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Periodista, escritor, Lic. en Periodismo, Mtro. En Ciencias Políticas, oaxaqueño. Autor de la columna "Indicador Político" en El Financiero.

lunes, 17 de enero de 2011

17-Enero-2011, Lunes.

INDICADOR POLITICO


+ Loret, modelo de prensa-juez
+ Y del periodismo paparazzi

Carlos Ramírez

Para Lulú, por una
familia de treinta años

Además de que Televisa estaba urgida de romper con el cantante Kalimba porque participaba en parte de la imagen institucional de la televisora, la entrevista de Carlos Loret de Mola al ex miembro de La Onda Vaselina acusado de violación fue una muestra del periodismo paparazzi que privilegia el escándalo y la condena por encima de la información
El entrevistador se convirtió en un fiscal impune, pero si darle al acusado --que no entrevistado-- la oportunidad de tener a su lado a un abogado defensor. Peor aún: el entrevistador fue fiscal, juez, jurado y verdugo pero con la sentencia de culpabilidad declarada antes de escuchar argumento.
El ejemplo Loret-Kalimba proyectó su importancia no por el caso del cantante sino porque ilustró con claridad el estilo de periodismo que se aplica en México al asunto de la inseguridad, el narcotráfico y la violencia asociada. Se trata de un periodismo de bullicio que tiene como punto de partida la conclusión.
Sin embargo, el periodismo es un proceso: noticia, información, investigación, análisis, explicación, evaluación y sentencia. Pero hoy la cobertura periodística de la violencia del crimen organizado comienza con la sentencia y entonces las demás etapas del periodismo se excluyen o se subordinan. Hasta ahora no existen investigaciones periodísticas sobre los cárteles, sobre los capos y sobre el daño que producen promoviendo el consumo de drogas.
El modelo de ese periodismo lo mostró, en toda su dimensión, la entrevista de Loret a Kalimba el jueves pasado, sobre todo porque el entrevistador dictaminó previamente la culpabilidad del acusado cuando en realidad hay más confusión que certeza en la información. El entrevistador acosó, se burló, quería que el entrevistado aceptara el delito al aire en un programa de difusión nacional.
Pero falló. “Me sentí en La tijera con Laura Bozzo (una entrevistadora acusada de complicidad con el operador de Fujimori, Vladimiro Montesinos), con lo peor del periodismo sensacionalista de este país, no con un hombre (Loret) que da conferencias sobre liderazgo, no con el conductor de “Iniciativa México”, no con uno de los elementos más, profesionales y premiados de todo el grupo Televisa”, concluyó el especialista Alvaro Cueva en su columna de Milenio.
El periodismo parece habar trastocado el proceso de la comunicación. En materia de cobertura de la inseguridad se explaya el modelo Loret: los medios como fiscales, jueces, jurados y verdugos, no como informadores. El problema en realidad no radica en las conclusiones, sino en que los medios quieren imponer las conclusiones como la única versión. No ha habido, sólo para poner un caso concreto, un análisis serio sobre las cifras oficiales de evaluación de cuatro años de combate a la inseguridad.
En su columna en La Razón, el politólogo Fernando Escalante se refiere a casos concretos de periódicos que difunden como nota principal informaciones sin confirmar, sin indagar su veracidad, viejas y sin aportar datos complementarios:
“Cuando se escriba la historia de la prensa en México, dentro de algún tiempo, habrá un capítulo dedicado al inusitado florecimiento del periodismo creativo de estos últimos años. La guerra contra el crimen, o como se le quiera llamar, ha permitido poner la nota roja en la portada, a ocho columnas, y llenar páginas enteras con las peripecias del chapo, el barbas y la puerca: asesinatos, traiciones, fugas, millones de dólares, reinas de belleza y complicadas, imposibles operaciones multinacionales, que implican a militares de tres continentes. Hay días en que el periódico entero, cualquiera de ellos, puede leerse como una novela de folletín.”
Se trata de un periodismo de conclusiones, no de indagatorias, de revelaciones, de denuncias. No por menos son periodistas los que han dictaminado el fracaso de la estrategia de lucha contra la inseguridad cuando los grandes capos andan a salto de mata y los que promueven la rendición del Estado mexicano ante los cárteles de la droga o la legalización como solución mágica que sólo llevaría al cinismo de promotores como el laureado escritor Carlos Fuentes al declarar como victoria la legalización del alcohol en los EU: “hay más borrachos pero menos violencia”.
El periodismo paparazzi no contribuye a convertir a la información en un elemento de representación de la sociedad ni en una parte del proceso de toma de conciencia de la realidad. Lo grave es que cuando los periodistas lograr ponerse frente a los capos de la droga, su firmeza crítica contra el Estado se convierte en pasividad cómplice con los cárteles, como le ocurrió al periodista Julio Scherer García durante su “insólito” encuentro con el capo Ismael El Mayo Zambada. No es la primera vez que ocurre, aunque la prensa parece haberse tropezado con la misma piedra: su papel acrítico sobre el subcomandante Marcos en el alzamiento zapatista de enero de 1994.
El periodismo culmina su papel cuando ejerce la crítica, pero la toma de posición debe ser una de las partes del proceso de la información. Lo peor que puede ocurrir es que se critique pero no se informe, no se investigue, no se analice, no se explique. La sola crítica sin aportación de datos profundos convierte al periodismo es un oficio de paparazzi.


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domingo, 16 de enero de 2011

16-Enero-2011, Domingo.

INDICADOR POLITICO


+ Años no del todo perdidos
+ Pero falta la negociación

Carlos Ramírez

El vaso medio vacío señala que el país ha perdido irremediablemente el tiempo para consolidar un nuevo proyecto de nación. El vaso medio lleno afirma que aún hay tiempo de que los actores políticos se sienten  a negociar un acuerdo de instauración de un  nuevo régimen político.
Lo que marca la diferencia entre el vaso  medio vacío y el vaso medio lleno es el pesimismo del corto plazo. La crítica al gobierno federal ha logrado cerrar todas las puertas de la negociación de acuerdos y el desdén a la oposición ha impedido que en el gobierno se lancen las iniciativas para la reforma del proyecto nacional que se agotó con la pérdida del PRI de la presidencia de la república.
La revisión crítica del 2010 y del 2011 permitirá ir definir los puntos fundamentales de la agenda del acuerdo político.

1.- 2010: año de frustraciones
Si en términos mediáticos la estrategia del gobierno federal contra la inseguridad absorbió casi toda la atención social, esa especie de pánico social impidió las tres fases de un país en transición: diagnóstico de deficiencias, debate sobre propuestas y decisiones pactadas.
El desajuste en las prioridades convirtió al año de 2010 en un año de debate, discusión y crítica inflexible contra la estrategia de seguridad, pero cero discusiones sobre la crisis estructural del modelo económico y la necesidad de reconfigurar el proyecto nacional de desarrollo.
Y para cerrar el círculo de las prioridades tergiversadas, el año de 2010 estableció ya el tema central y casi único de la agenda nacional del corto plazo: la definición adelantada de las candidaturas presidenciales y las tendencias del voto para julio del 2012.
De ahí que el año 2010 que termina pueda considerarse como el Año de las Frustraciones Irremediables y el Año de las Expectativas Fallidas.
La responsabilidad debe acreditársele a la oposición. Su papel de factor de equilibrio y de punto de inicio de los grandes debates nacionales se redujo al de crítico machacón del corto plazo. Por ejemplo, la oposición ha perdido lamentablemente varios meses en el tema de la estrategia gubernamental contra la inseguridad porque disminuyó su papel a la crítica sobre el número de muertos y no sobre el tema general de la inseguridad: la transición de las complicidades del poder en la alternancia partidista y la redefinición de la política de seguridad como garantía de la democracia, con especial énfasis en la ruptura de los tejidos sociales y políticos por la corrupción del sistema de seguridad e impartición de justicia.
En el fondo, el país está viviendo una crisis en la transición política. Si toda transición es de origen una redistribución del poder, el problema radica en la forma de la reasignación de los espacios de dominación: por la vía de la violencia con las bandas criminales o por el asalto a espacio político como estrategia de la oposición. El tercer camino es el de la transición pactada, cada día más lejana.
Lo que la oposición no quiere entender es que toda transición exitosa pasa por acuerdos. Y que por las evidencias de una revaloración de la sociedad --la organizada y la desorganizada-- será prácticamente imposible la restauración del viejo orden priísta. Por tanto, los partidos debieran de darle prioridad a la transición y no al desgaste del adversario: el PAN, el PRI y el PRD necesitan desde ahora reformular el régimen político para tener pista de aterrizaje en el 2012, cualquiera de ellos que gane las elecciones. Ninguno de los tres va a poder gobernar con el régimen político actual.
Lo que queda por dilucidar es el dato mayor: ¿han decidido los partidos cerrar la puerta a la transición, aún a riesgo de fijar amplios espacios de ingobernabilidad? Todo indicaría que sí, que ningún partido quiere arriesgar capital político con reformas de fondo y que no existen liderazgos para regresar al país al camino de la transición.
Lo malo es que muy pronto los partidos se van a dar cuenta que el tema de la seguridad fue importante pero no determinante, que la seguridad también es consecuencia de un régimen político democrático y equilibrado y que la gran prioridad nacional es el de la reformulación del proyecto nacional de desarrollo.

2.- 2011: ¿año de más frustraciones?
Las expectativas que se perfilan para el 2011 no son las mejores. El cierre político del año 2010 dejó ver que las prioridades de los partidos y los liderazgos políticos son ajenas a la realidad del país. Por tanto, el próximo año se adivina como el año de la disputa adelantada del poder.
Lo malo de todo es que el 2011 no va a determinar el saldo electoral del 2012. Por tanto, tampoco va a prefigurar al partido y candidato que gobernaría el próximo sexenio. A pesar de lo que estén asumiendo los liderazgos políticos, en el 2012 apenas podrían definirse las pre candidaturas presidenciales y algunas tendencias electorales.
En todo caso, los partidos seguirán ciegos ante la realidad del agotamiento del modelo de desarrollo nacional, el estrechamiento de movilidad del régimen político y la acumulación de rezagos sociales en todos los niveles. Pero en lugar de buscar el consenso electoral en función de propuestas para salir de la crisis, los partidos y suspirantes presidenciales le están apostando al control electoral y no al equilibrio democrático.
Los liderazgos políticos no han querido entender las lecciones de las transiciones: México se va a debatir en el cortísimo plazo de un año en el dilema de optar por una transición a la soviética --el fracaso de Gorbachov y la restauración de Putin-- o una transición a la española --a pesar de la polarización maquiavélica actual--. La primera no condujo a la democratización sino al refortalecimiento de los sectores pretorianos del poder y la segunda permitió la alternancia del poder entre dos fuerzas polares en el discurso pero no en las ideas ni en los modelos de desarrollo.
La alternancia partidista en México ha dejado los mismos escenarios del desarrollo: tasas bajas de crecimiento económico por falta de reformas estructurales y rezagos sociales acumulables. Agobian las mismas cifras de siempre: el actual modelo de desarrollo sólo permite tasas tendenciales de crecimiento de 3.5% anual porque la estructura productiva generaría cuellos de botella inflacionarios arriba de esa cifra, pero con la necesidad de PIB anuales de 7.5% para atender la demanda anual de 1.3 millones de empleos para la nueva población económicamente activa que exige trabajo formal cada año.
Ahí se localiza el gran debate nacional que partidos y liderazgos debieran atender en el 2011 antes que el de los precandidatos presidenciales y las tendencias de las encuestas. Y está también la agenda de la transformación del régimen político y las reglas del juego, pero se ha visto cómo el congreso decidió desdeñar al IFE y convertirlo en rehén de las fuerzas políticas dominantes.
De ahí que el 2011 se perfile como otro año de frustraciones sobre el futuro de México. De nueva cuenta se van a archivar la reforma del Estado, la reforma económica, la reforma del modelo de desarrollo agropecuario, la reforma de la política industrial, la reforma laboral y, entre muchas otras, la reforma de justicia. Y sin esas reformas asumidas de manera integral, las expectativas de crecimiento, desarrollo y bienestar para el país seguirán siendo mediocres, para salvar el año, sin recuperar lo perdido y sobre todo sin expectativas de mejoramiento real.
Lamentablemente para las mayorías mexicanas el 2011 será otro año de disputa por el poder en las élites. Nada más.


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viernes, 14 de enero de 2011

14-Enero-2011, Viernes.

INDICADOR POLITICO


+ Carta a los capos del narco
+ Ríndanse para ayudar al país

Carlos Ramírez

Señores Joaquín El Chapo Guzmán (cártel de Sinaloa), Heriberto Lazcano El Lazca (jefe de los Zetas y del cártel del Golfo), Vicente Carrillo (cártel de Juárez), Juan José Esparragoza El Azul (cártel de Sinaloa), Ismael El Mayo Zambada (cártel de Sinaloa) y Servando Gómez Martínez La Tuta (cártel de La Familia Michoacana).
Reciban ustedes esta carta de parte de una ciudadanía harta de la violencia criminal. Durante años ustedes fueron privilegiados por sus relaciones con el poder. Por razones diversas que los medios no han querido investigar, ustedes lograron crear no sólo espacios de dominio criminal sino que lograron una interrelación --complicidad-- con las policías, autoridades, funcionarios y políticos.
Pero esos días ya terminaron. El gobierno federal decidió en diciembre de 2006 emprender una lucha frontal contra sus organizaciones criminales para --antes que otra cosa-- recuperar la soberanía del Estado en territorios dominados por sus bandas, donde inclusive ustedes se convirtieron en la autoridad dominante sustituyendo al Estado. La dimensión de su hegemonía encuentra prefigurada en el saldo --hasta ahora-- de la estrategia de lucha contra inseguridad: muertos, decomiso de armas, destrucción de droga y procesamiento judicial de funcionarios públicos aliados a sus intereses --los de ustedes, no los de los funcionarios.
Pero las cosas tienen un límite. La lógica de las decisiones de Estado establecen el principio de que ningún Estado pierde una guerra que lleva de por medio su propia sobrevivencia. Ya lo vemos: la mayoría de los jefes del narco han sido detenidos o muertos en combate, mientras su respuesta como organizaciones criminales elude el choque directo y se basa más bien en técnicas de terrorismo: descabezados, bombazos, asesinatos de periodistas y alcaldes y liquidación de políticos de alto rango sin explicar razones.
Los análisis en medios han eludido una indagación a fondo del fenómeno del narcotráfico. Ustedes no hubieran existido sin una decisión del viejo régimen priísta. Así de sencillo. Las policías fueron cómplices de ustedes y de sus tareas de siembra, comercio y exportación de droga. Jefes policiacos del viejo régimen priísta son ahora testigos protegidos a cambio de confesar cómo se aliaron a los cárteles criminales.
Sin embargo, la politización 2012 del tema del narcotráfico quiere eludir el análisis. La decisión del gobierno federal en diciembre de 2006 tuvo que ver con informaciones que hablaban del control territorial de sus cárteles --las de ustedes-- sobre espacios de soberanía territorial del Estado. Por tanto, se trató de una decisión del Estado para rescatar al Estado. Lo vemos en Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua y Michoacán: el poder de sus organizaciones criminales logró sustituir al Estado, excluir al Estado, asumir las funciones del Estado.
Algunos analistas se niegan a evaluar el tema de que la mayoría abrumadora de los muertos ha sido de ustedes y producto de una guerra entre las propias organizaciones criminales o en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Por tanto, el origen de la violencia se encuentra en la disputa por el poder entre ustedes y de ustedes con el Estado y sus fuerzas de seguridad. Hasta ahora no hay pruebas que indiquen que el Estado desarrolla una estrategia de contraisurgencia contra ustedes, pero ustedes han autorizado a sus organizaciones criminales a usar el terror para intimidar no directamente al Estado sino a través de acciones que provocan el miedo en la sociedad de la sociedad.
La violencia, el crimen, el terror no es del Estado sino de las organizaciones criminales que ustedes comandan. El endurecimiento del Estado ha provocado lo que son daños colaterales, es decir, efectos tangenciales. A muchos no les gusta el concepto de daños colaterales pero la mayoría de las bajas civiles ha ocurrido en enfrentamientos callejeros contra las organizaciones criminales que ustedes encabezan. Eso sí, los muertos aparecidos en las calles o las matanzas son producto de las luchas sin reglas entre sus organizaciones criminales.
Por tanto, la violencia no es del Estado sino responsabilidad de las organizaciones criminales que ustedes encabezan. Y la violencia ha escalado posiciones como respuesta de ustedes al avance de las fuerzas de seguridad. Por ello el único camino no radica en el repliegue de la estrategia gubernamental de lucha contra la inseguridad porque implicaría la cesión de espacios territoriales a sus organizaciones criminales, la autorización para que la violencia de sus mafias recupere el control en entidades de la república y la abdicación del Estado. La única solución a la violencia se encuentra en que ustedes decidan rendirse ante las evidencias y ordenen el desmantelamiento de sus mafias. Así es, ustedes deben dar el primer paso para la consigna de “basta de sangre”.
La lucha implícita --y explícita, por qué no reconocerlo así-- en la estrategia de seguridad tiene que ver con saber quién se va a quedar con el control territorial del Estado nacional: ustedes como mafias criminales o el Estado como representante de la sociedad. Por ello es que el Estado ya no puede dar marcha atrás: se trata del Estado o del crimen organizado, uno de los dos tiene que sobrevivir.
El camino no tiene senderos de regreso. Los que quieran recuperar la tranquilidad deben exigir la rendición de ustedes como jefes de las mafias del crimen organizado. Si no, entonces tendríamos que entregarles a ustedes el poder y el Estado. Así de sencillo.
Atentamente.


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jueves, 13 de enero de 2011

13-Enero-2011, jueves.

INDICADOR POLITICO


+ Narco: cómo ganar perdiendo
+ ¿Hacia una narco República?

Carlos Ramírez

Si en política lo que vale siempre más es la percepción, entonces la iniciativa “Basta de sangre” para cancelar la estrategia del gobierno federal contra la inseguridad y las bandas del narcotráfico tiene un hecho perceptible fundamental: el editor Julio Scherer García apadrinó esa iniciativa después de haberse reunido, a mediados del año pasado, con el capo Ismael El Mayo Zambada.
El dato es vital para entender la lógica y el destino de la iniciativa: cancelar la ofensiva de seguridad y negociar con los cárteles de la droga un acuerdo que sólo tendría el escenario de la legalización de la producción-comercio-consumo de drogas.
Lo malo, sin embargo, es que la iniciativa llega justo cuando los cárteles están perdiendo la guerra y la mitad de sus jefes están en la cárcel o muertos en combate.
La iniciativa Scherer-Rius también equivocó los destinatarios: si los promotores y los medios Proceso y La Jornada pusieron la meta de usar esa propuesta para detener “la guerra de Calderón”, en realidad esa iniciativa debía de haber sido enviada directamente a los capos de la droga que siguen asolando el territorio mexicano con violencia.
Al endosársela al gobierno federal y directamente al presidente de la república, la iniciativa se convirtió en una aliada útil de los cárteles del narcotráfico. Detener la guerra ahora que los seis capos sobrevivientes andan a salto de mata y encareciendo su captura con más violencia social sólo tendría el efecto de declarar vencedores a los delincuentes.
La crítica contra el saldo de violencia criminal se ha enfocado contra el gobierno federal y el titular del ejecutivo y hasta ahora no ha habido críticas consistentes contra los capos Joaquín El Chapo Guzmán (cártel de Sinaloa), Heriberto Lazcano El Lazca (jefe de los Zetas y del cártel del Golfo), Vicente Carrillo (cártel de Juárez), Juan José Esparragoza El Azul (cártel de Sinaloa), Ismael El Mayo Zambada (cártel de Sinaloa) y Servando Gómez Martínez (cártel de La Familia Michoacana).
Más aún, El Mayo Zambada convirtió a Julio Scherer García en un canal de comunicación política hacia la sociedad en una audaz y exitosa maniobra de relaciones públicas. De ahí que la iniciativa “Basta de Sangre”, copatrocinada por Scherer García, se encuentre contaminada por aquel encuentro, a mediados del año pasado, donde no hubo información periodística y Scherer García ocultó el contenido de su plática con el capo. La iniciativa “Basta de sangre”, por tanto, debe de leerse junto a la fotografía de portada de Proceso donde El Mayo Zambada cubre con su brazo protector al periodista.
Asimismo, esa iniciativa debe de leerse como la primera y definitoria acción de participación política de Scherer García, quien se había negado hasta ahora en ser protagonista de movilizaciones sociales y políticas. Por ello existe una vinculación periodística-política entre la decisión de Scherer de patrocinar una iniciativa contra el gobierno y su encuentro insólito --adjetivo utilizado por la propia revista Proceso en su titular de portada-- con El Mayo Zambada.
Si se revisa la narrativa mediática sobre estos años de lucha gubernamental contra el crimen organizado se encontrará una insistencia periodística en criticar las acciones del gobierno y callar sobre las personalidades de los jefes del narco. Peor aún, los medios han evitado cualquier crítica a los cárteles de la droga, a pesar de que los jefes de las bandas han sido los corresponsables directos de los saldos rojos de la violencia criminal.
Lo significativo de la iniciativa Scherer-Rius radica en los tiempos políticos. La lucha violenta contra los cárteles logró contener la expansión dominante del crimen organizado de espacios territoriales, recuperó la soberanía territorial del Estado en zonas controladas absolutamente por los cárteles y desarticuló la complicidad de los narcos con policías, funcionarios y políticos. Han sido pocas realmente las críticas e investigaciones periodísticas sobre Julio César Godoy por sus relaciones políticas y de poder con La Tuta y la Familia Michoacana, al grado de que el político michoacano, con grabaciones que prueban su papel de brazo político del narco, podría escabullirse por los huecos de las leyes que no han modernizado los legisladores.
El problema de fondo radica no en las percepciones de la sociedad sobre la estrategia oficial de lucha contra la inseguridad sino en las evidencias de que los cárteles de la droga se habían apoderado de espacios territoriales del Estado. Frenar ahora la lucha gubernamental, como pide la Iniciativa Scherer-Rius, permitiría el regreso de los narcos al control de zonas en cuando varias entidades de la república: Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Sinaloa y Michoacán y las ciudades de Guadalajara, Acapulco y el DF. En realidad, la sociedad mexicana estaría esperando que sus elites exijan la rendición de los narcos y no del gobierno federal.
Lo que la Iniciativa Scherer-Rius no parece entender es que la lucha contra los cárteles tiene que ver con el control de espacios para la operación del crimen organizado. Más que la legalización del consumo de drogas, lo que buscan los capos es su legalización social, moral, política, económica y de poder. Y la Iniciativa Scherer-Rius sería su manifiesto político.


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miércoles, 12 de enero de 2011

12-Enero-2011, Miércoles.

INDICADOR POLITICO


+ Arizona: metáfora del imperio
+ Sociedad basada en violencia

Carlos Ramírez

A la memoria de Enrique Rubio,
lector infaltable y amigo

El tiroteo reciente en Arizona ha vuelto a poner a los Estados Unidos ante la imagen distorsionada de su propia realidad: la violencia con o sin razones forma parte de la naturaleza del imperio.
Arizona es apenas una muestra más del catálogo de muertes violentas como parte sustancial de la conformación del carácter del norteamericano: los EU como imperio se formaron precisamente sobre la violencia. Las congojas de hoy son las mismas del pasado ante casos quizá más crueles: los asesinatos de Sharon Tate, de John F. Kennedy, de Selene Quintanilla, las casi 25 matanzas de estudiantes en centros educativos en el último cuarto de siglo --sobre todo Columbine y Texas y Virginia--, el crimen de la de la familia Clutter en Kansas que dio pie a la novela de Truman Capote A sangre fría.
No debe extrañar ahora que sea Arizona, donde la vida cotidiana se basa en un estado de naturaleza del viejo oeste. Por ejemplo, en Arizona es legal cargar en el hombro fusiles automáticos e ingresar con ellos a lugares como Starbucks o Fuddrockers. En el 2009 un hombre fue detenido a unas calles de donde se encontraba de visita el presidente Barack Obama porque portaba un fusil de alto poder, pero fue liberado porque en Arizona no es delito.
Tampoco debe causar reparos que sea Arizona donde se ha desatado la violencia contra inmigrantes, si Arizona fue primero propiedad de los indios pieles rojas y luego de mexicanos y ahora los nativos blancos quieren echar de sus tierras a quienes les recuerdan las conquistas.
Y a quién le causa estragos el hecho de que haya violencia contra una congresista si los EU han participado en matanzas de civiles en Vietnam, My Lai, Irak, Afganistán, si viola los derechos humanos en la prisión de Guantánamo y de Abu Graib, si el gobierno de Obama no castiga al ex presidente Bush por haber autorizado la tortura --cuál Dirección Federal de Seguridad mexicana-- para obtener confesiones o delaciones y, peor aún, ha mantenido esa práctica para combatir el terrorismo, o cómo negar la violencia cotidiana con la ley patriótica que viola los derechos humanos por el miedo a atentados.
Y cómo criticar la venta libre de armas si el loby más importante en los EU es la Asociación Nacional del Rifle, cuyos fondos han sostenido campañas de prácticamente todos los políticos en sus campañas. Y si la segunda enmienda constitucional compromete al gobierno de los EU a proteger la posesión de armas sin restricciones, basado en el derecho natural a la conquista con la que se construyó el imperio aplastando a indios, mexicanos y otros poseedores de tierras.
La sociedad norteamericana poco tiene de qué arrepentirse o congojarse con la violencia porque la violencia forma parte de su propio ser. Por eso el asesino de Kennedy fue solitario y resultó luego asesinado antes de ser procesado. O si las características de un estado de naturaleza ofrecen de suyo la salida de la locura mental a los asesinos, como la tendrá el responsable del reciente tiroteo en Tucson, Arizona.
Más que no entender la lógica de la violencia, los EU --sociedad y gobierno-- entienden a la perfección que la violencia es consustancial a su naturaleza imperial. Por eso se asusta y llora ante tragedias con las matanzas en universidades pero al día siguiente sigue sin modificarse la venta de armas libres. Los jóvenes responsables de la tragedia en Columbine compraron un arsenal a través del internet y con esas armas masacraron sin piedad a compañeros.
La politización del tiroteo en Tucson buscó culpables pero no responsables. La campaña de medios contra el Tea Party y Sarah Palin pudo haber tranquilizado algunas almas progresistas, pero padece de un vicio de origen: la agresión a la congresista Gabrielle Giffords y a varios civiles no ha sido la primera ni será la última. El huevo de la serpiente no hay que buscarlo en los adversarios conservadores sino en la conformación ahistórica y asocial de los estadunidenses y al espíritu de la competencia y de conquista. Los estadunidenses se asustan del tiroteo en Tucson pero avalan las matanzas de civiles en Irak y Afganistán.
La fuerza de los EU como imperio está basada en el uso indiscriminado de la violencia. Por eso el agresor de la congresista tendrá la salida de una declaración de locura temporal. Y el argumento será creído por la sociedad estadunidense porque el norteamericano medio no podría entender que alguien matara por placer. Y como carecen de argumentos para politizar la militancia del agresor, entonces no queda más camino que la locura.
Los EU están condenados a ser víctimas de su propia violencia. Las 25 matanzas en centros educativos apenas logran dibujar la dimensión de un conflicto existente pero sin solución en la lógica del estadio de naturaleza de la sociedad norteamericana. Al final, los conflictos de violencia forman parte del espectáculo mediático. Y lo peor será que el movimiento Tea Party y Sarah Palin saldrán fortalecidos en sus posiciones políticas e ideológicas porque la violencia suele cohesionar al conservadurismo.
Quedan, eso sí, los indicios de una sociedad polarizada violentamente por las ideas. La necedad de Barack Obama para imponer sus soluciones sin consensos ni debates es la misma de la gobernadora de Arizona Jan Brewer para aprobar leyes contra los migrantes. Y queda, al final, sólo el espectáculo mediático: el mexicano Daniel Hernández que ayudó a mantener con vida a la congresista se convirtió en el héroe existencial que contribuirá a desdramatizar el conflicto y a opacar a la congresista herida. Al final, dirán los medios, quedó algo bueno.
Y hasta la próxima masacre.


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martes, 11 de enero de 2011

11-Enero-2011, Martes.

INDICADOR POLITICO


+ 2012 y la fuerza del poder
+ PAN posiciona a PRI y PRD

Carlos Ramírez

Cuando el PRI confiaba en sus victorias en Puebla y Oaxaca, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari le dijo a un gobernador priísta que tuvieran cuidado con las señales políticas: “no subestimen el poder de la presidencia de la república”. Y así fue, la derrota en esas entidades llevó el selló presidencial.
Los cambios recientes en el gabinete presidencial fueron una muestra de que el presidente Felipe Calderón es un político. Los reacomodos perfilaron los primeros movimientos de la candidatura presidencial panista para el 2012 pero dejando claro que el proceso panista será operado directamente por Calderón.
El primer paso fue dado con el mensaje de que aún no importa el nombre del candidato pero de qué manera se están fortaleciendo los espacios políticos. El envío de Juan Molinar Horcasitas a elecciones del PAN y el ascenso de Roberto Gil Zuarth a la secretaría particular de Los Pinos logró redinamizar dos posiciones políticas por excelencia del espacio presidencial.
El país ha entrado en una fase de “guerra de posiciones” de poder. Aunque no fue una reacción en automático, los cambios políticos en el entorno presidencial deben leerse en el escenario de la designación del exgobernador coahuilense Humberto Moreira como nuevo presidente nacional del PRI y las pugnas López Obrador-Marcelo Ebrard-Jesús Ortega en el PRD.
Los movimientos del presidente Calderón tienen mejores espacios que los de la oposición: el PRI va a sudar la elección en el Estado de México no sólo por la ofensiva de López Obrador y Marcelo Ebrard para afectar la influencia política del gobernador priísta Enrique Peña Nieto en el reposicionamiento del PRI en el Distrito Federal con miras a la elección de jefe de gobierno en el 2012, sino por el hecho de que el PAN sabe que no podrá ganarle el gobierno estatal al PRI pero podrá ayudar al PRD a abollarle la elección al tricolor por el hecho de que Peña es el precandidato priísta mejor posicionado.
El fortalecimiento del PAN con el arribo de Molinar Horcasitas y Gil Zuarth contrasta con los daños internos que provocó el ascenso de Humberto Moreira cuando estaba perfilado Emilio Gamboa Patrón y la división  inocultable en el PRD entre López Obrador y Jesús Ortega y la lucha de Ebrard contra López Obrador por la candidatura presidencial.
Los cambios de Calderón terminaron por fortalecer internamente al PAN después de la elección del senador Gustavo Madero: Molinar Horcasitas es un experto en elecciones y tiene toda la experiencia académica de estudios de procesos electorales, su papel como director de prerrogativas del IFE en 1994 y el cargo de consejero electoral del IFE 1996-2000. A pesar de que a veces su estilo personal no le ayuda en las relaciones con panistas, de todos modos es un buen operador político con experiencia electoral.
Gil Zuarth es un caso especial: fue uno de los operadores de las negociaciones del ejecutivo con el legislativo en los primeros años del sexenio de Calderón y su papel fue vital en la aprobación de los presupuestos. Cuando solicitó licencia para alejarse del cargo de diputado en marzo del año pasado para irse a la Subsecretaría de Gobierno de Gobernación, prácticamente todos los diputados de todos los partidos le desearon éxito. Se trata, pues, de un político negociador con interlocución con todas las fuerzas políticas.
En este escenario, el presidente Calderón le dio otro giro político al PAN después de la elección de Madero y va a regresar a la presidencia a la operación política directa. Lo que viene tendrá que cerrar el círculo de la política operativa presidencial: el relanzamiento de las dos bancadas legislativas panistas para quitarle espacios de dominio político al PRI y al hecho de que la diputada Beatriz Paredes dejará de ser dirigente y por tanto tendrá que soltar la cámara baja.
Como complemento de la reactivación de la política, el presidente Calderón prepara también un reacomodo en la política de seguridad, no tanto en enfoques o estrategias sino en el mensaje de que la violencia tiende a disminuir y a que el relevo en las jefaturas de los cárteles ha perdido la dinámica del escalafón. Calderón ha dejado indicios de que el 2011 será un año de asuntos políticos y no de seguridad. Y para ello, la política no se conducirá en el Congreso ni en Gobernación sino en la secretaría particular de Los Pinos.
La carrera por las candidaturas presidenciales han comenzado a desgastar a los partidos: en el PRI paradójicamente ha debilitado a Peña Nieto el hecho de ser el precandidato mejor posicionado y por tanto su condición de candidato inevitable; de nueva cuenta al tricolor podría dañarle el hecho de carecer de otros precandidatos o de tener un mejor juego de personalidades. En el PRD ya se tiene claro que la candidatura presidencial inevitablemente llevará al partido a la fractura, con el dato adicional de que las pugnas López Obrador-Ebrard-Ortega han debilitado la fuerza política perredista en el DF; Ebrard enfrenta la doble dificultar de operar su candidatura presidencial y la sucesión en el DF.
El choque PRI-PRD en el Estado de México tenderá a beneficiar a un PAN que espera poco en el Estado de México y en el DF. Y ante el desgaste de los candidatos presidenciales perfilados por el PRI y el PRD, el PAN mantiene sus cartas sin abrir y alejados del deterioro de la competencia abierta por la nominación. De ahí que en este año Calderón va a mostrar que es un político que sabe manejar las piezas del ajedrez.


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lunes, 10 de enero de 2011

10-Enero-2011, Lunes.

INDICADOR POLITICO


+ Edomex: un Juanito de AMLO
+ Convertir escándalo en campaña

Carlos Ramírez

La campaña del PRD por el gobierno del Estado de México está diseñada como una repetición del caso Juanito en Iztapalapa en el 2009: ante la falta de residencia de Alejandro Encinas y por tanto sin registro, López Obrador pondrá a un representante que más tarde, si gana, le entregue el gobierno estatal al ex jefe de gobierno capitalino.
El problema de Encinas radica en su falta de residencia en el territorio mexiquense. Para ser candidato a gobernador existen cuando menos tres candados, de acuerdo con las leyes estatales:
1.- Artículo 68 de la Constitución estatal: haber nacido y estar registrado su nacimiento en el Estado de México y con ello una “residencia efectiva” de cuando menos tres años. “Se entenderá por residencia efectiva para los efectos de esta Constitución, el hecho de tener domicilio fijo en donde se habite permanentemente”. Encinas nació en el DF en 1954.
2.- Variante del mismo artículo: si no se nació en el DF, entonces la ley exige ser “vecino del mismo, con residencia efectiva en su territorio no menor a cinco años, anteriores al día de la elección”. Es decir, Encinas debió de haber vivido permanentemente en el Estado de México desde julio de 2006. Sin embargo, entregó el cargo de jefe de gobierno en diciembre de 2006 con residencia efectiva en el DF. Y en el 2009, dos años antes de la elección mexiquense, registró su domicilio efectivo en el DF para tener la elección plurinominal de diputado perredista representando al DF.
3.- Además, la fracción  I del artículo 16 del Código electoral mexiquense establece un requisito legal específico: “estar inscrito en el padrón electoral correspondiente (el del Estado de México) y contar con la credencial para votar respectiva.” La credencial de elector de Encinas es del DF y sus votos han sido capitalinos.
En el 2000, López Obrador pactó en secreto con el presidente Zedillo el registro como candidato a jefe de gobierno cuando su credencial de elector era de Tabasco. Para acreditar su residencia capitalina, el tabasqueño presentó una carta no oficial del delegado en Coyoacán. Zedillo ordenó al PRI no impugnar la residencia, luego de que López Obrador había organizado manifestaciones públicas para torcer la ley y lograr el registro.
La situación de Encinas es igual a la de López Obrador de hace once años, sólo que ahora carece del beneplácito del PRI y el debate público exige el cumplimiento de las leyes. Por tanto, el PRI mexiquense se prepara para impedir el registro de Encinas como candidato.
En este escenario, el Plan B de López Obrador será el mismo del caso Juanito:
1.- Presentar un candidato que cumpla con los requisitos pero movilizar a Encinas como el candidato real en la campaña.
2.- De ganar las elecciones, el Juanito mexiquense gobernaría el estado durante dos años para cubrir los requerimientos de los artículos 71 y 72 de la Constitución estatal: nuevas elecciones si no hay gobernador durante los primeros dos años y gobernador interino si no hay gobernador en los cuatro últimos años.
3.- Para cubrir las apariencias, Encinas sería nombrado secretario general de gobierno del Estado de México para operar desde ahí y convertir al gobernador elegido en un Juanito sin poder, aunque con ello se viole el artículo 65 que señala que “el Poder Ejecutivo del Estado se deposita en un solo individuo que se denomina Gobernador del Estado de México”. De darse el caso de un Juanito mexiquense, el verdadero gobernador sería Encinas como secretario de gobierno y no el gobernador.
4.- Cumplidos los dos años, el gobernador elegido solicitaría licencia y el secretario de Gobierno asumiría el cargo como interino para terminar el periodo.
En este contexto, el modelo Juanito sería aplicado en el Estado de México para imponer a Encinas como gobernador lopezobradorista sin cumplir con los requisitos legales que exigen las leyes estatales. Eso sí, la negativa a registrar a Encinas por no cumplir con los requisitos será parte de la estridencia de la campaña para ganar espacios mediáticos. López Obrador y Encinas serían los jefes de campaña del Juanito designado y aprovecharían el escándalo para ganar puntos electorales.
Las cosas podrían fallar por el hecho de que el Estado de México no es Iztapalapa. En Iztapalapa, en el 2009, el Juanito fue producto de una lucha al interior de dos grupos perredistas: el de René Arce y el de López Obrador. Como buen priísta, López Obrador había designado por dedazo a Clara Brugada pero el PRD de Los Chuchos designó a Silvia Oliva. En la comedia política participó por cierto Marcelo Ebrard, quien a base de amenazas obligó a Juanito a solicitar licencia. Y la mayoría perredista en la ALDF se sometió a los dictados de López Obrador y Ebrard. Asimismo, el Estado de México tampoco es Oaxaca donde sí hubo suma de votos de la oposición para derrotar al PRI.
Las irregularidades electorales en el grupo lopezobradorista han sido producto de los caprichos autoritarios y vicios priístas de López Obrador para imponer por dedazo a sus candidatos por encima de acuerdos democráticos. La candidatura de Encinas impidió que el PRD de Ebrard tuviera a un candidato en alianza con el PAN. Al final, la candidatura de Encinas será producto de un verdadero cochinero perredista basado en el incumplimiento de las leyes y en una comedia política que convertiría a Encinas en un Juanito.


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