existen por parte de los gobiernos gastos absurdos, impuestos abusivos o robos aparentes se deben denunciar, pero no por ello vamos a robar también nosotros los impuestos a los que todo gobierno tiene derecho para cumplir con sus insustituibles funciones.
b). En tiempos de crisis, los impuestos se deben disminuir, no aumentar. Ciertamente, en tiempos tan angustiosos como los actuales se deben bajar los impuestos, pero los de la renta (fomentando así el ahorro, las inversiones y el empleo) no los del consumo. Imitemos o adaptemos lo que en términos fiscales realizan los países exitosos, pero no sólo en cuanto a los impuestos sobre la renta sino también en cuanto a los del consumo, ya que en ninguno de estos países existen tantas exenciones y “regímenes especiales” (que generan tantas evasiones, abusos, injusticias y elusiones) como en México.
La realidad lacerante en México en términos fiscales es que actualmente tenemos el peor de los dos mundos: los impuestos que aquí se cobran son de los más altos del mundo (desincentivando con ello la inversión y la generación de empleos) y sin embargo nuestro gobierno es de los que menos recauda (aproximadamente el 11% del PIB cuando en el resto de Iberoamérica casi todos recaudan al menos el doble de ello, pues sí tienen un IVA generalizado, y los países desarrollados suelen recaudar entre el 35 y el 50% del PIB).
Me parece ya es tiempo de dar el debate abierto ante la ciudadanía sobre la impostergable reforma fiscal y definir quiénes estamos por la competitividad y la modernización de México, y quiénes por los mitos y la falsa prosperidad estatista del pasado, y que todos nuestros representantes voten abiertamente ante tal disyuntiva en el pleno del Congreso. De este modo, los ciudadanos podremos ir distinguiendo con hechos concretos, y no tan sólo con los discursos y promesas de siempre, a los políticos y a los partidos que se atrevan a apoyar un claro posicionamiento modernizador de cara al futuro y a las decisivas elecciones presidenciales del 2012.
¡Es ahora o nunca! ¡La historia y los ejemplos exitosos al respecto de todas las economías modernas nos darán tarde o temprano la razón!
En espera de sus amables comentarios, le saluda
Dr. Arturo Garza Carranza
Catedrático de Políticas Públicas Comparadas
Universidad Autónoma Chapingo
agarzac@prodigy.net.mx
¿Reforma fiscal? Por qué no. Académicos tienen muchas ideas. Una se transcribe a continuación. son propuestas para el debate. Y para que nuestros legisladores sepan que más allá del poder existe una sociedad.
Texcoco, Estado de México. Viernes 30 de octubre, 2009.
Soy un ciudadano mexicano preocupado por los limitados recursos del erario federal que impiden poder satisfacer nuestras enormes necesidades económicas y sociales. Deseo aprovechar su indudable influencia para que, si usted está de acuerdo, comente por los diversos medios a los que usted tiene acceso propuestas relativas a cómo venderle a la opinión pública la importancia de que de una vez nos atrevamos a apoyar la aplicación generalizada del impuesto al consumo (IVA). Cualquier persona medianamente informada sabe que lo que requerimos es un sistema fiscal eficiente y competitivo, que nuestros competidores a nivel internacional se están concentrando en el IVA generalizado y reduciendo los impuestos sobre el ingreso, y que lamentablemente la iniciativa hacendaria del Presidente Calderón, aunque pudiera ser políticamente ingeniosa, es aún muy limitada, y ni va a promover el crecimiento económico ni va a resolver de fondo nuestros graves problemas fiscales.
Considero fundamental en este tema hacer notar, por todos los medios posibles, que el IVA generalizado es la tendencia de las sociedades libres porque es el impuesto ideal: es la forma más fácil y cómoda de pagar impuestos para los ciudadanos, es la forma más sencilla y barata de cobrar impuestos para los gobiernos, y nadie se escapa porque todos compramos, estemos o no registrados como contribuyentes. Pero además, el IVA es una forma justa y progresiva de pagar impuestos porque el que pueda comprar más, paga más, y todo ello se logra sin necesidad de amenazar, acosar ni encarcelar a la ciudadanía.
Mi propuesta para “hacer vendible” el IVA es la siguiente, a ver qué le parece:
OBJETIVO: Que el IVA se aplique absolutamente a todos los productos del mercado sin excepciones (ni siquiera los alimentos y medicinas de la llamada canasta básica) para facilitar transacciones y evitar evasiones y elusiones. Esto es, lograr que todos paguemos menos, y no que paguemos más los pocos de siempre.
ESTRATEGIA: Establecer medidas compensatorias atractivas para los “perdedores” (reales o aparentes) de la nueva medida.
PLAN “A”
MEDIDA PROPUESTA: Establecer un IVA generalizado del 20% absolutamente a todos los productos.
MEDIDAS COMPENSATORIAS: A cambio de la medida anterior, cancelar absolutamente todos los demás impuestos. Esta propuesta parte del elemental principio que se deben pagar impuestos por gastar pero nunca por tener (como la abusiva tenencia vehicular mexicana) ni mucho menos por ahorrar (como absurdamente sigue ocurriendo por ley en nuestro sistema bancario). El pagar impuestos por ganar dinero sigue siendo controversial en la literatura fiscal (al desalentar innovaciones, limitar la capitalización empresarial e incentivar inversiones poco productivas) pero la tendencia internacional reciente es claramente hacia la disminución de los impuestos sobre la renta o el ingreso.
VENTAJAS: Propuesta ideal y de vanguardia incluso a nivel mundial. Nos haría un ejemplo internacional a seguir, por sus impactantes efectos en los niveles de recaudación y el crecimiento económico, tal y como ocurrió al aplicarse medidas similares en países como Irlanda, Singapur y Nueva Zelanda. Se evitarían las molestas y complicadas declaraciones anuales para las personas físicas y las trimensuales para las empresas. Además, acabaríamos con la equivocada costumbre de que los ciudadanos deban rendirles cuentas a los gobernantes de cuánto dinero han ganado y cómo lo han gastado, cuando en una sociedad verdaderamente liberal debe ser a la inversa: quienes deben rendir cuentas claras de cuánto recaudaron y cómo lo gastaron son lo gobernantes a los ciudadanos, y en base a ello reelegirlos, despedirlos o encarcelarlos.
PLAN “B”
MEDIDA PROPUESTA: Establecer un IVA generalizado absolutamente a todos los productos, pero bajarlo del 15 al 10%.
MEDIDAS COMPENSATORIAS: A cambio de la medida anterior se propone:
1). Reducir a niveles competitivos internacionales el Impuesto sobre la Renta (apoyo a los sectores productivos).
2). Repartir los ingresos por el nuevo IVA en forma casi equitativa: 40% de lo recaudado en cada municipio que vaya al gobierno federal, 30% al estatal y 30% al municipal (apoyo a los estados y municipios).
3). Eliminar el pago de tenencia vehicular estatal y federal (apoyo a las clases medias).
4). Diseñar un subsidio directo que otorgue a los más marginados de cada municipio un pago mensual equivalente de su canasta básica y en el que cooperen en forma tripartita los tres órdenes de gobierno, para evitar usos partidistas de este subsidio (apoyo a los sectores más pobres del país).
5). Establecer una campaña que nos induzca a todos los consumidores a exigir factura, o mejor aún, tan sólo un comprobante simplificado o una nota foliada de consumo registrada ante Hacienda que incluya el IVA. A principios de cada mes, quienes presenten notas de consumo del mes anterior en las que las últimas tres cifras coincidan con el premio mayor de la Lotería Nacional se les reintegra el costo total de su consumo, y a las últimas cuatro se les otorga adicionalmente un premio de, por ejemplo, 500 mil pesos. Con este simple procedimiento, casi todos nos convertiríamos en honestos inspectores de Hacienda y casi nadie buscaría comprar en la economía informal, o forzaríamos a ésta a que se formalice y nos brinde también notas foliadas de consumo (incentivo para la formalización de los informales).
VENTAJAS: Propuesta políticamente más viable pero que, a diferencia de la propuesta presidencial, sí permitiría mejorar tanto la competitividad de nuestros sectores productivos como la eficiencia de nuestros sistemas fiscales.
Creo que aún es tiempo para convencer a los políticos más tradicionales que rectifiquen su cerrazón del “NO al IVA” si nos decidimos a divulgar que propuestas como la presente son la solución de fondo del país, y no el seguir viviendo principalmente del consumo de nuestro no renovable y cada vez más limitado petróleo. Esto es, buscar la forma de que esos políticos reconozcan que, si realmente desean beneficiar a los sectores más pobres (y que el Estado disponga de recursos sanos para implementar todas las políticas sociales necesarias sin tener que recurrir a las tradicionales y peligrosas vías de la inflación y el endeudamiento), entonces pueden aceptar ante la opinión pública propuestas como la presente con un mínimo de costos, o incluso (con una bien manejada campaña mediática) hasta con ganancias políticas para los congresistas que la aprueben. Y es que si bien aplicar el IVA generalizado afecta más en principio a los pobres (por dedicar una proporción mayor de sus ingresos a los alimentos, aunque no tanto a las medicinas), en realidad es absurda la política actual de “No al IVA en alimentos y medicinas”, pues como diversos estudios señalan, por cada peso que se deja de cobrar a los que menos tienen, se dejan por esta vía de cobrar hasta 40 pesos a los de mayores ingresos. ¡Un subsidio al revés, ya que pretendiendo ayudar a los pobres se subsidia en realidad a los ricos!
Ya basta que se continúen fomentando argumentos falaces y desviacionistas como:
a). Los ciudadanos no pagaremos impuestos hasta que nuestros gobernantes los gasten correctamente. En realidad, todos tenemos que pagar impuestos (incluidos por supuesto nuestros gobernantes y representantes), pero no es válido argumentar excusas como ésa para no pagar los impuestos que como ciudadanos estamos obligados a efectuar, pues hasta en los países más desarrollados existen ineficiencias, derroches y corrupción, y entonces nadie pagaría impuestos. Si existen por parte de los gobiernos gastos absurdos, impuestos abusivos o robos aparentes se deben denunciar, pero no por ello vamos a robar también nosotros los impuestos a los que todo gobierno tiene derecho para cumplir con sus insustituibles funciones.
b). En tiempos de crisis, los impuestos se deben disminuir, no aumentar. Ciertamente, en tiempos tan angustiosos como los actuales se deben bajar los impuestos, pero los de la renta (fomentando así el ahorro, las inversiones y el empleo) no los del consumo. Imitemos o adaptemos lo que en términos fiscales realizan los países exitosos, pero no sólo en cuanto a los impuestos sobre la renta sino también en cuanto a los del consumo, ya que en ninguno de estos países existen tantas exenciones y “regímenes especiales” (que generan tantas evasiones, abusos, injusticias y elusiones) como en México.
La realidad lacerante en México en términos fiscales es que actualmente tenemos el peor de los dos mundos: los impuestos que aquí se cobran son de los más altos del mundo (desincentivando con ello la inversión y la generación de empleos) y sin embargo nuestro gobierno es de los que menos recauda (aproximadamente el 11% del PIB cuando en el resto de Iberoamérica casi todos recaudan al menos el doble de ello, pues sí tienen un IVA generalizado, y los países desarrollados suelen recaudar entre el 35 y el 50% del PIB).
Me parece ya es tiempo de dar el debate abierto ante la ciudadanía sobre la impostergable reforma fiscal y definir quiénes estamos por la competitividad y la modernización de México, y quiénes por los mitos y la falsa prosperidad estatista del pasado, y que todos nuestros representantes voten abiertamente ante tal disyuntiva en el pleno del Congreso. De este modo, los ciudadanos podremos ir distinguiendo con hechos concretos, y no tan sólo con los discursos y promesas de siempre, a los políticos y a los partidos que se atrevan a apoyar un claro posicionamiento modernizador de cara al futuro y a las decisivas elecciones presidenciales del 2012.
¡Es ahora o nunca! ¡La historia y los ejemplos exitosos al respecto de todas las economías modernas nos darán tarde o temprano la razón!
En espera de sus amables comentarios, le saluda
Dr. Arturo Garza Carranza
Catedrático de Políticas Públicas Comparadas
Universidad Autónoma Chapingo
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