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Periodista, escritor, Lic. en Periodismo, Mtro. En Ciencias Políticas, oaxaqueño. Autor de la columna "Indicador Político" en El Financiero.

lunes, 11 de junio de 2012

11-Junio-2012, Lunes.


INDICADOR POLITICO




+ Más allá del debate: polarizar

+ AMLO, con modelo PAN 2006



Carlos Ramírez



Como en política nunca hay nada nuevo, el proceso electoral presidencial se va a decidir mucho más allá del debate entre los candidatos presidenciales. El escenario electoral del 2012 ha sido llevado a repetir el de 2006: la polarización PRI-PRD, en lugar de PAN-PRD.

El 2006 fue todo un modelo de confrontación política inducida: el candidato panista Felipe Calderón llevó la contienda a una polarización con el candidato perredista López Obrador bajo el slogan de que Andrés Manuel “es un peligro para México”. El candidato priísta Roberto Madrazo, chapado a la antigua, no entendió la lógica del marketing y se hundió en el tercer lugar. El resultado oficial: PAN: 35.89%, PRD: 35.31% y PRI: 22.26%. La polarización le dio a Calderón la ventaja necesaria para ganar.

Hoy el escenario es el mismo: López Obrador está asumiendo el papel de Calderón en el 2006 y ha diseñado el discurso de repudio al priísta Enrique Peña Nieto presentándolo mediáticamente como un peligro para México que el PRI regrese a la presidencia; Peña, en todo caso, tiene a su favor el hecho de que ni él ni el PRI llegan a la noción de peligro como el radical tabasqueño del 2006.

Para que el cuadro quede completo falta por saber si la candidata panista Josefina Vázquez Mota será en el 2012 lo que Madrazo fue en el 2006: una aspirante desinflada; Josefina llegó al debate sin ritmo, sin rumbo, sin discurso y sin entender el escenario de la polarización que ha construido López Obrador con la ayuda de los jóvenes del movimiento 132 como carne de cañón con su gritería y desorganización.

Hasta ahora Peña no ha caído en el garlito de López Obrador, pero no le ayuda el hecho de que siga apareciendo como el candidato de Televisa y del viejo corporativismo del PRI. De todos modos, el efecto del fantasma de Televisa no se puede comparar hoy con el que tenía el radicalismo de López Obrador en el 2006. De ahí que en las encuestas Peña haya tenido una pérdida de votos menor a la esperada y menor a la del tabasqueño hace seis años; la meta lopezobradorista buscaba llegar al debate con una diferencia entre los dos de menos de 5 puntos porcentuales y ayer domingo seguía en 14.

Lo que viene en la estrategia perredista es la movilización posdebate. Hasta ahora, el tema Peña-Televisa ha tenido efecto en el círculo rojo de la crítica pero no en la masa de votantes y ha sido menor en el foro rojo de los medios. La difusión amañada por The Guardian del paquete de documentos presuntamente del acuerdo Televisa-Peña disminuyó por la confusión reconocida por el propio periódico de que no pudo ser comprobada su veracidad, aunque dejó en el ambiente periodístico el hecho de que fue el primer caso de un periódico profesional de Gran Bretaña que difunde documentos sin verificación.

En todo caso, la estrategia de los documentos cumplió su objetivo de corto plazo: alimentar la radicalización del pequeño grupo del YoSoy132 porque sirvió para tema de sus pequeñas pancartas. La forma en que los estudiantes de ese movimiento tomaron documentos no veraces y los proyectaron como certezas habla de la falta de seriedad en su formación académica de los jóvenes y de que ese movimiento perdió su sentido político y se quedó en el espacio del grito.

El 132 ya fue cooptado por López Obrador y el PRD y va a jugar un papel clave --aunque todo indica que ineficaz-- en el conflicto poselectoral que ya anunció el tabasqueño. El modelo se vio en 1988: el temor del grupo de Carlos Salinas de que Cárdenas pudiera organizar un movimiento de protesta masiva en las calles en contra del PRI; un asesor salinista afirmó después de las elecciones de ese año que una macha de dos millones de mexicanos contra el triunfo oficial de Salinas hubiera llevado a la anulación de las elecciones.

El hecho de que los jóvenes lopezobradoristas del 132 estén considerándose a sí mismos como la avanzada de la “Primavera Mexicana” no es más que enseñar lo que viene después de las elecciones si Peña gana las elecciones: marchas callejeras como en los países árabes; sólo que el 132, paradójicamente con todo el apoyo mediático que dicen repudiar, no ha podido asumirse como un movimiento realmente masivo que incendie las calles. De todos modos, la estrategia López Obrador-PRD será la de azuzar a los jóvenes a no respetar el resultado oficial y exigir la anulación de las elecciones; como indicio ya se han visto peticiones absurdas del 132 para asumirse como una autoridad electoral paralela y hacia ahí apunta el hecho de realizar pronto un debate con tres de los candidatos presidenciales manejado por los jóvenes.

La estrategia de polarización ha sido analizada desde el 2000. El libro Cómo ganar las elecciones. Estrategias de comunicación para candidatos y partidos, de Gabriel Gonzalo Molina, editorial Cal y Arena, fue tomado como básico por el PAN en el 2006. Al estudiar las diferentes formas de polarización --e incluye la mediática que parece ser seguida puntualmente por López Obrador--, el ensayo asume una campaña como “guerra” y “triunfa quien gana la guerra de la polarización”. La razón: “la polarización recoge los intereses vitales de una sociedad y los entrega de vuelta al elector, a partir de un plan de confrontación comunicacional”.

Las campañas llegan al punto de no representar ofertas. “La guerra de la polarización puede ser descrita como un enfrentamiento permanente y contundente entre temas o lógicas predominantes de voto. Y quien logra obtener mayor relevancia para su tema y mayor nivel de atribución positiva en éste, gana la elección”, agrega Molina.

Televisa y la gritería del 132 son parte de la estrategia de polarización de López Obrador para repetir el escenario del 2006 y llevar la elección a una competencia entre dos, pero sólo si Josefina no regresa a la competencia después del debate de ayer, porque los puntos que ha subido el perredista en las encuestas son los que ha bajado Josefina.



@carlosramirezh

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viernes, 8 de junio de 2012

8-Junio-2012, Viernes.


INDICADOR POLITICO




+ Transición, última oportunidad

+ Fox, Espino, Rosario: al 2000



Carlos Ramírez



La firma de un acuerdo de concertación entre el candidato del PRI Enrique Peña Nieto con cartuchos quemados de la izquierda y la derecha forma parte del escenario político del 2012: la última oportunidad para retomar la bandera de la transición o esperar pasivamente la restauración del viejo régimen derrotado en el 2000.

La agenda de la transición a un nuevo régimen se alimentó con el ingreso al PRI y al priísmo de Vicente Fox, Manuel Espino Barrientos y el Yunque, la ex maoísta y ex presidenta perredista Rosario Robles Berlanga, el ex perredista Ramón Sosamontes, el ex guerrillero René Arce, la ex perredista Ruth Zavaleta y la ex panista Lía Limón, entre otros. Lo paradójico ha sido que varios de los que derrotaron al PRI en el 2000 ahora forman parte de su regreso a la presidencia.

Lo positivo del escenario es que esas nuevas alianzas priístas retrotrajeron la política a una situación previa al 2 de julio de hace doce años, por lo que dan la oportunidad de reactivar la urgencia de transitar al país a un nuevo régimen y evitar la restauración del viejo PRI y del Estado priísta.

El priísmo de Fox no debiera de molestar a los panistas; al contrario, sirve para recordarles que Fox traicionó el cambio, les falló a los ciudadanos que votaron con él para sacar al PRI de Los Pinos y utilizó la alternancia… para casarse con Marta Sahagún y de paso amarrar un matrimonio bígamo con el PRI. Al sumarse al PRI del brazo de su escudero Espino Barrientos, Fox liberó al PAN de las responsabilidades en el fracaso de la alternancia. A diferencia de hace doce años, ahora el compromiso de Fox es regresar el PRI a Los Pinos.

Lo interesante para los neo priístas destripados en la derecha y la izquierda es que comparten créditos con el viejo PRI que va a reinstalarse en Los Pinos: el viejo corporativismo que tiene el control del aparato político del tricolor. Más que resentimientos con sus viejos grupos políticos, Fox, Espino, Robles, Arce y acompañantes abandonan la lucha ideológica que debió darse en espacios propios para insertarse en la cajuela del PRI.

Lo que queda como incógnita es determinar en el corto plazo si alguna fuerza política --incluyendo al propio Peña Nieto como candidato-- tendrá la audacia de tomar la bandera de la transición a la democracia que Fox arrió con la complacencia del PRI en el 2000. El problema es que el PRI --aún si Peña Nieto dice que no-- como aparato no tiene más destino histórico que la restauración del viejo orden porque los priístas que dominan el partido son los mismos que perdieron en el 2000 y en el 2006.

Si el PRI está condenado a restaurar el viejo régimen y el PRD con López Obrador representa el neopopulismo priísta de los setenta, con algunos resabios del priísmo neoliberal del salinismo, entonces sólo queda el espacio político no del PAN sino de la candidata Josefina Vázquez Mota para retomar el discurso de la transición a un nuevo país. En el 2000 Fox logró el voto útil cuando se presentó como el candidato del cambio político y de la posibilidad de la transición; en el 2006 Calderón no tuvo espacio de definir alguna alternativa porque su lucha fue contra el modelo autoritario de López Obrador.

El 2012 es diferente, aunque mantiene algunas similitudes, que el 2000. El problema no es quién gane las elecciones presidenciales y legislativas, sino quién puede liderar una propuesta de alternancia real, pactada con todas las fuerzas políticas, a partir del hecho real de que el viejo régimen no puede funcionar en una sociedad plural, no partidista, con capacidad de crítica y sin los antiguos hilos autoritarios de poder.

Peña Nieto pudiera tener algunas propuestas propias para abrir la política, pero estará atado por la nomenklatura del partido y sus sectores corporativos. López Obrador carece de un enfoque de alternancia de régimen y basa su poder en un bonapartismo de bases desclasadas. Y Josefina no tiene tantos compromisos estructurales, aunque al mismo tiempo desconoce los modelos de las alternativas políticas sistémicas.

Peña Nieto ha presentado algunas propuestas interesantes, como la presidencia democrática, pero con pocas posibilidades de ejercerla si el corporativismo priísta le pasa la factura política de su apoyo. López Obrador buscará desde el poder la constitución de una estructura neocorporativa como la que implantó en el DF para basar sus éxitos en la movilización de masas, además de que no tiene un sistema productivo alternativo. Y Josefina ha confundido los modelos al hablar de gobierno de coalición pero referirse en realidad a un gobierno de composición nacional porque dijo que gobernaría con los mejores y no con una alianza de gobierno con las demás fuerzas políticas.

Las propuestas de los tres candidatos y sus partidos parecen haber olvidado el escenario político del 2000: el agotamiento de un modelo de desarrollo, de un sistema político y de un acuerdo constitucional. Fox ganó en el 2000 porque prometió el cambio, aunque prefirió la comodidad de un acuerdo con el PRI para gobernar sin sobresaltos. En el 2000 ser agotó el proyecto de nación nacido del consenso de la Revolución Mexicana. Y sin ese entendimiento mayoritario, la elección se encontró con un voto fragmentado y sin controles.

El 2012 presenta un escenario parecido al del 2000 en cuanto al proyecto de nación y sus metas de estabilidad política, desarrollo equitativo y consenso de autoridad. Hoy más de la mitad de los mexicanos no pertenece a ningún partido y vota según su conveniencia. Y lo peor que puede ocurrir es lo que ya está pasando: un país dividido en tres tercios, sin que ninguna pueda lograr la base política para gobernar el conflicto.

De ahí que la salida se localice en operar la transición, es decir, un acuerdo pactado para abandonar para siempre el sistema priísta y construir un sistema democrático que arranque una nueva etapa de desarrollo. Sin ese acuerdo, el México del próximo sexenio será igual a los dos últimos.



@carlosramirezh

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jueves, 7 de junio de 2012

7-Junio-2012, Jueves.


INDICADOR POLITICO




+ #YoSoy132: el vacío político

+ No hay pensamiento crítico



Carlos Ramírez



A la memoria de Juan José Bravo Monroy,

amigo fiel, generoso, periodista de primera



Nacido del enojo, formado por una amalgama babélica de jóvenes con posiciones sociales polarizadas y con el peso de Tlatelolco 68 y del halconazo 71, el Movimiento 132 fracasó en la elaboración de un discurso político y no alcanzó siquiera a cercarse a los perfiles de un pensamiento crítico.

El gran debate el martes en el territorio priísta-perredista de Ciudad Universitaria de la UNAM se extravió en el asambleísmo y de nueva cuenta el 132 se escabulló de una toma de posición frente a la realidad del país. Su fraseo político se vio otra vez viejo, demagógico, repetitivo; pero sobre todo, los estudiantes de nivel superior que se preparan para irrumpir en la realidad y en el mercado laboral evidenciaron no tener una distancia crítica del México en disputa.

El escenario de corto plazo es bastante obvio: será un movimiento estudiantil anti Peña Nieto y por tanto pro López Obrador. Lo paradójico de la realidad que los envuelve es que no fueron al fondo de la crítica: el problema no es Peña Nieto sino el modelo sociopolítico y económico del PRI que representa el PRI del candidato presidencial y que reproduce en su versión neopopulista la coalición de López Obrador y en el enfoque similar del PAN.

Al 132 le falta un diagnóstico de la crisis, una revisión crítica del modelo de desarrollo que está produciendo egresados universitarios para el desempleo o el subempleo y una agenda de debate sobre el futuro de México para las próximas tres generaciones. Algunas de sus protestas revelan la incapacidad para entender la realidad: por ejemplo, a la candidata panista Josefina Vázquez Mota le exigieron que no hubiera ni un periodista muerto más cuando el tema central no radica en defender a los periodistas que han muerto o han sido lastimados por cumplir con su función de publicar sino en que existan sectores sociales que denuncien por nombre y apellido a los funcionarios y políticos responsables de las muertes o señalen a los jefes de los cárteles de la droga que han ordenado la muerte de comunicadores; ¿en algún momento los estudiantes van a encarar a los capos criminales?

Salidos de una realidad en crisis generacional y de modelo de desarrollo neoliberal, el movimiento 132 de estudiantes de universidades públicas y privadas eludió analizar la realidad y redujo su protesta a Peña Nieto pero sin cuestionar el modelo político del PRI, el fracaso de la alternancia con un Vicente Fox hoy orgullosamente priísta --falta decidir si será alacrán, alimaña, sanguijuela, tepocata o víbora prieta-- y la política económica salinista que por cierto prevalece como programa académico en la Iberoamericana, el ITAM y el Tec de Monterrey.

El otro error estratégico del 132 es suponer que la televisión privada está imponiendo a Peña Nieto como candidato cuando en realidad su viabilidad ha sido fruto de la incapacidad del PAN para instrumentar una alternativa de desarrollo desde el poder y del modelo de nación que representa el PRI, por lo que el adversario debiera ser el pensamiento económico priísta-perredista del regreso del Estado populista; es decir, que el verdadero problema de país es la ausencia de un nuevo modelo de desarrollo con su correlativo sistema productivo y sus correspondientes correlaciones de fuerzas sociales.

En este contexto, el movimiento 132 de estudiantes de universidades privadas y públicas es una protesta conservadora y evasiva e irónicamente producto de la cultura de la televisión porque confunden imagen con estructura productiva. El precario discurso político de los estudiantes refleja que conocen la realidad del país a través de la pantalla de la televisión y no del conocimiento de las contradicciones sociales y de clase. Sin embargo, desde 1958 José Revueltas afirmó que la única fuerza capaz de disputarle concurrencia política-electoral a la clase dominante es la concurrencia económica y productiva.

Las dos reuniones en CU del babélico 132 revelaron la incapacidad de organización para poner orden en el corto plazo a la protesta y la decisión sólo de convertirse en un movimiento anti Peña Nieto, nada más, sólo eso, apenas un punto, un sólo punto. Eso sí, se vieron bravos y decididos en hacer vigilia en el IFE el día de las elecciones para evitar un fraude electoral, cayendo en el garlito del discurso del conflicto poselectoral de López Obrador.

En el fondo, el movimiento 132 de estudiantes de universidades privadas y públicas sería la última expresión de la vieja república priísta que finca las esperanzas en el Estado. Y como parece indicar, los estudiantes de instituciones públicas y privadas se van a negar a discutir sus programas de estudio que los preparan para servir al modelo de desarrollo que repudian en Peña Nieto aunque alaban en el mismo modelo propuesto por López Obrador.

Eso sí, el movimiento 132 se ha convertido en un catalizador de justificaciones morales de sectores sociales e intelectuales críticos o acríticos que echan por delante a los jóvenes pero que no articulan un pensamiento crítico conjunto o un discurso político articulador. Hoy apoyar al 132 ayuda a tranquilizar las conciencias y a adquirir indulgencias para justificar acriticismos o arterioesclerosis intelectual.

La única posibilidad que tiene el movimiento 132 de ser realmente útil es la de diseñar una agenda para la transición del viejo régimen priísta --cuya permanencia se localiza en las propuestas presidenciales del PRI, el PAN y el PRD--  a una república con mejores posibilidades de desarrollo económico, democracia sin corporativismos y menor pobreza. A menos que su meta sea ser un grupo de presión callejero como el CNTE magisterial o el SME y sus propuestas no salgan de la pantalla de la televisión. Para el 132 el mundo termina en un segundo debate de candidatos “con los jóvenes”. Ni más ni menos.



@carlosramirezh

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miércoles, 6 de junio de 2012

6-Junio-2012, Miércoles.


INDICADOR POLITICO




+ #YoSoy132: están chavos, chavos

+ El grito, la masa, la turba y la bola



Carlos Ramírez



Como todo lo que resiste apoya, la presencia el lunes de Josefina Vázquez Mota en la Universidad Iberoamericana sirvió para permitir el regreso de la candidata presidencial del PAN a la contienda presidencial y para exhibir a los estudiantes en su incultura.

En preguntas aisladas, una por una, los estudiantes se vieron incoherentes, torpes al hablar, sin saber cómo estructurar una pregunta, siempre generalizando; eso sí, el masa anónima, los estudiantes de la Ibero se mostraron buenos para el grito, el insulto, la frase intolerante. Y como era de esperarse, le dieron el espacio político a Josefina para que mostrara lo que ha aprendido en esta campaña: la política para dominar al adversario. Por eso faltó un tris para que la panista saliera… en hombros.

Eso sí, la reunión sirvió para demostrar que el movimiento #YoSoy132 carece de forma, de ideas, de proyectos, de propuestas. Su gran bandera radica en la exigencia de que las televisoras impongan presidente de la república, pero ignoran que la televisión no vota sino que el próximo presidente deberá acumular algo así como 16 millones de votos de ciudadanos, y obviamente es un insulto a la inteligencia del ciudadano suponer que un aparato de televisión va a ordenar por quien votar. Si así fuera, entonces Peña Nieto no estaría cayendo por efecto de la opinión pública.

El 132 es un movimiento de repudio a la forma en que el PRI ocupó el espacio del auditorio el día de su presentación y de respuesta a los insultos de priístas en contra de los estudiantes que se quejaron. Pero nada más. Por ejemplo, hablan de “libertad de información” pero no saben --están chavos, pues-- que el ejercicio de la crítica desde 1968 al 2000 permitió la deslegitimación del PRI y que paradójicamente varios operadores de comunicación del gobierno de Carlos Salinas de Gortari son hoy profesores de la Ibero, forman estudiantes para ese modelo de comunicación y participan en programas de estaciones de televisión abiertas o cerradas.

Si deveras quisieran los de la Ibero cambiar el mundo y pelear por otra libertad de información entonces deberían comenzar por sus propios profesores y sus propias carreras profesionales en ciencias políticas y comunicación porque esos programas están diseñados para formar recursos humanos que luego sirven… a las televisoras que dicen repudiar.

El movimiento 132 parece basarse en el criterio de “ropa usada que venda”. Revisan el periódico y ven los asuntos conflictivos del día, arman algunas frases y muchos gritos y se lanzan a la protesta callejera. Por ejemplo, el lunes cacharon el problema de la Guardería ABC de Hermosillo y la convirtieron en grito de repudio, muy al estilo de Antorchas Campesina, el SME y la Sección 22 de maestros de Oaxaca, y con ello se sintieron satisfechos. Pero como estudiantes de nivel profesional no optaron por organizar bufetes jurídicos, establecer acciones conjuntas con los padres, diseñar un observatorio ciudadano del Seguro Social o algo que tuviera un compromiso mayor; por eso sólo hubo gritos… y a otra cosa.

El asunto fue tan superficial que la candidata presidencial panista aprovechó el impulso de los jóvenes impulsivos para darle vuelta al tema de Juan Molinar Horcasitas y lograr el aplauso eufórico de los jóvenes, cuando en realidad Molinar ya había sido excluido del equipo de campaña de Josefina.

Luego muy serios, los del 132 salieron en defensa de los periodistas asesinados, pero nada, absolutamente nada, hay en sus acciones que impliquen la creación de comités de defensa, de creación de grupos de seguimiento de las quejas, de agrupaciones de acercamiento a las familias, de investigación de las razones de esas muertes y por tanto nada de propuestas que realmente garanticen la libertad de expresión. Y al estilo Javier Sicilia, en algún lado leyeron que van 60 mil muertos en la lucha contra los cárteles de la droga pero equivocaron el destinatario: el gobierno no mata a delincuentes, sino que los delincuentes se asesinan entre sí peleando territorios; por tanto, debieron de haber dirigido sus gritos al Chapo Guzmán, al Lazca, al Mayo Zambada, a los Beltrán Leyva, a la Tuta y a todos los demás capos de la droga que han ordenado la muerte de personas. ¿Miedo, ignorancia, politiquería? Los del 132 parecen olvidar que son estudiantes de nivel superior y que su función en pensar, razonar y proponer, no gritar.

El contrasentido en el 132 es que exigen democracia pero se han convertido en un movimiento fundamentalista irracional que elude el debate y la crítica. La democracia es la que los chavos dicen… o no es democracia. Y no saben --o eluden-- que el adversario de la democracia está dentro: las universidades privadas son refugio académico de funcionarios del sistema priísta.

El fundamentalismo democrático no razona, no debate; grita, se erige como el nuevo monumento a la verdad; a pesar de moverse en las altas ideas de la educación superior, ignoran que los programas de estudio están diseñados para fortalecer el sistema ideológico del Estado priísta vigente; alguno salió con el argumento de que los del 132 “tienen los ecos del 68 ardiendo en nuestras manos”, pero ninguno de ellos ha realizado algún análisis histórico del 68 y de las protestas estudiantiles antisistémicas. El 68 fue la represión, pero también de ahí salieron los intelectuales que apoyaron al sistema político priísta, como el recientemente fallecido Carlos Fuentes. Por eso Josefina, con habilidad, les dio a los chavos una lección política del halconazo y los dejó con la boca abierta.

En el fondo, el 132 es una catarsis de la generación que va saliendo al escenario político y que necesita aferrarse a una protesta. Hay que ver las biografías políticas de los maduros que hoy apoyan al 132 y dicen “yo soy 132” pero que hasta ahora han servido de aliados del viejo régimen que representan los tres grandes partidos. Si los del 132 son el 68 actual, entonces el 68 fue una farsa política.



@carlosramirezh



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martes, 5 de junio de 2012

5-Junio-2012, Martes.


INDICADOR POLITICO




+ México, en White House 2012

+ Contrainsurgencia e injerencia



Carlos Ramírez



Ante el preocupante silencio político de los candidatos presidenciales sobre su propuesta de relaciones con los Estados Unidos, los escenarios que plantean ya los dos candidatos formales a la Casa Blanca 2012 resultan ajenos a los intereses nacionales de México.

Por lo pronto, existen perspectivas de que el tema del narcotráfico y el crimen organizado se convierta en el número uno de cualquiera de las dos administraciones, la demócrata que busca relegirse y la republicana que quiere llegar de nuevo, y las dos han dejado claro que habrá más presiones sobre México para intervenir directamente a partir del criterio de que ahora sí los estadunidenses ven al narco mexicano metido hasta las entrañas de los EU.

Lo interesante es que demócratas y republicanos van a consolidar el concepto de darle a los cárteles de la droga en México la condición de contrainsurgencia y por tanto se aplicarían los planes de contrainsurgencia del Pentágono que se resumen en la intervención militar directa del ejército de los EU en México. Hace un año la secretaría estadunidense de Estado, Hillary Clinton, utilizó el concepto de contrainsurgencia para referirse a los narcos mexicanos.

En este escenario, la relación de México con los Estados Unidos en próximo sexenio mexicano es más importante que nunca, pero también como nunca los candidatos presidenciales han eludido cualquier pronunciamiento sobre los temas relacionados de narcotráfico y relaciones con los EU. El problema no sólo radica en la ausencia de estrategias de lucha contra los cárteles en el escenario del fin del modelo Calderón por la finalización del sexenio, sino que hacia el interior de los equipos de campaña no se perciben grupos de análisis sobre el tema de las relaciones bilaterales y menos aún algunos escenarios de las elecciones presidenciales en los EU en noviembre próximo.

En este contexto, la posición clave en el próximo gabinete mexicano en el tema de relaciones México-EU y la estrategia contra el narcotráfico no será Gobernación, Hacienda o Relaciones Exteriores, sino la cartera de la Secretaría de la Defensa Nacional. En este sexenio el actual general secretario Guillermo Galván Galván fue un enérgico muro de contención ante las presiones políticas, diplomáticas, militares y de inteligencia de los EU para meter a fuerzas militares estadunidenses en operaciones conjuntas dentro de México, sobre todo por la pasividad de la Cancillería.

Si ya se conocen las tentaciones de la señora Clinton por darle al narco la condición de insurgencia, los republicanos tampoco ocultan sus malas intenciones. Primero fue el precandidato republicano y gobernador texano Richard Perry para colombianizar México y después irrumpió el congresista Connie Mack, presidente de la todopoderoso Subcomité para el Hemisferio Occidental, para revelar que se buscaría sustituir la Iniciativa Mérida por un Plan de Contrainsurgencia.

Por lo pronto, la administración demócrata de Barack Obama ha avanzado sigilosamente en la aprobación de directrices que estarían llevando el apoyo a la intervención:

--El papel central del Manual de Contrainsurgencia del Ejército de los EU aprobado en el 2006 por George W. Bush pero revalidado por la administración de Obama.

--El mantenimiento por Obama de las leyes patrióticas de Bush que le confieren poderes especiales a las policías en materia de terrorismo, con el dato adicional de que las agencias de inteligencia y seguridad nacional siguen insistiendo en la “posibilidad” de que grupos terroristas pasen por las fronteras México y hasta se alíen con bandas criminales mexicanas. Esas leyes patrióticas, por cierto, implican la violación sistemática de los derechos humanos.

--La estrategia de seguridad nacional de los EU de mayo del 2010 insisten en el fortalecimiento de sus fuerzas armadas para confrontar amenazas terroristas e insurgencias.

--La estrategia 2011 de los EU para combatir el crimen organizado transnacional, que ya cruzó la frontera y se instaló cómodamente en más de mil ciudades estadunidenses, destaca acciones no sólo para bloquear el tráfico de drogas en la frontera con México sino que toma en serio la posibilidad de que bandas terroristas ingresen ilegalmente a los EU.

--La evaluación de la frontera sur-oeste de los EU, elaborada en el 2011 por la Oficina de Aduanas y Protección de la Frontera (CBP, siglas en inglés), describe que en México existen siete organizaciones criminales transnacionales que ya operan dentro de los EU  y califica al EZLN y al EPR como grupos de insurgencia, aunque los dos estén acotados, en la clandestinidad y con espacios territoriales mínimos.

De acuerdo con estos documentos, algunos analistas concluyen que en los EU se está preparando en escenario propicio --en el contexto de un nuevo gobierno mexicano debilitado por la competencia electoral y una administración estadunidense demócrata presionada por la derecha o una republicana con tentaciones racistas-- para favorecer el ofrecimiento de una mayor colaboración, económica y militar, a México, como ha ocurrido ya en Asia, centro y Sudamérica, en función de que los intereses de los EU están en juego en países como México acosados por bandas transnacionales del crimen organizado.

Es en el contexto del Plan de Contrainsurgencia de los EU en México adquiere especial importancia el hecho de que los candidatos mexicanos fijen claramente su posición ante el acoso de los EU y perfilen a la Defensa Nacional y la jefatura del ejército como un dique de contención al expansionismo militar de los intereses geopolíticos de los EU en México.



@carlosramirezh



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lunes, 4 de junio de 2012

4-Junio-2012, Lunes.


INDICADOR POLITICO




+ Seguridad: EU como factor 2012

+ Pepsico viola derechos humanos



Carlos Ramírez



Ante la finalización del sexenio calderonista y la falta de definición de los candidatos presidenciales sobre el tema de seguridad y narcotráfico para el próximo sexenio, el gobierno de los Estados Unidos ha iniciado una estrategia unilateral de defensa de sus intereses nacionales en México.

Sólo que la Casa Blanca, muy a su estilo imperial de ignorar la realidad de su propia situación como el país consumidor de droga número uno del mundo, está dañando la estrategia mexicana de lucha contra el crimen organizado. Y no sólo por declaraciones contra la estructura mexicana de seguridad, sino por el hecho de también ocultar que los cárteles de la droga en México sobreviven por la protección de intereses de sectores instalados en el país consumidor.

El caso de los ataques contra vehículos de la empresa Sabritas motivó que la propietaria PepsiCo eludiera las razones de los ataques --acusaciones de colaboración con las fuerzas de seguridad-- y orientara sus críticas contra las fuerzas armadas que son hoy la última línea de defensa en Michoacán, donde el narco se instaló durante gobiernos perredistas y el gobierno priísta aparece incapaz de combatir el problema de raíz.

Los señalamientos del representante de la PepsiCo contra el ejército por presuntas violaciones de derechos humanos resultaron paradójicos con la decisión oficial el sábado de desplazar partidas militares para resguardar instalaciones de Sabritas en Michoacán. Y el asunto está más complicado porque la empresa PepsiCo ha sido denunciada internacionalmente por violar derechos humanos y éticos al usar restos de fetos abortados para investigaciones sobre efectos de sus productos en el consumidor. El uso de esos fetos ha sido para productos “de más sabor y con menos calorías”; una de las denuncias principales contra PepsiCo salió de un accionista que protestó ante la junta directiva.

Las declaraciones de PepsiCo contra la estrategia mexicana de seguridad han tenido el aval del gobierno de los EU. Sin embargo, lo que menos quieren en los EU es que México gane la batalla contra los cárteles de la droga porque un cierre del suministro de estupefacientes provenientes de México provocaría violencia incontrolable de los casi 25 millones de consumidores estadunidenses, sobre todo en las zonas de apartheid de mil ciudades de los EU donde viven y comercian la droga sin que la policía de ese país se atreva a ingresar.

Ahí es donde se percibe otra paradoja: la estrategia mexicana contra los cárteles de la droga se realizó por presiones de Washington; sin embargo, en los EU se localizan los tres principales problemas que tienen que ver con las bandas criminales: el consumo de 25 millones de adictos estadunidenses, el tráfico de armas de los EU hacia los cárteles y la administración de los narcodólares en el sistema financiero estadunidense. El 90% del armamento criminal asegurado por el ejército mexicano --115 mil armas, más de 9 mil granadas y casi 12 millones de cartuchos-- provienen de los EU, por lo que las agresiones contra la transnacional Sabritas-PepsiCo se dieron con armas estadunidenses.

A ello se agrega otro de los temas que en los EU ignoran en sus medios de comunicación controlados por los grandes intereses financieros y de seguridad nacional: la corrupción de miembros de los sistemas policiacos, financieros y judiciales de los EU. Los datos son conocidos:

--El fracaso de la Operación Rápido y Furioso aprobada por el procurador de justicia de Obama y que le dio armas al cártel de El Chapo, armas por cierto que fueron usadas para asesinar a agentes aduanales en México.

--En marzo del 2012 dos militares estadunidenses fueron acusados de vender armas y entrenamiento a Los Zetas.

--En mayo de este año se revelaron datos de investigaciones abiertas por casos de corrupción en la oficina de aduanas de los EU, en cuyos puestos fronterizos cruzan cargamentos de droga.

--En ocho años se han arrestado al menos a 130 agentes de Aduanas de los EU por corrupción, tráfico de drogas, contrabando de personas, lavado de dinero y conspiración criminal. Lo grave del asunto es que el las oficinas de seguridad nacional de los EU existe el temor de que grupos terroristas se infiltren a los EU justamente por las aduanas.

--En marzo del 2009 se reveló que la Border Patrol, Aduanas y policías estatales habían recibido sobornos de cárteles mexicanos.

--En diciembre de 2011 la DEA --la polémica agencia antidrogas de los EU-- participó en operaciones de lavado de dinero de organizaciones criminales mexicanas, con el argumento de que se trataba de seguir las rutas del dinero; sin embargo, cárteles mexicanos en efecto lavaron dinero a su favor con la DEA y hasta ahora no se tienen datos de arrestos derivados de esas operaciones.

El tema se ha cruzado con las campañas presidenciales mexicanas. Y aunque existe la certeza de que los candidatos presidenciales mexicanos eluden definiciones de seguridad porque carecen de alternativa y van a continuar el modelo de Calderón pero no se atreven a decirlo por temor a perder votos, de todos modos los EU se quieren meter como factor de seguridad en los temas de la elección presidencial mexicana pero en función de los intereses de Washington.

A ello se agrega un dato revelador: la confianza social en el ejército subió de 29% a mediados del 2010 a 46%, y se colocó como la institución más reconocida, según encuesta de Ulises Beltrán y Asociados. De ahí el interés de los EU de mimar a una institución vital para la estabilidad de México y medrar con la desconfianza.

(Hoy lunes, a las 10 de la noche, en Canal 40, el programa “Política Incómoda”, conducido por Carlos Ramírez, con el tema: “Segundo debate: balconeada de secretos del poder”.)



@carlosramirezh

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viernes, 1 de junio de 2012

1-Junio-2012, Viernes.


INDICADOR POLITICO




+ Homo videns o lucha de clases

+ 132: ni idea de 68 ni halconazo



Carlos Ramírez



Como todo movimiento de masas, el YoSoy132 entró en los vericuetos de Babel: muchos lenguajes, bastantes caminos, demasiados objetivos.

El posicionamiento del asambleísmo de ayer jueves en las islas de Ciudad Universitaria dejó muchos hilos por tejer:

1.- Dos posiciones quedaron con el control político de la asamblea: los unamitas de CU con las exigencias de la agenda de López Obrador de la vieja izquierda dogmática y antisistémica y hoy de la coalición neopopulista y los universitarios privados con la temática mediática. Así, el movimiento quedó atenazado entre la lucha de clases y el homo videns.

2.- El discurso político de los estudiantes cayó en el descubrimiento que hizo hace tiempo don Eulalio Ferrer en su libro De la lucha de clases a la lucha de frases, sin duda el vicio heredado del 68: creer que la revolución se hace con frases.

3.- El Movimiento 132 dejó sin aclarar el sentido de su discurso político. Todo discurso político se mueve en tres pistas: el poder como dominación, los símbolos como cohesión y la ideología como propuesta. El de los estudiantes se agotó en discurso la evasión por confusión.

4.- Del lado de la propuesta política de los unamitas destacó la agenda de la oposición perredista como exigencia, no como propuesta crítica. La petición de juicio político no tardará en asumirse como discurso de campaña de López Obrador.

5.- Del lado de los estudiantes de universidades privadas, sus programas de estudio orientados a reforzar el status quo conservador y neoliberal no les permitieron ir más allá del desconocimiento de las relaciones sociales. Por eso su bandera sorprende a incautos: “empoderar al ciudadano a través de la información”, lo que no se sabe exactamente qué quiere decir: ¿ciudadanos informados llegarán al poder o meter a los ciudadanos a las estructuras de poder de las políticas editoriales de los medios electrónicos? Empoderar viene de apoderar, es decir: tomar o meter. ¿Hace revoluciones la información? Los jóvenes de universidades privadas se quedaron, ahora sí, en el 68: el modelo autoritario que fue demolido por periodistas y analistas en la lucha 1968-2000. En realidad, los programas de estudio de las universidades privadas han ignorado el cambio político de ese periodo y los estudiantes hoy están descubriendo el agua tibia.

6.- La agenda de la transición pasa por la reforma del poder real, por la democratización de las estructuras de dominación de una hegemonía --ni siquiera llega a clase dominante-- y por la reforma de los programas de estudio para abandonar el papel de la educación pública y privada como aparato de dominación ideológica de esa hegemonía.

7.- En su posicionamiento, el Movimiento 132 establece dos premisas críticas: “la miseria, desigualdad, pobreza y violencia que vive el país” y que “el sistema político y económico actual no responde a las demandas de todos los mexicanos”. Pero aterrizan en una solución falaz: “los estudiantes unidos de este país creemos que una condición necesaria para corregir esta situación consiste en empoderar al ciudadano común a través de la información”. Hasta donde se tienen datos científicos, los cambios reales vienen por la lucha de clases violenta o pacífica, no por un programa de televisión.

8.- Y resulta que la gran propuesta mediática para “democratizar la información” radica en la transmisión en cadena nacional del segundo debate, atentando contra la libertad de opciones que debe tener el ciudadano. No se entiende cómo los estudiantes repudian el sistema político actual y luego piden que se imponga por decisión autoritaria a todo el país. Los estudiantes ignoran que el programa que obliga a apagar la radio una hora a la semana es La Hora Nacional, en cadena nacional.

9.- El Movimiento 132 se quedó en la fase de los video-game y el cambio social parece para ellos un programa de Nintendo. Con ello los estudiantes privados demuestran la enajenación --diría José Revueltas en el 68-- de la educación respecto a la realidad: el modelo de desarrollo, el sistema político y el control social son producto del dominio constitucional, es decir, las relaciones de clase como relaciones sociales controladas --otra vez Revueltas-- por el Estado “total y totalizador”.

10.- La gran reforma que deben hacer primero los estudiantes es la de sus programas de estudio --Revueltas y Allende-- para que conozcan la verdadera explotación, no la de la tele sino la del sistema productivo en la fábrica, el campo y la burocracia, lo mismo por los dueños de las empresas que por los sindicatos que mediatizan al trabajador.

11.- La propuesta de los estudiantes de querer hacer un conteo de votos electorales paralelo o de ser observadores será una pérdida de tiempo porque el fraude, de darse, no será ahí. Los electores cautivos de los partidos, lo mismo del PRI que del PRD y el PAN, necesitan de estudiantes que les abran los ojos, y ahí debería haber brigadas estudiantiles de aleccionamiento electoral en todo el país, sobre todo en las comunidades rurales.

12.- El Movimiento 132 podría naufragar en el mismo pantano en el que se ahogó el dinamismo político del EZLN: el asambleísmo babélico, la demagogia fundamentalista democratizadora, el intento inútil de conciliar corrientes, grupos y movimientos, la intención de sumar sin control y sobre todo el coyunturalismo. Pero sobre todo, ignorar que los sistemas se reforman en las relaciones sociales de producción, no en la tele. Por eso han fracasado todos los movimientos estudiantiles desde 1958.



@carlosramirezh



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