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Periodista, escritor, Lic. en Periodismo, Mtro. En Ciencias Políticas, oaxaqueño. Autor de la columna "Indicador Político" en El Financiero.

martes, 3 de julio de 2012

3-Julio-2012, Martes.


INDICADOR POLITICO




+ 2012: las lecciones políticas

+ Errores estratégicos del PAN



Carlos Ramírez



1.- El PAN se auto derrotó: no fue sólo el hecho de que el Vicente Fox que sacó a patadas al PRI de Los Pinos el domingo se encargó de sacar a patadas al PAN de Los Pinos. Mientras que el 83% de los que en el 2006 votaron por el PRI y el PRD repitieron en el 2012 su voto por los candidatos de su partido, sólo en 49% de panistas que votaron por Calderón lo hicieron por Josefina Vázquez Mota.

2- El PAN no supo ser partido político. En estos doce años en la presidencia funcionó como partido de oposición moral o como una agencia de colocaciones, pero no como un partido que buscara mantenerse en el poder o como partido de movilización de masas como el PRI. El PAN como partido cometió, entre muchos otros, tres errores estratégicos:

--La disociación del partido con el gobierno. La primera llamada de atención fue en el 2006 cuando Fox se enojó porque su candidato Creel había perdida la candidatura y abandonó a Calderón; la segunda ocurrió en el 2009 cuando el PAN se desmoronó en las legislativas. Y la tercera acaba de ocurrir: el PAN como partido careció de una sinergia con el gobierno para capitalizar algunos avances.

--Enrique Peña Nieto, como Fox en 1997, arrancó su carrera por la presidencia el día en que tomó posesión como gobernador del Estado de México en el 2005 y supo explotar su perfil mediático; Andrés Manuel López Obrador inició su carrera por la presidencia el día en que tomó posesión de la jefatura de gobierno del DF en el 2000 y renovó sus votos cuando Calderón tomó posesión de la presidencia en el 2006. Josefina tuvo que lidiar con los panistas para ganar la candidatura, fue candidata en febrero del 2012 y su principal problema fue la fractura en el PAN.

--El gobierno del presidente Calderón nunca interrelacionó al partido con su gobierno; cuando las encuestas el año pasado advertían el posicionamiento de Peña Nieto, nada hizo para mover al PAN; y cuando a finales del año pasado y el primer cuatrimestre del 2012 recibió encuestas señalando los dos principales problemas electorales --la seguridad y el empleo--, el gobierno siguió marchando por su lado sin articularse con el PAN.

3.- La gran pregunta quedó en el aire: ¿realmente quería el PAN que ganara Josefina la presidencia o la dejaron sola y dividieron el partido para que perdiera? Los cuatro presidentes del PAN en este sexenio carecieron de dirección política y no supieron qué hacer con el partido. La debacle del 2009 fue mal analizada por los liderazgos panistas.

4.- El PAN desdeñó un análisis estratégico de las victorias del 2000 y del 2006. A pesar de los indicios demasiado obvios, el PAN nunca entendió el factor del voto útil y se confió en el 2012 del voto anti López Obrador por la polarización del 2006. En el 2012, sin la polarización política, el voto útil regresó al PRI: el 30% de los que votaron por Calderón en el 2006 antier lo hicieron por Peña Nieto y el 20 por López Obrador, 50% de votos panistas del 2006 se fueron a la oposición. Josefina nunca pudo fijar un rumbo, una idea, una propuesta; su campaña brincó de un tema a otro. En cambio, el PRI y López Obrador fueron monotemáticos.

5.- El otro mensaje cifrado de las elecciones no va a dejar contento a muchos: la sociedad mexicana va a optar por la alternancia en el escenario centro-derecha: el techo electoral del PRD, con un caudillo como candidato, será de un tercio. Ello ocurre en formaciones político-ideológicas radicales, con un alto costo social y de incertidumbre por los cambios que ofrece. Así le ocurrió al partido Comunista Italiano, que nunca pasó de un tercio; la salida fue la de pactar un compromiso histórico con la Democracia Cristiana para que la derecha llegara al poder con el aval de la izquierda, previo un acuerdo de posiciones. La única manera de ganarle al PRI en próximas elecciones será con una alianza PAN-PRD.

6.- La clave de las elecciones del domingo pasado se localiza en hacer un estudio de sicología política del ciudadano. ¿Por qué votó por el regreso del PRI? Y queda la pregunta fundamental: ¿fue el ciudadano el que le dio la victoria al PAN en el 2000 y el 2006 o fueron las circunstancias? El PRI llegó hoy a casi 18.5 millones de votos, casi un millón más de los 17.2 millones de Zedillo en 1994, muy poco para dieciocho años de aumento de la población y electores; el PRD apenas subió en el 2012 500 mil votos sobre el 2006; y el PAN con Josefina bajó casi cuatro millones de votos sobre el 2000 de Fox y 2.8 millones sobre el 2006 de Calderón.

7.- ¿Qué resortes empujaron al electorado a un giro hacia atrás? En 1966 los politólogos Gabriel Almond y Sidney Verba hicieron una encuesta sobre la cultura cívica en cinco países, entre ellos México, y descubrieron que la psicología política del mexicano se mueve por lealtades, símbolos y beneficios; el ciudadano mexicano quedó en el renglón del “súbdito leal”. Y en 1957 nada menos que Eric Fromm y Michael MacCoby realizaron un estudio “sociopsicoanálitco del campesino mexicano” --en cuyo equipo estuvo Ramón de la Fuente, padre del ex rector de la UNAM--, estableció la “teoría del carácter social” y concluyó que la mentalidad del campesino está influida por la industrialización, la enajenación, el hambre de comodidades y los nuevos valores de la sociedad industrial. Ahí se localiza el motivo del voto.

8.- Al final, hubo dos impulsos que explican el no-voto por Josefina: el voto de castigo contra el PAN en el poder; el voto útil que ya no encontró utilidad en el PAN por el desempleo; y la fractura en el PAN que simbolizó, como una metáfora tragicómica del panismo, el llamado de Fox a favor de Peña Nieto para sacar al PAN de Los Pinos. Si el PAN no podía mantener el voto del panista que llevó a la alternancia en el 2000 y no construyó un partito de masas-voto, entonces el PAN había perdido su factor de alternancia.





@carlosramirezh



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lunes, 2 de julio de 2012

2-Julio-2012, Lunes.


INDICADOR POLITICO




+ 2012: hablemos de langostas

+ Agenda: ruptura democrática



Carlos Ramírez



EL PRI recuperó la presidencia, pero…

Independientemente de quien haya ganado las elecciones presidenciales, el verdadero problema político de México radica en el dilema de ahogarse en los particularismos o de veras optar por el modelo de la ruptura democrática.

La única agenda viable será la que parte del hecho de que el proyecto nacional de desarrollo, el consenso de la Revolución Mexicana y el pacto constitucional vigentes apenas darían para transcurrir otro sexenio en la mediocridad como nación, en la versión mexicana del Dr. Panglós del mejor de los mundos posibles y no del deseable.

Lo que viene a partir de hoy es la verdadera gran decisión nacional: el camino de la transición frustrada de Rusia con el retorno de los brujos del pasado o el camino de la transición exitosa de España con una ruptura democrática basada en un nuevo consenso, un nuevo modelo de desarrollo y un nuevo pacto constitucional.

La agenda de la transición requiere el rediseño institucional del país, la reformulación de la estructura de producción y la reorganización de la tarea del Estado. Esta remodelación de la república no necesita saber quién ganó las elecciones sino si el que las ganó está dispuesto a convertirse en el Adolfo Suárez de la transición mexicana, en el líder del nuevo ciclo nacional.

Lo que está en colapso es la república priísta. Los dos sexenios de gobierno panista se hicieron sobre las bases del periodo neoliberal del priísmo. De ahí que el PAN no haya tenido demasiado problema en lograr la alternancia partidista en la presidencia de la república, porque en el ciclo tecnocrático del PRI, de 1982 al 2000, la salida de emergencia de la crisis populista fue el programa conservador del FMI y el Banco Mundial que coincidía con la propuesta del PAN. En doce años el PAN le dio prioridad a la estabilidad macroeconómica, aún en medio de la severa crisis de 2008-2009, con resultados que siguen asombrando a los técnicos del FMI, pero con un costo social y productivo similar a los tropiezos pasados en el ritmo de crecimiento económico.

Lo que le ha dado prolongación a los ciclos PRI-PAN en la presidencia de la república ha sido la continuidad del pensamiento económico estabilizador; Vicente Fox nombró secretario de Hacienda a Francisco Gil Díaz, economista formado en la Universidad de Chicago del conservadurismo neoliberal, en la que el eje ideológico fue el neoliberalismo de Milton Friedman; más aún, Gil fue profesor adjunto de Friedman. Y Felipe Calderón designó secretario de Hacienda a Agustín Carstens, subdirector-gerente del Fondo Monetario Internacional.

Con la estrategia económica y de desarrollo en manos de figuras destacadas del neoliberalismo económico, la viabilidad del PAN se estrechó al dilema de estabilidad macroeconómica o gasto social; del otro lado, sin embargo, el PRI y el PRD ni siquiera se preocuparon por abrir un debate en esos términos por la sencilla razón de que el PRI sigue manteniendo la política económica neoliberal de Carlos Salinas de Gortari y el PRD reduce su neopopulismo a programas asistencialistas de corto plazo pero sin romper con la disciplina de estabilidad de las cifras macroeconómicas.

El verdadero dilema de México no radicó en optar por tres opciones partidistas que representaban la misma política económica del priísmo neoliberal sino en saber si alguna fuerza política, social, moral, económica e intelectual hubiera sido capaz de abrir el debate sobre el hecho de que la única alternativa estaba en una nueva propuesta de desarrollo, basada en un pensamiento crítico al neoliberalismo. Y se equivocaron quienes pensaron en Keynes porque el economista inglés no promovió una estrategia de desarrollo sino que aconsejó aumentar el gasto público en un mercado más racional que el actual para que el gasto se convirtiera en demanda, la demanda se transformara en oferta y la oferta reactivara el mercado interno.

La ruptura democrática del modelo de desarrollo implica una tarea de búsqueda de un nuevo consenso social para salir de los candados que colocó el PRI al modelo de desarrollo, que logró mantenerlos en el ciclo populista y que se convirtieron en doctrina en el periodo neoliberal priísta y que la alternancia panista eludió cualquier intención de abrirlos. El sexenio 2012-2018 será el de la reactivación de la lucha política entre los liderazgos caudillistas de las tres partidistas o puede ser el de la construcción de un nuevo consenso que facilite los cambios en el desarrollo.

La verdad es que no importa saber quién ganó la elección de ayer; el verdadero debate debe darse en función de la urgencia de una movilización social a favor de una ruptura democrática para replantear el modelo de desarrollo o de agotar el impulso social en el conformismo de que un país crece como puede, no como quiere o necesita. Los dos sexenios panistas demostraron la acumulación de rezagos sociales en empleo, bienestar, calidad social, pobreza y marginación por la decisión de mantener la línea de la estabilidad macroeconómica.

La clave de las posibilidades de encontrarle salidas a la crisis y al estancamiento se localiza en la construcción de un nuevo consenso nacional, un nuevo acuerdo político y social a favor de un nuevo proyecto nacional de desarrollo y su correlativa política económica. Mantener otro sexenio de control macroeconómico puede satisfacer al FMI, pero ampliará el margen de bienestar-pobreza que ha sido la tónica desde los años setenta, lo mismo en el populismo que en el neoliberalismo.

De ahí que lo menos importante es saber quién ganó las elecciones, sino si habrá o no un debate sobre la agenda del desarrollo que lamentablemente está ausente en los partidos y sus candidatos. Si el país no rompe en los hechos el dilema continuismo-restauración, vendrán otros seis años de más de lo mismo.



@carlosramirezh

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viernes, 29 de junio de 2012

29-Junio-2012, Viernes.


INDICADOR POLITICO




+ Las reformas, en el Congreso

+ Beltrones y Camacho, pivotes



Carlos Ramírez



Como el que gane la presidencia llegará bastante acotado por la diferencia de votos y los compromisos y como los partidos carecen arrastran liderazgos de coyuntura, las posibilidades de las grandes reformas necesarias para salir del hoyo se van a trasladar a las élites legislativas.

Lo malo es que la conformación de las candidaturas al congreso fue producto de las negociaciones entre grupos, corrientes y tribus y no de una estrategia de profesionalización del legislativo y por tanto la próxima legislatura será bastante pobre en estrategias políticos.

En este escenario sobresalen cuando menos dos figuras que serán fundamentales para negociar las reformas y, ojalá, diseñar un acuerdo para la reorganización del Estado que permita la transición hacia un régimen político democrático y moderno: el priísta Manlio Fabio Beltrones en la Cámara de Diputados y el perredista Manuel Camacho Solís en el Senado. Si el PRI y el PRD logran pactar las reformas a partir de las experiencias frustrantes del pasado y jalan al PAN al debate del horizonte nacional, el país podrá encontrar mejores posibilidades de desarrollo. Si no, desde ahora se podrá percibir que el próximo será otro sexenio perdido.

El PAN carecerá de figuras en las Cámaras porque las nominaciones al legislativo fueron producto de las negociaciones derivadas de la competencia interna por la candidatura presidencial. En el fondo, el PAN se confío demasiado en la victoria y perdió el enfoque estratégico en la distribución del poder en el legislativo, sin haber aprendido que en los años de la alternancia panista el Congreso se convirtió en un espacio político de gobernabilidad.

La gestión del ejecutivo ha dependido de la movilidad del legislativo: algunas de las reformas parciales de Fox no pasaron en el legislativo y Calderón no tuvo en el Congreso alguna pieza negociadora de otras grandes reformas. En cambio, por ejemplo, Beltrones desde el Senado delineó el primer trazo de una reforma política viable pero fue bloqueada por la bancada priísta en la Cámara de Diputados. De ahí la importancia de que la Cámara baja se convierta en la incubadora de reformas y Beltrones retome su iniciativa --limitada en el Senado pero cuando menos simiente de alcances mayores-- de Reforma del Estado.

La posibilidad de una buena alianza Beltrones-Camacho podría posibilitar la reforma del proyecto nacional de desarrollo. Hacia 1994, el entonces jefe de la bancada priísta que iba a trabajar con el gobierno de Zedillo, José Francisco Ruiz Massieu, llegó a tres conclusiones interesante: el colapso de 1994 obligaba al PRI a construir una transición a la democracia como la española, las transiciones las hacen los dinosaurios y la principal operación política de la transición en ese entonces se localizaría en la Secretaría de Gobernación.

Con ello, Ruiz Massieu se perfilaba para el cargo en Bucareli con la encomienda de operar la transición del régimen autoritario que había reventado el EZLN, el asesinato de Colosio y la descomposición político-económica del salinismo. Sin embargo, su asesinato a finales de septiembre de 1994 rompió con el escenario político, Zedillo se quedó sin operadores experimentados y el régimen priísta se enconchó para protegerse y bloqueó cualquier reforma transicionista.

Beltrones y Camacho son operadores, negociadores y reformadores; su alianza tendrá que pasar, sin embargo, por expedientes del pasado, principalmente el tema de Colosio. Beltrones fue del equipo del primer círculo del sonorense sacrificado en Lomas Taurinas y Camacho quedó atrapado en los enredos de la sucesión priísta y luego le quisieron achacar la responsabilidad del clima del asesinato. Cada uno siguió su curso, más accidentado el de Camacho. Hoy el escenario político complicado de los próximos tres años los coloca en una posición privilegiada para entrarle de lleno a la reforma del Estado, del régimen y del modelo de desarrollo.

Las circunstancias actuales los van a colocar en un espacio político privilegiado: la influencia en dos de las tres más importantes formaciones políticas. En apariencia sus posibilidades dependerían del ganador de las elecciones presidenciales, pero gane quien gane la presidencia de todos modos en la realidad el legislativo se convertirá en el verdadero centro del poder político. Beltrones y Camacho han construido sus propios espacios políticos al margen de sus partidos y conforman cada uno las dos necesidades de cualquier reforma: base política y diseño de propuestas.

El próximo presidente de la república, el que gane las elecciones de los tres principales candidatos, carecerá de margen de maniobra y encabezará una presidencia acotada por las circunstancias electorales, además de que ninguno de los tres en realidad mostró alguna propuesta de fondo para transitar hacia un nuevo proyecto nacional de desarrollo y hacia un nuevo consenso político en torno a la reforma del Estado.

Beltrones y Camacho pertenecen a partidos políticos definidos, pero los dos se mueven por sus propias biografías; del PAN en el Senado sólo estaría Alonso Lujambio, un politólogo con ideas sistémicas, aunque sin influencia en su partido; y Ernesto Cordero, el delfín presidencial que perdió la interna ante Josefina Vázquez Mota, recibió la candidatura a Senado como premio de consolación y sin ningún indicio de alguna propuesta reformista, aunque podría ser una pieza  negociadora junto al empresario Héctor Larios Santillán, otro operador panista en la cámara alta.

El escenario poselectoral del 2012 estará fértil para la reforma del proyecto nacional de desarrollo y los nuevos acuerdos políticos, productivos y de conciliación. Falta que los partidos en el Congreso decidan la transición. Beltrones y Camacho podrían ser los pivotes de la reforma porque representarían las dos cámaras y los dos partidos con mayor presencia política, y ambos podría jalar a negociadores panistas para un grupo transicionista en el poder legisaltivo. Los dos saben como diseñar y operar transiciones. Falta que se pongan de acuerdo.



@carlosramirezh

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jueves, 28 de junio de 2012

28-Junio-2012, Jueves.


INDICADOR POLITICO




+ Fox, record Guinness por PRI

+ Y PAN: poder sin alternancia



Carlos Ramírez



Hoy se cumplen dos años del artero crimen del

tamaulipeco Rodolfo Torre Cantú, cuya memoria sigue viva



El rasgo más significativo del cierre de las elecciones presidenciales del 2012 es simbólico: el panista que logró derrotar al PRI en el 2000 y se comprometió a sacarlo de Los Pinos ahora aparece como el panista que más promueve el regreso del PRI a Los Pinos.

El verdadero récord de Guinness de Vicente Fox no será haber sido el presidente de la alternancia panista en la presidencia de la república en el 2000 sino el presidente que impulsó la restauración del PR para el 2012. Fox sería el primer político de un partido que pidió el voto de sus partidarios en favor del partido al que derrotó en elecciones presidenciales anteriores.

Y el dato más revelador de la recta final de las elecciones presidenciales radica en la corresponsabilidad de Fox y el PAN de no saber construir una alternativa al proyecto político del PRI en doce años: el regreso del PRI a la presidencia de la república estaría escrito desde hace doce años con la decisión del PRI de colaborar con el PRI --y no al revés-- en el primer sexenio de la alternancia y desde hace cuatro años con las primeras encuestas a favor de Enrique Peña Nieto y del PRI, sin que el PAN ni los panistas hicieran algo para presentar una opción de proyecto político alternativo.

El PAN desaprovechó la oportunidad del 2006: el verdadero problema de entonces no fue López Obrador y su línea de insurrección nacional al negarse a reconocer las cifras oficiales del IFE y del TRIFE, sino eludir el hecho de que el PRI estaba tirado en la lona con apenas el 22.6% del voto presidencial, en una caída a plomo desde 1982: luego del 98% de votos de López Portillo en 1976, el PRI pasó a 70.9% con Miguel de la Madrid, 50.7% con Carlos Salinas de Gortari, 48.7% con Ernesto Zedillo y 36.1% con Francisco Labastida Ochoa.

Las tres herencias malditas del PRI estallaron en colapso electoral en el 2000: la corrupción, la represión y la pobreza. La voluntad de cambio de la sociedad mexicana mandó un mensaje claro: la alternancia por la derecha y no por la izquierda. Ese capital político fue el que recogió Fox al tomar posesión de la presidencia de la república, pero lo dilapidó cuando careció de pensamiento estratégico, nunca fue figura de estadista y prefirió el poder hedonista.

El posible regreso del PRI a la presidencia de la república se incubó en el sexenio de Fox. No sin cierta ironía lo recordó Peña Nieto ayer miércoles en una entrevista publicada en El Universal que reafirma el papel de Fox en el primer gobierno de la alternancia: “el PRI nunca se fue”. Y no se fue porque Fox prefirió pactar con el PRI su sexenio sin problemas, a cambio de seguir manteniendo al PRI en las decisiones presidenciales en Los Pinos.

La frase de Peña Nieto explica el papel de Fox como promotor de votos a favor no del candidato Peña Nieto sino del PRI: al final de cuentas, Fox estaría en la lógica de darle continuidad al sexenio priísta-panista 2000-2006 que a defender su récord de haber terminado el ciclo de setenta y un años de dominio presidencial priísta. Como un acto político superior borra a uno inferior, ahora Fox no será recordado como el panista que sacó al PRI de los Pinos, sino como el que regresó el PRI a Los Pinos, una imagen de sus propias confusiones políticas.

El escenario electoral que prefigura el domingo representa todo un desafío para el análisis político: la crisis, el salgo negativo y un presidente que mantuvo la “sana distancia” de su partido llevó al PRI a la pérdida de la presidencia de la república; pero el PAN tuvo doce largos años para construir una verdadera alternancia en tres puntos: liderazgo político, partido con fuerza electoral y proyecto político nacional; sin embargo, es obvio que fracasó.

El escenario del regreso del PRI a la presidencia fue posible por tres circunstancias: aliarse al PAN ante la intransigencia perredista, consolidar su estructura electoral y política a pesar de perder gobiernos estatales y capitalizar la imagen mediática de uno de sus cuadros más más visibles. El PRD cometió el error estratégico de no establecer una alianza con el PAN y el PAN le dejó la conducción política a Fox en el sexenio 2000-2006 y luego Calderón le dio más prioridad a la estrategia contra la seguridad; los dos sexenios panistas en realidad no hicieron política confiados en el supuesto sentimiento antipriísta del 2000.

El PAN y el PRD carecieron de un discurso político de alternancia, transición y cambio. Lo peor de todo fue que los candidatos de estos partidos desperdiciaron tiempo y oportunidades para recuperar el espíritu de la alternancia. Los electores los vieron como partidos aislados, ineficaces en resultados y dominados por argumentos ajenos al poder. Al final quedó la apreciación atribuida a Luis Javier Garrido de que “en México todos somos priístas hasta demostrar lo contrario”. En doce años la sociedad nunca vio una oferta real de alternancia y la tendencia a favor del PRI no fue sino la expresión de que PRD y PAN se habrían estancado en una política priísta sin PRI.

De ahí que el proceso electoral del 2012 deba ser también analizado como parte de una continuidad política que el PAN y el PRD no rompieron en el 2000 y que tampoco pudieron quebrar en el 2006. El PRI ha demostrado ser un partido de poder, no de discursos o caudillismos; mantuvo el control de su partido a pesar de haber quedado en tercer lugar en el Senado en el 2006 y logró una recuperación sustancial en las legislativas del 2009. La versión del candidato mediático ignora que el PRI sí hizo su tarea en tanto que PAN y PRD se quedaron dormidos como la liebre del cuento de la tortuga.

Por tanto, en una paráfrasis de lo que dijo Reyes Heroles en 1978 respecto a que la derechización de un régimen es culpa de la izquierda, la consolidación del PRI ha sido responsabilidad histórica del PAN y del PRD.



@carlosramirezh

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miércoles, 27 de junio de 2012

27-Junio-2012, Miércoles.


INDICADOR POLITICO




+ Fox a PRI para parar a Josefina

+ Voto útil traicionado por foxismo



Carlos Ramírez



Como en política las dudas son certezas y las certezas son dudas, el apoyo de Vicente Fox a Enrique Peña Nieto y al PRI se dio justo cuando la candidata panista Josefina Vázquez Mota comenzó su repunte.

Y más que obedecer a la estrategia de “apoyar al puntero”, el juego palaciego de Fox obedeció a los datos que llegaron a Guanajuato de que no tendría ningún espacio político en el gobierno, de ganar el PAN las elecciones presidenciales.

Después de que fue obligado a doblarse en abril y se reunió con Josefina para llamarle “mi presidenta”, Fox tuvo los datos para comprender el enojo en Los Pinos en su contra y la ausencia de espacios políticos en el equipo de Josefina. En cambio, en el PRI le pasaron la cuenta política de los apoyos recibidos en el centro Fox por gobiernos estatales priístas y entendió que había llegado la hora de pagar las cuentas.

Fox había sido marginado del PAN nacional, del grupo presidencial y del panismo guanajuatense. Pero en el fondo, también Fox entendió que en realidad él nunca había sido panista, que fue un empresario que encontró en el PAN el espacio para la candidatura a gobernador y de ahí, contra las reglas del PAN, lanzó su candidatura presidencial en 1997. En el poder, Fox jugó para sí mismo y no para el PAN y en el 2006, al estilo priísta, quiso imponer a Santiago Creel como su candidato presidencial, a costa inclusive de reprimir a Felipe Calderón y de desconocerle posibilidades cuando fue secretario de Energía.

La lucha de Fox contra Calderón se agudizó en 2005 cuando ocurrió el cambio en la dirección nacional del PAN ya en la coyuntura de la designación de candidato presidencial y Fox impuso a Manuel Espino Barrientos y a su grupo El Yunque para operar la precampaña de Creel. Hoy, por cierto, Creel y el grupo ultraderechista religioso del Yunque se han convertido en festivos promotores del voto al PRI y a Peña Nieto, a cambio de posiciones de poder en el próximo gobierno, en caso de que el PRI gane la presidencia de la república.

Como ex presidente, Fox padeció las alucinaciones de todo ex presidente priísta de la república: el ejercicio del poder; sin embargo, el PAN y el gobierno calderonista le hicieron un vacío. En el colmo de sus fijaciones, Fox pidió que como ex presidente le dijeran “presidente” pero sólo recibió burlas de los panistas. Asimismo, gobiernos panistas se negaron a contratar al Centro Fox.

Abandonado por el PAN, marginado por los panistas, Fox se sintió maltratado por el gobierno de Calderón. Su tabla de salvación fue el entonces gobernador del Estado de México, quien visitó el Centro Fox y promovió que gobiernos priístas contrataran los servicios del ex presidente. Fox se llegó a quejar de que el presidente Calderón nunca había visitado el Centro Fox.

La utilización de Fox como un ariete contra la candidata presidencial panista ha respondido al hecho de que el ex presidente en realidad no ha sido panista y que sólo utilizó al partido para su carrera tras de cargos de elección popular. La expulsión de Espino del PAN a finales del 2010 fue el primer aviso de que en los hechos Fox ya nada tenía que hacer en el PAN. Ahí se cerró el círculo: Fox se sintió como Luis Echeverría cuando López Portillo le quitó la red presidencial, le negó recursos para su centro de estudios y le cerró espacios a sus seguidores.

La función de Fox hoy como promotor de la campaña de Peña Nieto y del PRI responde a una lucha interna al interior del PAN. El involucramiento de Fox llamando a votar por el puntero está en la lógica del voto útil que pudiera darle más certeza al candidato presidencial panista. En el 2000, Fox supo movilizar al voto útil a su favor y con ese voto ganar la presidencia de la república.

Sólo que Fox, en su superficialidad política, aún sigue sin entender cómo fue que ganó la presidencia de la república: primero, el voto útil se tejió alrededor del uso de la palabra “cambio” en el 2000, argumento por cierto que le sirvió a Barack Obama en el 2008 para movilizar a la mayoría silenciosa a su favor. Y segundo, el voto útil fue responsabilidad de un grupo de intelectuales activados por Jorge Castañeda, un académico crítico de izquierda que estructuró el discurso de una coalición plural.

Sin embargo, la principal queja de los del voto útil contra Fox fue el incumplimiento del compromiso por el cambio: Fox prefirió gobernar cómodamente con Marta Sahagún, no supo cómo organizar un proyecto de transición, se aisló de los intelectuales que lo apoyaron y traicionó las posibilidades del cambio; ante la fragilidad de su victoria y la fuerza legislativas del PRI, Fox decidió cogobernar con los priístas y sobre todo con Elba Esther Gordillo, aliada de Marta Sahagún para la candidatura presidencial de ésta en el 2006, y apadrinó la carrera de Gordillo a la diputación en el 2003, la apoyó en la coordinación de la bancada y luego la impulsó a la presidencia del PRI, fracasando en todas maniobras.

La estrategia del PRI es usar la figura de Fox para jalar el voto útil a favor de Peña Nieto, pero resulta que Fox sólo tiene reclamos del voto útil, de los ciudadanos a los que les falló en el cambio y de los panistas que lo ven como un arribista de la política. Esta debilidad de Fox ha sido aprovechada por los panistas en los últimos días para atacar a Fox como una forma de generar un consenso a favor de Josefina, con lo que Fox no le ha llevado votos al PRI y sí le ha quitado algunos que ven en el ex presidente la imagen repudiable del político maniobrero, oportunista y vendido al mejor postor.

Eso sí, Fox se convirtió en una maniobra del PRI para detener la recuperación electoral del PAN; por eso los estrategas priístas utilizan a Fox como la imagen del panista acomodaticio aunque sin efecto en las filas del panismo.



@carlosramirezh



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martes, 26 de junio de 2012

26-Junio-2012, Martes.


INDICADOR POLITICO




+ Elecciones y las cinco crisis

+ Dilema 2012: votar para qué



Carlos Ramírez



En la recta final de las elecciones presidenciales y legislativas del 2012, el dilema electoral del ciudadano radica en confrontar su realidad en crisis con las ofertas de los candidatos. Y resulta que ahí hay un teléfono descompuesto.

Los candidatos piden el voto sin una oferta programática integral a cambio, que atienda a los principales problemas de la realidad. Las cinco crisis más importantes que enfrenta el ciudadano no encuentran respuestas en candidatos y partidos:

1.- La crisis económica. El modelo de desarrollo mexicano se quedó a la mitad entre el viejo populismo generador de desequilibrios macroeconómicos y el deficiente neoliberalismo que ha logrado la estabilidad a costa de la pobreza y de dejar fuera del desarrollo a la mitad de los mexicanos. El país necesita crecer 7% para ofrecer empleos en el sector formal al millón de mexicanos que se incorpora cada año al sector formal de la economía. Pero no es cosa de prometer ese PIB, sino de comprometerse a la reorganización total del modelo de desarrollo.

El fracaso del estatismo y la insuficiencia del neoliberalismo exigen una tercera vía para el desarrollo con base en la redefinición constitucional del nuevo Estado. La tarea le había correspondido al PAN por la alternancia partidista en la presidencia de la república, pero al parecer no entendió el sentido de la derrota del PRI y optó por pactar las reformas con un PRI que concedió aquello que no modificara el Estado priísta tradicional.

2.- La crisis de seguridad. Al comenzar las campañas los candidatos prometieron el regreso de las fuerzas armadas a sus cuarteles pero a estas alturas ninguno va a cumplir porque la presencia de los militares en la seguridad interior no es causa del problema de seguridad sino el efecto. Los candidatos de los tres principales partidos encontraron la fórmula mágica: policías estatales profesionales sustituirán a las fuerzas armadas. Pero ya van seis años y los gobiernos estatales no han logrado profesionalizar sus policías. Por ello es que los tres principales candidatos decidieron excluir el tema de sus agendas.

El contrapunto es bastante serio y se ha visto en toda su dimensión en las últimas semanas: mientras las fuerzas de seguridad federal presentan todos los días a capos arrestados en el interior de la república, no pasa día en que no se den a conocer datos de crímenes entre bandas criminales por la falta de una estructura estatal y municipal de seguridad. Por eso es que la ciudadanía confía en 80% en las fuerzas armadas y casi nada en la seguridad estatal y municipal.

3.- La crisis social. El colapso presupuestal en el periodo 1970-1982 derivó en una disminución del gasto social y por tanto en el abandono de las políticas públicas orientadas a la igualdad social. El gasto social bajó estructuralmente en esos sexenios. El periodo neoliberal 1983-2012 no sólo no logró reorganizar las finanzas públicas ni tampoco pudo regresar a las políticas de bienestar social, por lo que la responsabilidad de la pobreza crónica no se acredita a algún presidente en particular sino a una estrategia de política económica que decidió sacrificar a los mexicanos por el objetivo de estabilizar las cifras macroeconómicas.

La pobreza es producto de una política económica basada en el control de la demanda, la disminución del gasto social y la definición de la inflación baja como estrategia macroeconómica; es decir, una segunda oportunidad al desarrollo estabilizador basado en el control de inflación-salarios-devaluación. El objetivo de la política económica no es el desarrollo concebido como objetivo de igualdad social, sino atar el crecimiento económico a una baja tasa de inflación.

4.- La crisis de los consensos. México pudo lograr en el pasado altas tasas de crecimiento económico con bienestar social no tanto por el modelo de desarrollo sino por la estructura autoritaria de dominio absolutista del PRI y este partido como el espacio del control social y político. A ello se agregó la construcción de un acuerdo político mayoritario por la vía de la cultura política: el consenso de la Revolución Mexicana como el compromiso de justicia y equidad. La crisis del populismo y la crisis del neoliberalismo liquidaron el consenso de la Revolución  Mexicana y la falta de una mayoría cómoda ha tenido también la falta de un discurso cohesionador. Sin una idea nacional mayoritaria, los acuerdos en los centros de poder se han reducido a su mínima expresión; en el pasado el discurso de la Revolución mexicana facilitada las negociaciones y los pactos.

El problema en realidad no radica en la división política nacional en tres tercios, sino en el hecho de que el país se quedó sin un consenso que cohesione a todas las fuerzas políticas en función de un proyecto nacional. Y hoy se observa que cada uno de los tres candidatos principales tiene su propio proyecto pero ninguno de los tres tiene la suficiente fuerza como para convertirse en un consenso nacional. Por tanto, el horizonte histórico de la crisis es infinito.

3.- La crisis de gobernabilidad. Si se revisan los discursos políticos de los tres principales candidatos, se podrá concluir que existen indicios de un diagnóstico de la crisis más o menos cercano a la realidad. En teoría cada uno de los tres tiene pistas de lo que se necesita hacer. Pero lo que no entienden es que cada uno por sí mismo carecerá de fuerza para lograr las reformas necesarias. Y ahí es donde naufragan todas las buenas voluntades. La crisis de gobernabilidad se manifiesta cuando la sociedad exige cambios y las ofertas de las élites gobernantes son menores a esas exigencias.

El único camino para encontrar el acuerdo sería el modelo de los Pactos de la Moncloa de la transición española a la democracia: la reorganización total del proyecto nacional de desarrollo, sin áreas a resguardo. El primer paso se daría aceptando que la Revolución Mexicana y su modelo ya dieron de sí, que hay una idea soberana cohesionadora y que hay que reorganizar el Estado, el sistema político y el pacto constitucional. Si no, como parece verse en este 2012, entonces nos esperan otros seis años de desarrollo para unos pocos, mayores desigualdades sociales y desacuerdos políticos en la orilla de las rupturas.



@carlosramirezh

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lunes, 25 de junio de 2012

25-Junio-2012, Lunes.


INDICADOR POLITICO




+ Fue un regaño del EPR, güey

+ Intervención foránea en el 132



Carlos Ramírez



En medio de sus aceleramientos, el movimiento YoSoy132 quedó atrapado en sus propios radicalismos fundamentalistas. El jueves 21 el EPR, una de las guerrillas mexicanas con más presencia sostenida, les dijo a los jóvenes estudiantes de universidades privadas que “les tomamos la palabra” en la amenaza juvenil de que “si hay imposición (de presidente), habrá revolución”.

Hasta el domingo el 132 ni siquiera acusaba recibo del comunicado guerrillero. De ahí que la irrupción del EPR, involucrado en estallamiento de explosivos en varias instalaciones federales, o no fue entendida por los estudiantes acelerados o es la hora en que tampoco entendieron su contenido.

De ahí que el comunicado del EPR al 132 haya sido un regaño al uso del lenguaje revolucionario por parte de jóvenes indignados. Si se lee bien el texto, los guerrilleros mandan a los chavos a estudiar la historia y marxismo y de alguna manera los conminan a no ser tan superficiales con consignas que carecerían de voluntad radical. Por eso la guerrilla les dijo al 132: “les tomamos la palabra”. ¿Cuántos del 132 de las universidades privadas, donde pagan altas colegiaturas, van a irse a la guerrilla después de las elecciones del domingo si gana Peña?

El comunicado del EPR a los chavos del 132 les pide seriedad y los envía a estudiar historia real del país y a estudiar teoría marxista para que sepan qué quieren decir cuando invocan la palabra revolución:

“Somos un partido en la clandestinidad desde hace 48 años, fuimos y somos jóvenes que estamos en la lucha de masas y aportamos lo que podemos, por eso como viejos (jóvenes de corazón) y jóvenes biológicamente, creemos que la actitud de los jóvenes del #YoSoy132 es loable porque su existencia es ya un cuestionamiento al régimen neoliberal y sus políticas depredadoras que conducen al ser humano a la barbarie. Estos jóvenes como otros más están aportando ideas y definiciones que deben ser tomadas en cuenta; sin embargo, ante el clamor que se ha escuchado en toda la república sobre que “SI HAY IMPOSICIÓN HABRÁ REVOLUCIÓN”, esa consigna la valoramos y aunque puede ser emocional o consciente, les tomamos la palabra. A los que la tomen como consciente, razonada, elaborada con decisión, les opinamos que si se deciden por tal situación, ésta es difícil y de muchos esfuerzos que no implican sacrificios.

 “No dudamos que ante un fraude y por consiguiente una imposición habrá grupos que quieran hacer una revolución y a estos les decimos que hay que analizar la historia de todos los pueblos que han luchado por su liberación; nutrirse con la teoría y la ideología marxista leninista, la cual es un guía para la acción y proponerse un lineamiento político, una estrategia, la táctica y sus tareas; los estatutos que rijan su actitud ante la vida y comportamiento para sobrevivir; controlar sus emociones para que en el momento en que quieran hacer sus grupos, comités o células no sean infiltrados, ya que eso sucedió en algunos grupos después de las trágicas masacres estudiantiles-populares del 68 y del 71.

“Puede darse y es posible que haya levantamientos armados en nuestro país de quienes han sufrido y continúan sufriendo hambre y atropellos caciquiles por parte del PRI y el PAN, partidos que han asesinado, humillado y despreciado a nuestro pueblo.”

Lo bueno para el 132 es que se siguen movimiento en la periferia de la crítica mediática, que siguen careciendo de un programa político. De alguna manera también se los dijo Camila Vallejo, vicepresidenta de la federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y dirigente de la Juventud Comunista, en su mensaje “Un saludo a México”, escrito en su blog, al invocar a México como la tierra de Zapata y Villa. En su texto, Vallejo les recuerda que el adversario es el mercado y el neoliberalismo y los intereses corporativos y económicos que dominan las decisiones, lo que traducido a México critica a las granas empresas corporativas que forman parte de los consejos educativos de las universidades privadas a las que asisten los del 132; por tanto, por ahí debiera reorientarse la lucha de los indignados: contra las estructuras de sus universidades que fijan los lineamientos educativos para forjar las mentes de los jóvenes.

 “Tanto ustedes como nosotros hemos presenciado durante mucho tiempo cómo la política anquilosada en intereses corporativos y económicos renunció a los cambios sociales. Una política secuestrada por las directrices del mercado ultraliberal, la corrupción, el egoísmo, manipuladora de complejas herramientas de coerción social y comunicacionales, abandonada de toda ética y veracidad.

“Hemos visto cómo formas institucionalizadas de hacer política, se encargan de mantener y defender a toda costa un modelo inhumano y deshumanizante, centrado en el lucro y no en la vida, construido desde el individualismo y la competencia, sin valores y sin un "nosotros", sin el entendimiento colectivo. Un modelo que absorbe, que consume, que nos aplasta imponiéndonos la ignorancia, que nos despoja de nuestros derechos, de nuestra libertad y nuestra dignidad.”

Pero el 132 anda por su cuenta, inflexible, autoritario, fundamentalista, sordo, exigiendo que el proceso electoral mexicano se someta a sus caprichos, intentando convertirse en un IFE paralelo. Mientras, ya se les colaron intereses extranjeros. Por ejemplo, Karen Silva Banderas es una de las comunicadoras del 132 y de manera oficial invita y convoca, emite opiniones sobre la represión en México, y opera como oficina de comunicaciones y relaciones públicas; sólo que Silva Banderas es ecuatoriana y tiene una oficina que vende los servicios de comunicaciones, lo que lleva a preguntar que quién le paga para operarle relaciones con prensa mexicana al 132. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, es una pieza de Hugo Chávez y se ha destacado por reprimir a la prensa.



@carlosramirezh

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