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Periodista, escritor, Lic. en Periodismo. Autor de la columna "Indicador Político" en El Financiero.

viernes 9 de marzo de 2012

9-Marzo-2012, Viernes.

INDICADOR POLITICO




+ EU: escenarios mexicanos 2012

+ Narcotráfico no moverá votación



Carlos Ramírez



Aunque el tema central es el de explorar las expectativas del próximo gobierno mexicano, el debate organizado por la Cámara de Comercio de Houston hoy se centrará en las tendencias electorales y los escenarios políticos de México. La pimienta la pondrá la frugalidad política del ex presidente Vicente Fox como orador contratado para salpicar el lunch con sus picardías chachalaqueras.

El debate serio estará en la mesa con analistas políticos y representantes de los cuatro partidos que compiten por la presidencia de la república. Houston es la ciudad con mayor actividad económica vinculada a la economía de México y de ahí el interés de los empresarios para tener información de primera mano sobre las expectativas del cambio de gobierno.

Uno de los principales analistas de la mesa de hoy será Carlos Salomón Cámara, ex funcionario de gobiernos mexicanos en materia de comunicación social y hoy consultor independiente. Su tesis central pondrá a debate uno de los aspectos centrales el contexto electoral mexicano: la violencia criminal no tendrá un efecto sensible en la elección presidencial, pero repercutirá en la elección de legisladores para las dos cámaras.

El tema de la inseguridad es el que tiene más preocupado a los inversionistas estadunidenses, aunque hasta ahora los datos no revelan efectos directos de la violencia criminal en las empresas estadunidenses; sin embargo, los propios norteamericanos han eludido la parte que les corresponde en el problema bilateral de la droga: no sólo la demanda de consumidores de los Estados Unidos, sino la ausencia de una política de seguridad pública del gobierno estadunidense que ha permitido que los cárteles mexicanos desde cuándo que cruzaron la frontera hacia el norte y se han apoderado del control de los mercados al menudeo de droga en las principales ciudades de la unión americana, incluyendo a Houston.

En su intervención, Salomón discutirá el escenario realista de la violencia en México en las expectativas políticos: en 1994 ocurrieron en México los asesinatos políticos del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y del operador político del presidente electo Ernesto Zedillo “y los mercados internos y externos reaccionaron favorablemente y lograron distinguir los vaivenes políticos del buen desempeño económico del gobierno mexicano”.

En efecto, la violencia criminal en el sexenio actual no ha impactado negativamente en el ritmo de la economía mexicana o de las inversiones internas y externas. Asimismo, agrega Salomón, “para los mexicanos los años de crisis recurrentes de fin de sexenio, la inseguridad, la inflación, la carestía y el desempleo generados por l sucesión presidencial quedaron atrás”.

Los datos electorales de Salomón, a menos de cuatro meses de las elecciones, revelan indicios de expectativas no claras. “las elecciones presidenciales de julio estarán muy cerradas. Hoy, a cuatro meses de distancia, uno de cada cinco mexicanos no sabe por quién votará. Los indecisos serán, como ha ocurrido en los últimos años en distintos procesos democráticos, quienes decidan la elección”.

Respecto a la violencia criminal, el analista Salomón considera que se encuentra “focalizada” en algunas zonas de la república y “no impactará en el resultado electoral”. Inclusive, señala que el ambiente de crítica en algunos sectores al gobierno panista por la violencia disparada por la estrategia de lucha contra los cárteles del crimen organizado habría sido descontado por el efecto sociológico de una mujer como candidata panista a la presidencia de la república. En el fondo, afirma que el temor de los mexicanos radica en las explosiones de violencia que llega a dañar a ciudadanos ajenos a las actividades delincuenciales.

Asimismo, Salomón plantea la parte olvidada del proceso electoral: la elección de las dos cámaras federales, 500 diputados y 128 senadores; actualmente, el PAN es la primera fuerza en el Senado con 39% de las curules, el PRI la segunda con 25% y el PRD la tercera con 18%, en tanto que el la Cámara de Diputados el PRI tiene el 48% de las curules, el PAN el 28% y el PRD el 14%.  En las elecciones senatoriales de 2006 influyó la victoria del PAN, en tanto que en las intermedias del 2009 el PRI, como siempre ocurre, se benefició de una votación casi siempre inferior a 45% del electorado.

En este contexto, Salomón jala la atención a los factores que van a influir en el voto legislativo de la sociedad: el voto dividido, con la posibilidad de que PRI pueda ganar la presidencia y las dos cámaras o el PAN gane la presidencia pero de nueva cuenta no alcance la mayoría en el congreso. En el voto legislativo va a influir el clima de violencia y ahí, dice Salomón, podría darse el voto de castigo contra el PAN.

En este contexto, añade Salomón, la competencia electoral del 2012 se ve bastante competida entre los actores, con bastante observación internacional por el proceso democratizador mexicano y en el escenario de una globalización con elecciones en Francia y Los Estados Unidos y una crisis económica que cruza los caminos de reorganización política de México. En este punto Salomón señala, por ejemplo, que el tema que más interesa en los EU es el de la reforma energética que “ocurrirá durante el nuevo periodo presidencia, sin que importe quién ocupe la presidencia de la república”.

Asimismo, Salomón ve inevitable para el próximo gobierno la reforma económica general del país rompiendo muchos tabúes históricos para superar las trabas del crecimiento económico, entre otros datos porque hay una oleada de jóvenes mexicanos que nacieron después de la crisis de 1982 y que no entienden de acotamientos basados en hechos históricos del pasado. “Además, no hay que olvidar que la transición democrática ha cambiado el rostro de los partidos: el PRI ya no es el viejo PRI ni el PAN es el viejo PAN”; la democracia mexicana “tiene nuevos actores”, con “una genética política distinta que abonan a la diversidad y a la identidad del México del siglo XXI”.



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jueves 8 de marzo de 2012

8-Marzo-2012, Jueves.

INDICADOR POLITICO




+ ¿Por qué vino Biden a México?

+ Geopolítica de la Guadalupana



Carlos Ramírez



El mensaje de Barack Obama con el envío del vicepresidente Joe Biden a México no pudo haber sido más claro porque el mensajero concentra tres perfiles clave de la Casa Blanca: la seguridad nacional, la violencia criminal y la política exterior.

Por tanto, la clave de la visita de Obama es más de interpretación que de explicación: México es, con todo y a pesar de todo, una prioridad para la presidencia de los Estados Unidos.

Los datos conocidos revelan que los tres precandidatos mexicanos carecieron de información estratégica para reunirse con el visitante; como senador, Biden fue el promotor de la Biden Crime Law --http://thomas.loc.gov/cgi-bin/query/z?c103:H.R.3355.ENR:; resumen: https://www.ncjrs.gov/txtfiles/billfs.txt--que estableció no sólo controles a las armas dañinas sino que aumentó castigos a criminales, se metió a poner orden en cárceles, incorporó 60 nuevos delitos a pena de muerte y canceló la ayuda educativa a reclusos. Por tanto, la crisis de seguridad de México no le es extraña al vicepresidente estadunidense.

De hecho, Biden es de los pocos vicepresidentes que le ha dado funciones estratégicas al cargo: la estrategia de política exterior y seguridad nacional la tiene Biden, ante la falta de experiencia e interés del presidente Obama en esas tareas; ello quiere decir que los temas de política exterior y terrorismo se concentran en la vicepresidencia y Hillary Clinton y Janet Napolitano son simples administradoras de los asuntos de diplomacia y seguridad interior.

Los datos más reveladores de Biden consolidan su papel como enviado de Obama; “sionista sin ser judío” en momentos de acoso iraní a Israel, ex presidente del poderoso Comité de Relaciones Exteriores del Senado, pivote para la aprobación de las leyes más duras de George W. Bush que violan garantías constitucionales y derechos humanos, promotor de la ofensiva militar de EU contra Milosevic, congresista que apoyó sin dudas la invasión a Irak pese a los argumentos engañosos de Bush.

El único que entendió el escenario de Biden fue el presidente Calderón porque su demanda de control de armas se basó, sin decirlo, en la Biden Crime Law, la cual establece la prohibición de fabricar 19 armas de asalto de uso militar y de combate para vender comercialmente y también restringe la venta de armas a personas involucradas en casos de violenta intrafamiliar. Asimismo, la ley endurece la concesión de licencias para venta de armas a fin de evitar el tráfico. Y aumenta la penalización  contra delitos vinculados al tráfico de drogas y crímenes cometidos por pandillas. A ello se agregan la aplicación del modelo de cadena perpetua a los delitos en tercer strike o tercer delito en materia de delitos violentos o de tráfico de drogas.

De ahí que el profile o perfil de Biden daba para que los tres precandidatos mexicanos ofrecieran su primer enfoque de seguridad nacional o de seguridad bilateral, pero el priísta Enrique Peña Nieto se quedó en el vacío de prometer continuar de la política de seguridad que tanto ha criticado el PRI pero que a la hora de la verdad con los EU se sometió a los intereses extranjeros, Josefina Vázquez Mota se ahogó en el asunto del género que en los EU no preocupa y Andrés Manuel López Obrador creyó estar ante una administración republicana de los setenta. Así, ninguno de los tres entendió la lógica de las estrategias de poder frente al poderoso vecino del norte; por eso seguramente Biden dijo que lo más importante de su visita había estado ante la Virgen de Guadalupe, a pesar de estar más cerca de los judíos por su sionismo.

Los enfoques de seguridad nacional de los EU sobre México no se agotan en el tema de la violencia sino en la organización de cárteles basados en el poder y la violencia. La clave la dio la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, en su reciente visita a México cuando nombró a Joaquín El Chapo Guzmán en el contexto de Osama bin Laden, dejando pistas de la preocupación estadunidense de vinculaciones del crimen organizado y las bandas de traficantes de migrantes con el terrorismo.

La agenda de los EU con México es amplia: penetración de Irán en América Latina vía el venezolano Hugo Chávez y su influencia ya en Nicaragua y Cuba, dos de las fronteras estratégicas de México; choques Irán-Israel por amenazas nucleares y la intervención de Obama a favor de Israel; el escenario de la violencia y el terrorismo en el discurso de los precandidatos republicanos; la insinuación de Napolitano Chapo-Osama; el incidente en octubre de 2010 cuando bajaron en Montreal de un avión de Aeroméxico a un etíope por sospechas de terrorismo; los deslices de Hillary Clinton sobre el narco-terrorismo.

Asimismo, el asesinato de dos agentes estadunidenses en una carretera de San Luis Potosí en febrero del 2011; la acusación de los EU de que terroristas habían usado México para preparar el asesinato del embajador de Arabia Saudita en Washington, a partir del criterio de que ese país petrolero es el segundo aliado estratégico de la Casa Blanca; la supuesta operación en diciembre de 2011 para refugiar en México a un hijo de Omar Qaddafi; y los reportes de Stratfor, la empresa revelada como parte de los intereses de seguridad nacional de los EU, sobre el peligro geopolítico del narco en México y sobre las elecciones presidenciales mexicanas como un tema de seguridad nacional.

La importancia estratégica de la visita de Biden no se situaba en ver quién de los tres precandidatos presidenciales mexicanos obtenía una estrellita, sino en entender que la relación bilateral es el principal problema de seguridad nacional de México, que la presidencia mexicana de la república es la institución que representa la soberanía nacional y la seguridad del Estado y que se perdió la oportunidad para que los aspirantes mostraran --si la tienen-- su definición de los intereses estratégicos, geopolíticos y de seguridad nacional de México.





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miércoles 7 de marzo de 2012

7-Marzo0-2012, Miércoles.

INDICADOR POLITICO




+ Seguridad: Calderón avalado

+ Precandidatos sin alternativa



Carlos Ramírez



Como siempre ocurre, a la hora decisiva los críticos se convierten en apoyadores. Tras años de convertir la estrategia de seguridad en el demonio político, los tres precandidatos presidenciales se comprometieron con la Casa Blanca  a continuar la lucha contra la inseguridad del presidente Calderón.

El problema de fondo no consistió en decirle al vicepresidente estadunidense Joe Biden lo que exactamente quería escuchar para darle la bendición a cada uno de ellos, sino en la oportunidad perdida por los precandidatos de definir ante los EU la agenda de las relaciones bilaterales referidas a la actividad transfronteriza de los cárteles criminales: los intereses nacionales y la responsabilidad de los EU en el conflicto no sólo por el consumo sino por los temas centrales de lavado de narcodinero y venta libre de armas.

Al final de cuentas, el enviado especial de la Casa Blanca no vino a México a dar garantías de no intervención electoral, sino a pulsar los puntos de vista de los precandidatos presidenciales mexicanos sobre el tema de la seguridad mexicana articulada a la seguridad nacional estadunidense. A Obama le importa nada quién gane las elecciones, sino que quiere saber si alguno de ellos intentará  romper con el modelo de seguridad nacional de los EU: terrorismo, cárteles y migración, en el enfoque de la seguridad estadunidense. Biden confirmó que los tres precandidatos coinciden con el enfoque estratégico de los EU.

Cómo estarían de temerosos los precandidatos presidenciales de perder el plácet estadunidense que el más radical en la visita de Biden fue el propio presidente Felipe Calderón al insistir en uno de los temas vitales de la violencia criminal: la venta y flujo de armas; aunque no lo expresó directamente, Calderón le hizo un nada agradable recordatorio al vicepresidente Biden de la fracasada Operación Rápido y Furioso que entregó armas poderosas al cártel de El Chapo Guzmán. El procurador Eric Holder está en la orilla del cese por haber autorizado esa operación fallida y renunció el director de la agencia de tabaco, armas y alcohol.

Los precandidatos mexicanos perdieron la preciosa oportunidad para fijar la agenda bilateral mexicana desde el punto de vista de México y de plantear el cambio en las relaciones estratégicas:

1.- La crisis económica internacional. El gobierno de Obama es el principal obstáculo porque la Casa Blanca sigue exigiendo a los demás países que apliquen el esquema de ajuste neoliberal con alto costo social mientras el Tesoro aplica las recetas populistas para que Obama logre la relección.

2.- La reforma migratoria. Obama prometió conseguirla a cambio del voto de los hispanos, pero no se preocupó por negociarla porque sus intereses eran otros y ahora de nueva cuenta la promete para volver a conseguir el voto hispano en su relección; Obama ha avalado la persecución contra migrantes mexicanos.

3.- Tratado de comercio libre.  México debe terminar con su papel pasivo en la integración y exigir un trato diferente al de socio menor. Pero México necesita primero replantear su modelo de desarrollo y dar el salto industrial y con ello reforzar la integración ya no sólo comercial sino productiva.

4.- Petróleo. México está urgido de redefinir los principios de su política petrolera no en torno a criterios nacionalistas que rayan en la demagogia sino en función del petróleo como instrumento estratégico nacional. No hay que olvidar que Washington está empantanado en el Medio Oriente por el petróleo.

5.- Bancos internacionales. Las crisis económicas recurrentes tienen el origen en el fin de las regulaciones a las instituciones financieras, que fueron decididas en los gobiernos de Clinton y Bush. Como presidente del Grupo de los 20, México debe ponerse el objetivo de restaurar las regulaciones que terminen con el modelo de especulación financiera internacional. El gran desafío es la implantación de la Tasa Tobin para ponerle impuestos a las especulaciones. Además, urge meter en orden a los bancos.

6.-  Terrorismo. El escenario del terrorismo y la geopolítica energética exige que México redefina su política de seguridad nacional en el escenario internacional. Hasta ahora la estrategia mexicana de seguridad nacional depende de los intereses estratégicos de Washington. Por ello es vital el conocer las definiciones de política exterior de los candidatos mexicanos primero en México y luego ante el enviado de Obama. Un punto decisivo se localiza en la urgencia de que México defina su política de defensa nacional.

7.- Intereses nacionales. Con la alternancia, México necesitó definir su interés nacional. Fox desaprovechó la oportunidad de la alternancia y de los ataques terroristas del 9/11. La redefinición de la soberanía mexicana se resume en la prioridad de los intereses nacionales de México.

8.- Narco. México debe exigirle a los Estados Unidos más coherencia en la lucha contra el narcotráfico por las intenciones del Departamento de Estado de Obama de espantar con la vinculación narcos-terroristas que le permitirían meterse en las instituciones de seguridad y defensa nacional mexicanas. Si la demanda de droga bajara, sin duda que el consumo disminuiría. Es una ley económica: la demanda determina la oferta, no al revés.

9.- México debe entender que los gobernantes estadunidenses no dependen del carisma o el discurso sino de sus intereses de seguridad nacional como nación imperial sustentada en el dominio y el control de los recursos mundiales. De ahí la importancia en la redefinición de los principios de seguridad nacional de México como estructura para definir las relaciones bilaterales.

10.- Y México debe terminar ya con ese modelo de acudir al llamado de la selva cada vez que los Estados Unidos lo determinen. La visita de Biden fue una muestra del enfoque imperial de los EU al obligar a los competidores mexicanos a aceptar que la Casa Blanca será paradójicamente la gran electora al calificar a cada precandidato.



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martes 6 de marzo de 2012

6-Marzo-2012, Martes.

INDICADOR POLITICO




+ Obama: geopolítica militar aquí

+ 2012: seguridad nacional de EU



Carlos Ramírez



Si alguna duda cabía en que México ha profundizado su reinserción en la lógica de la seguridad nacional de los Estados Unidos, la cola de precandidatos presidenciales mexicanos para reunirse con el vicepresidente estadunidense Joe Biden confirmó el papel estratégico mexicano y la ausencia de una reflexión política sobre los verdaderos intereses geopolíticos de México.

La visita de Biden cerró la primera fase del ciclo de penetración de los EU en México en el doble escenario de las elecciones presidenciales respectivas en ambos países. De hecho, los precandidatos mexicanos --que aún no reciben el registro oficial del IFE-- ya se comprometieron ante el operador de Barack Obama a mantenerse en la órbita de los intereses estratégicos estadunidenses y a no dar ninguna sorpresa con giros diplomáticos repentinos.

La que podría llamarse Operación México de Obama comenzó el 31 de diciembre pasado con la firma de la Ley de Defensa Nacional de los EU que de alguna manera involucró a México por el tema de seguridad, terrorismo, narcotráfico e indocumentados y terminó con la visita de Biden para recibir a los precandidatos presidenciales mexicanos para conocer en privado sus puntos de vista sobre los EU antes de darlos a conocer a los mexicanos.

En el espacio político de dos meses, la Casa Blanca envió a México mensajes claros y directos de su papel en la estrategia de seguridad nacional de los EU: el 19 de enero visitó México el nuevo director general de la CIA, general David H. Petraeus, anterior comandante general en Irak durante el gobierno de George W. Bush; el 24 de enero arribó al DF la secretaria de Estado, Hillary Clinton; el 24 de febrero estuvo aquí la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano; y ayer 5 de marzo estuvo el vicepresidente Biden. La agenda estadunidense de estos eventos dejó muy claro que México es todavía un asunto --¿problema?-- de seguridad nacional de los Estados Unidos. Por tanto, el tema central de Biden en su encuentro con los precandidatos a la presidencia de la república fue el tema de la seguridad y la geopolítica, evidentemente desde los intereses de Washington.

Las prioridades estadunidenses están fuera de toda duda: la Ley de Defensa Nacional no tiene que ver solamente con el presupuesto militar “para la defensa de los EU y sus intereses en el extranjero”, sino que involucra temas y leyes especiales para combatir el terrorismo dentro y fuera del territorio, algunas de ellas aprobadas con el apoyo demócrata en el gobierno de George W. Bush y que violan flagrantemente los derechos humanos y constitucionales no sólo de los estadunidenses sino de los extranjeros sospechosos de terrorismo.

Ninguno de los cuatro precandidatos mexicanos a la presidencia de la república tiene experiencia en enfoques de seguridad nacional, aunque en descargo Barack Obama tampoco la tiene; sólo que en los EU el control de las decisiones estratégicas no está en el presidente sino se localiza en las oficinas de inteligencia y seguridad nacional y Obama ha aceptado esas reglas del juego, mientras él le dedica atención a los pobres con programas populistas que buscan garantizarle votos para su relección.

En este contexto, en su afán por conseguir fotos que deriven en votos, los precandidatos mexicanos carecieron de una evaluación estratégica de la visita y menos aún la insertaron en las presencias previas de operadores de seguridad nacional del gobierno de Obama. Por su condición de precandidatos aún sin el registro oficial en el IFE, Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri debieron ser más cuidados con los mensajes que quedaron en el ambiente político.

Por la filtración de indicios, los precandidatos presidenciales trataron de agradar al poderoso visitante y de venderle la idea de que ninguno de ellos provocaría un sobresalto en las relaciones bilaterales. Sin embargo, por la formación política de los cuatro, ninguno ha entendido que las relaciones de México con los Estados Unidos no son de vecindad sino de geoestrategia y de seguridad nacional mutua, además de que el conflicto histórico alimenta la percepción de que esa relación se basa en la dialéctica dominación-resistencia. Al final, Biden vino a recoger el compromiso de los precandidatos de que no habría variación en la política exterior de México, cuyo pivote ha sido la relación con los Estados Unidos.

El dato más revelador del interés de los EU en México fue sin duda la visita publicitada del director general de la CIA y de sus reuniones con funcionarios del área de seguridad mexicana, cuando esa relación tradicionalmente se lleva secretamente a través del Centro de Investigación y Seguridad Nacional y nunca abiertamente con funcionarios de mayor jerarquía. Pero el general Petraeus traía la representación directa del presidente Obama, por lo que también se publicitó el encuentro del director de la CIA con el presidente Calderón.

En escasos dos meses Obama ya dejó en claro el papel de México en la órbita de la seguridad nacional de Washington: el sometimiento. Y el encuentro de Biden con los precandidatos presidenciales mexicanos ocurrió en los tres temas principales de la agenda estadunidense: seguridad nacional, terrorismo y narcotráfico, sin tocar por cierto el tema de interés mexicano de la migración y la promesa incumplida de Obama de una reforma migratoria.

Lo grave para los precandidatos presidenciales es que aún no revelan públicamente sus propuestas personales sobre el tema de las relaciones con los Estados Unidos y ya dejaron en el ambiente político la suspicacia de su reunión privada con el segundo en la jerarquía de la Casa Blanca y que ninguno de ellos tiene una agenda de soberanía nacional que pase primero por la definición de los intereses de la seguridad nacional de México y de los principios de política exterior en un mundo en reorganización en el que Washington está imponiendo su nueva hegemonía.





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lunes 5 de marzo de 2012

5-marzo-2012, Lunes.

INDICADOR POLITICO




+ Oaxaca: priístas vs. priístas

+ KO Peña y exgobernadores



Carlos Ramírez



En una nueva versión de la política a la oaxaqueña en donde enredan hasta el queso, priístas de base acaban de dar una severa derrota al PRI --estatal y nacional-- que ya responde directamente al candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

La judicialización del proceso de registro de precandidatos a diputaciones federales en el estado noqueó a la dirigencia priísta porque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó la anulación de los procesos viciados y la reposición de las convenciones para designar candidatos.

Sólo que al PRI oaxaqueño se le quemó el tiempo porque el plazo vence mañana martes y el partido estatal corre el riesgo de verse obligado a registrar a militantes de base ajenos a las complicidades del poder o a no registrar candidatos y dejarles las plazas a candidatos de otros partidos.

El enredo del PRI oaxaqueño es una muestra de lo que está ocurriendo en otras partes de la república donde el reparto de candidaturas se ha hecho en función de las oligarquías dirigentes pero con decisión de algunos militantes de impugnar el proceso ante tribunales federales.

El caso Oaxaca fue llevado ante el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, pero no ha encontrado respuestas. En Oaxaca hubo irregularidades en los once distritos electorales federales en Oaxaca, aunque sólo ocho fueron impugnados en el Trife. Sin embargo, las autoridades judiciales electorales se van a encontrar pronto que las asambleas de delegados no existieron porque no hay actas y que se trataron de asambleas fraudulentas. La salida del PRI es reponer el proceso y darles a regañadientes las candidaturas a los disidentes o dejar vencer el plazo y no registrar candidatos.

El efecto, sin embargo, repercutirá directamente en las expectativas de votos de Peña Nieto en un estado donde el PRI perdió el gobierno estatal y el congreso local y donde el PAN, el PRD y Convergencia siguen pirateándose liderazgos locales. El riesgo para el PRI local es caer a la cuarta posición electoral.

El PRI en Oaxaca reproduce la descomposición del partido en plazas donde perdió el poder y deshizo su organización: DF, Guanajuato, Chiapas, Puebla y Jalisco, entre otros.

Las primeras réplicas de la crisis del priísmo oaxaqueño han llegado ya a las goteras del equipo de campaña de Peña Nieto, donde el coordinador general Luis Videgaray --ya conocido entre los propios priístas como Louis Vuitton por la sofisticación de sus prioridades y comportamientos políticos-- carece de experiencia para la administración de conflictos. El delegado priísta en Oaxaca y ex secretario de Agricultura de Peña en Edomex, Arturo Osorno, fue cesado de manera fulminante cuando el Trife ordenó el registro de las precandidaturas desdeñadas; y el delegado especial Jesús Aguilar Padilla, ex gobernador derrotado por la alianza en Sinaloa, no ha entregado explicaciones al PRI.

La crisis en el PRI oaxaqueño es la típica en estados donde el PRI perdió el gobierno estatal: los grupos dominantes de poder buscan quedarse con los restos del partido, pero sin rehacer el tejido partidista. Y Oaxaca  es, con todo, una entidad con señales especiales de Peña: el ex gobernador José Murat es secretario de Vinculación Política del CEN, un hijo de Murat recibió una notaría de Peña y otro fue aprobado por Peña como candidato a diputado, varios operadores del ex gobernador Ulises Ruiz trabajan directamente con Peña Nieto y un ex senador trabaja en las cercanías del dirigente Pedro Joaquín Coldwell.

El problema del PRI oaxaqueño es crítico. Una nueva insurgencia priísta de la base militante se encuentra detrás de las impugnaciones en el Trife. El aspirante Jaime Larrazábal Bretón fue rechazado como precandidato para el distrito 10 con argumentos que el Trife condenó: la magistrada Judith Yolanda Muñoz Tagle ordenó el pasado jueves primero de marzo la anulación de decisiones de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria, de la Comisión Nacional de Procesos Internos y de la convención de delegados que dañaban las aspiraciones de Larrazábal.

Por mandato legal, el Trife ordenó al PRI que en cinco días --que vencen hoy lunes por la noche-- repitan la convención de delegados en el distrito 10, aunque falta que los niveles estatales y nacionales del PRI presenten físicamente las actas de la convención de delegados anterior que aparentemente nunca se realizó, por lo que sus decisiones no sólo fueron ilegales sino delictivas.

Así, un priísta de la base que no pertenece a ninguna de las familias priístas del poder, encabezó una insurrección partidista que tiene al PRI contra la pared porque la fundamentación legal de sus impugnaciones ha comenzado a ser tomada como modelo para otras protestas en otros estados contra la asignación fraudulenta de candidaturas a diputados federales.

Larrazábal logró que el Trife observara directamente la organización y funcionamiento de la convención de delegados porque ahí fue donde el PRI creó un hoyo negro para desechar disidentes e imponer aliados, pero sin cumplir con los requisitos legales. Y mañana martes el PRI tendrá que repetir, con la vigilancia del Trife, convención de delegados para votar candidaturas en ocho distritos de Oaxaca. Si no, el PRI se quedará sin candidatos en el 72% de los distritos oaxaqueños.

Y queda pendiente la otra impugnación de Larrazábal: la queja ante el Trife denunciando la ilegalidad del Consejo Político Nacional del PRI --y de todas sus decisiones, entre ellas la de candidaturas que incluye la del propio Peña Nieto-- por incumplimiento de la paridad de género 50%-50%; las pruebas entregadas por Larrazábal al Trife revelan que el CPN priísta no cumple con este requisito estricto y tendría que rehacerse para cumplir con la ley. Si el Trife falla a favor de Larrazábal en este punto, el PRI se quedaría sin candidaturas.





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viernes 2 de marzo de 2012

2-Marzo-2012, Viernes.

INDICADOR POLITICO




+ Agenda y guerra de encuestas

+ Usan estrategia de push-polling



Carlos Ramírez



La lucha por imponer las encuestas como agendas políticas y de poder ha llevado a partidos y candidatos a una verdadera guerra de posiciones y de trincheras. Si bien una encuesta no genera votos, si crea percepciones que pueden imponerse como temas centrales.

En la técnica de las encuestas, los push polling son sondeos electorales que tienen el propósito de imponer la agenda del debate, cumplen con los requisitos profesionales y su utilidad es política. En el 2006 el PAN la usó para fijar la competencia bipartidista PAN-PRD, dejar al priísta Roberto Madrazo en un tercer sitio y preparar la campaña de López Obrador como un peligro para México.

La encuesta de GEA-ISA publicada en Milenio ayer jueves carece de errores metodológicos, cumple con todos los requisitos técnicos y proviene de una empresa profesional registrada. En el 2006, GEA-ISA fue la encuestadora que acertó en el resultado, lo cual habla de su capacidad profesional. Pero su difusión en medio de la actual veda electoral impuso agenda política.

El mago de los push polling políticos fue Karl Rove, el todopoderoso asesor político de George W. Bush y operador de la elección y relección del republicano. Las en cuestas push polling tienen dos formas: alimentar previamente a los encuestados con preguntas inducidas o su utilización para imponer agenda. El objetivo, señala una declaración del Consejo Nacional de Encuestas Públicas de los EU citada por Daniel Morrow en The Potomac, Washington´s Literary Review, es el de “empujar” a los votantes lejos de un candidato y hacia otro.

Morrow hace un juego de palabras: “en otras palabras, falsas y reprobables de arriba a bajo, el push polling es como un Godzilla vestido de oveja”, sólo que el estadunidense promedio “sabe mucho más de Godzilla que de las encuestas de inserción”.

La difusión de la encuesta de GEA-ISA puso la agenda política de la disminución de la ventaja de Enrique Peña Nieto y el ascenso de la panista Josefina Vázquez Mota en la orilla de dos coyunturas: la declaración presidencial ante consejeros de Banamex de que Josefina había reducido su desventaja de Peña en cuatro puntos porcentuales y la percepción de que los errores de Peña lo habían obligado a disminuir su exposición pública provocando indicios de una baja en las encuestas.

Asimismo, la encuesta de GEA-ISA se difundió horas después de la reunión de los candidatos presidenciales en el foro “Laboratorio Político 2012”, organizado por la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública (AMAI), que agrupa a las principales encuestadoras. Con especial cuidado, los candidatos Peña Nieto, Josefina y López Obrador reconocieron el valor de las encuestas para la toma de decisiones políticas y electorales; inclusive, el perredista tuvo que reconocer que las encuestas “bien instrumentadas” son fundamentales para la toma de decisiones.

La agenda política de la disminución de la ventaja Peña-Josefina y la distancia creciente de López Obrador será, como es obvio, el tema de los días de veda electoral. Como los candidatos no pueden responder y la técnica de la encuestadora está fuera de duda, entonces el efecto político del sondeo de GEA-ISA dejó ya en el imaginario colectivo la percepción de que --como en el 2006-- la competencia presidencial será entre dos, Peña y Josefina, y que el perredista se aleja de cualquier posibilidad de competitividad.

Si bien es cierto que la encuesta más exacta es la votación como consulta a los ciudadanos, de todos modos los sondeos son instrumentos de medición del estado de ánimo de la sociedad en los momentos de levantamiento. Hasta antes de la encuesta de GEA-ISA existía la percepción de que Peña seguía manteniendo su ventaja de dos dígitos y que sus tropiezos de diciembre a febrero no le habían dañado su tendencia electoral; después del sondeo publicado en Milenio, se abolló el blindaje de percepción pública que habían construido a Peña como traje a la medida. Lo grave para el mediocre equipo de comunicación social del priísta se localiza en el hecho de que el propio PRI ha vendido la percepción de las encuestas casi como dictados irrebatibles y una encuesta se metió en ese escenario de certezas indubitables.

El fantasma del 2006 se le apareció ya a Peña. A finales de febrero del 2006, Indicador Político recogió las principales encuestas en ese momento: El Universal dio la cifra 30%/27% para López Obrador/Calderón, Reforma registró la cifra 38%/31% y Milenio difundió la tendencia 36%/31%. Las tres encuestas revelaron que López Obrador había comenzado a caer en las preferencias en diciembre de 2005 y en febrero Calderón comenzaba a alcanzarlo.

El peor error de las encuestas es analizarlas en escenarios de trampas políticas. En realidad, la tendencia electoral se mueve por electores oscilantes. Y Peña se enredó en errores públicos: los libros que habría leído, el incidente dinamizado por su hija, el desconocimiento de los precios de básicos y su referencia despectiva a que “no soy la señora de la casa”, y el alejamiento público que provocaron esos tropiezos; en tanto Josefina catapultó mediáticamente el vacío de Peña y López Obrador después de ser designados, la elección interna del PAN aprovechó la posibilidad de una mujer como primera presidenta de la república y la veda fue sacudida por la encuesta de los cuatro puntos y ahora la de GEA-ISA.

Sin posibilidad de medición política de las tendencias durante la campaña que viene, las encuestas serán el territorio de la guerra de posiciones políticas entre los candidatos. Y ahí Josefina y el PAN ganaron una primera batalla, sin duda la más importante porque lograron cambiar la percepción de que Peña ya había ganado la presidencia. Y en el 2006 ese cambio de percepción benefició a Calderón y dañó a López Obrador.





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jueves 1 de marzo de 2012

1-Marzo-2012, Jueves.

INDICADOR POLITICO




+ Geopolítica del Sur continental

+ México, contención militar a EU



Carlos Ramírez



A la memoria de Jesús Salazar Toledano,

político de los que hoy hacen mucha falta

Aunque la tarea fundamental de la gestión de la Conferencia de los Ejércitos Americanos es el de las operaciones de paz de la ONU y programas de ayuda en casos de desastre, la presidencia de México de ese organismo se dará en un momento de presión de los Estados Unidos para expandir su presencia militar en América por razones de su seguridad nacional.

En este escenario el papel del general secretario Guillermo Galván Galván, titular de la Defensa Nacional de México, como presidente de la Conferencia será vital en momentos en que el presidente Barack Obama refrendó las leyes de seguridad que violan garantías constitucionales en los EU y la aprobación de operaciones hacia el Sur del continente al amparo de la amenaza del narcotráfico.

Ahora más que nunca el papel de los militares en las políticas de seguridad nacional y de defensa nacional es fundamental para contener el expansionismo militar estadunidense. A raíz de la caída de la Unión Soviética y del fin de la guerra fría, Washington erigió dos nuevos enemigos sistémicos: el terrorismo y el narcotráfico. Y para reorganizar el papel estratégico del sur continental, reforzó el Comando Sur y revivió en el 2008 la Cuarta Flota para América y el Caribe.

En este contexto debe leerse la parte del discurso del general secretario Galván Galván al tomar posesión de la presidencia de la Conferencia de los Ejércitos Americanos para el periodo 2012-2013 al explicar uno de los factores que motivaron “nuestra decisión para asumir esta encomienda": “la evidente congruencia que existe entre los fundamentos que rigen la organización (la CEA) y funcionamiento de este organismo internacional con los principios de nuestra política exterior”. Y para que no quedara duda, el secretario de la Defensa Nacional de México enumeró esos principios que sin duda no coinciden con los fundamentos militaristas de los EU, aún bajo la presidencia de Obama:

“En efecto, los postulados: autodeterminación de los pueblos, cooperación internacional para el desarrollo, el respeto, protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales se identifican plenamente con los conceptos de colaboración, seguridad, desarrollo, observancia de los marcos legales de cada país y el respeto a las doctrinas castrenses de cada ejército, inscritos en el reglamento de la Conferencia”.

No estuvo por demás el recordatorio del general secretario Galván Galván a dos temas que hacen diferir los objetivos de los ejércitos latinoamericanos del ejército de los EU: el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la promoción de los derechos humanos, ambos soslayados por Bush y también por Obama con el pretexto de luchar contra el terrorismo que atenta contra el american way of life o modo de vida estadunidense. Eso sí, los EU denunciar a violadores de derechos humanos pero no ven la viga en el propio ojo.

Y las palabras del titular de la Sedena se dieron también poco después de la presencia en México de la secretaría estadunidense de Seguridad Interior, Janet Napolitano, para hablar del tema nacional mexicano de lucha contra el narcotráfico e involucrar a los Estados Unidos directamente en la persecución y captura del capo Joaquín El Chapo Guzmán Loera que se encuentra, salvo pruebas e contrario que no han sido aportadas, todavía en territorio mexicano. No fue casual la comparación de Napolitano de El Chapo con Osama bin Laden.

El escenario de contexto tampoco sale sobrando porque el Cártel del Golfo y el grupo de Los Zetas desde hace tiempo cruzaron la frontera y se asentaron en los EU dominando el mercado al menudeo de droga en más de dos mil ciudades  estadunidenses, pero la encargada de la seguridad interior vino a México a hablar de la seguridad exterior de la Casa Blanca.

La estrategia estadunidense en materia de lucha contra el narco ha insistido, vía organismos vinculados a los intereses de Washington, como la recientemente desnudada Stratfor, en acotar la participación del ejército mexicano en el combate contra las bandas del crimen organizado con el pretexto de los derechos humanos, pero la Casa Blanca de Obama acaba de refrendar las leyes que amplían poderes anticonstitucionales para luchar contra el terrorismo y el narcotráfico que contrastan con lo que el general secretario mexicano Galván Galván recordó como tarea de la CEA: “el respeto, la protección  y la promoción de los derechos humanos”. Hasta ahora, el ejército mexicano es el único que ha evitado la subordinación militar a los criterios de defensa de los EU.

La gestión del general secretario Galván Galván en la CEA durante el periodo 2012-2013, servirá para ponerle un dique a los afanes expansionistas militares de Washington en temas como el terrorismo y la globalización del narcotráfico, sobre todo acotándolos a los espacios de seguridad y no a los de geopolítica; Washington ha usado cada vez más el terrorismo y el narcotráfico como factores sucedáneos del comunismo de la guerra fría; de ahí que se encuentre en la agenda de la CEA el criterio de desdramatizar también los problemas de terrorismo y narcotráfico para alejarlos de los apetitos militaristas de Washington.

Eso sí, el papel de México en la CEA tendrá que estar articulado a la presidencia de México del Grupo de los 20 que anda en busca de una política contra la crisis económica internacional y necesitará que la cancillería mexicana salga de su letargo regional porque la presidencia de México de la CEA exigirá un mayor activismo en América Latina y el Caribe donde están ocurriendo reorganizaciones de alianzas que vienen del Medio Oriente y que han alarmado a la Casa Blanca y porque se requerirá acotar las visitas como la de Napolitano por su efecto en la agenda mexicana.





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