Datos personales

Mi foto
Periodista, escritor, Lic. en Periodismo, Mtro. En Ciencias Políticas, oaxaqueño. Autor de la columna "Indicador Político" en El Financiero.

martes, 23 de octubre de 2012

23-Octubre-2012, Martes.


INDICADOR POLITICO


 

+ Protesta social y Estado fallido

+ Inestabilidad contra Peña Nieto

 

Carlos Ramírez

 

La crisis de violencia en Michoacán no debe extrañar; más bien, se debe insertar en el análisis en movimientos sociales antisistémicos que primero combatieron al PAN en el poder y hoy van contra el PRI, pero que han demostrado incapacidad para ganar el poder por la vía electoral.

Se trata de movimientos de inestabilidad dentro de los sindicatos de empresas o servicios del Estado pero para consolidar su autonomía del Estado, constituyendo lo que Manuel Camacho definió en 1974 como feudos de poder. Son --lo mismo en seguridad con el crimen organizado, que en lo político respecto a Pemex, maestros normalistas o la iniciativa laboral-- de grupos que no benefician a la sociedad sino que aprovechan su dominio para beneficio propio.

Los problemas en Michoacán no estallaron por el desalojo policiaco de instalaciones educativas ocupadas por normalistas y profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, sino por la decisión del gobierno federal de replantear la formación educativa de los normalistas con una reforma curricular. Los normalistas se opusieron y decidieron pasar a la lucha contra la decisión gubernamental.

Los espacios de autonomía de organizaciones sociales --y más en áreas del Estado y no de la empresa privada-- constituyen, en sentido estricto, una expresión del Estado fallido, es decir, zonas en las que el Estado no gobierna y el dominio corresponde a un sector que defiende antes que nada intereses de grupo sin pensar en los sociales.

El escalamiento de la crisis en Michoacán forma parte de una estrategia de desestabilización política y social de una zona de la república porque su intención no es la de negociar la aplicación de la reforma curricular para la formación de maestros normalistas sino la de evitar la decisión del gobierno a costa de imponer la violencia en zonas del Estado. En el fondo, la reforma curricular está diseñada para aumentar la preparación educativa de los futuros maestros, pero resulta que la educación pública en sus diferentes niveles fue desviada hacia la preparación de combatientes sociales de espacios políticos.

La reforma salinista del Estado, la neoliberalización de las políticas públicas y la alternancia panista en la presidencia de la república durante doce años plantearon el punto central de todo proceso de transición política: la reformulación de las relaciones sociales, antes controladas y dominadas por el Estado priísta, luego para autonomizarse del gobierno panista y hoy para condicionar su relación con el regreso del PRI a la presidencia.

A lo largo de treinta años, de 1982 a la fecha, los sectores sociales organizados del Estado plantearon su autonomía relativa de ese Estado y conquistaron feudos de poder con dinámica propia, primero por sí mismos, luego al margen del Estado y ahora en contra del Estado que sería su contraparte patronal o de subordinación. Por eso es que la reacción es violenta cuando el Estado en forma de gobierno asume decisiones en función de ser la parte contratante.

Los trabajadores de la educación pública fueron, en los tiempos del priísmo, los apóstoles del proyecto ideológico de la Revolución Mexicana y por eso formaban una de las principales columnas del PRI. Pero cuando Salinas de Gortari liquidó el proyecto de las Revolución al sacarla de los documentos del PRI, entonces los maestros se asumieron como proletariado autónomo. Sólo que en función de su papel intelectual como maestros, derivaron en movimientos antisistémicos, en confrontación con el Estado que no sea el que ellos quieren y ahora articulados al proyecto neopopulista de Andrés Manuel López Obrador.

El espacio intermedio entre la imposición y el rechazo es el de la negociación; pero de sobra se sabe que el gobierno carece de fuerza para negociar reformas en la educación y los maestros repudian cualquier intento de subordinación al Estado. Si las cosas se mantienen como tal, la única salida al nudo político-sindical en el sector educativo sería la privatización y que entonces los maestros negocien con las reglas obrero-patronales. Pero como el gobierno ya decidió la reforma curricular y los normalistas pasaron a ocupar las escuelas y el gobierno utilizó la policía, ahora la solución ya no puede ser negociada sino de autoridad. Y los normalistas tendrán que pagar el costo de su confrontación: pasar de “la lucha es el camino” a “presos políticos, libertad”.

El escenario mayor tiene que ver con la guerra de posiciones con miras al cambio de gobierno y, en este caso, cambio de partido en el poder ejecutivo. Los sectores que se fortalecieron con autonomía relativa del Estado en los últimos treinta años no quieren regresar a ser piezas de la estructura de poder del PRI. Por eso es que van a seguir escalando la violencia y a interrelacionarla con otras agendas y otras plazas.

La clave de la configuración de una alianza antisistémica --SME, YoSoy132, normalistas, CNTE, Atenco, EPR y otros-- tiene que ver con la organización del partido Morena de López Obrador como organización antisistémica para luchar en las calles lo que no pueden ganar en las urnas institucionales. Y todo ello antes de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la república y pieza fundamental del regreso del PRI al poder presidencial, luego de la derrota de López Obrador en las urnas.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -

lunes, 22 de octubre de 2012

22-Octubre-2012, Lunes.


INDICADOR POLITICO


 

+ Oposición restaura el priísmo

+ IFE y TEPJF, al estilo del PRI

 

Carlos Ramírez

 

Para Juan Carlos, en sus 29,

por lo mucho hecho y lo mucho que falta

 

Si han comenzado a utilizar el concepto de restauración priísta para referirse al regreso del PRI a la presidencia de la república, el PAN y el PRD deberían asumir su propia responsabilidad y no tanto por no ganar suficientes votos sino porque estos dos partidos han manejado la democratización para restaurar a su favor los modos del sistema político priísta.

Entre muchas otras cosas, el PAN y el PRD han sido instrumentos directos o indirectos de la rehabilitación del institucionalismo priísta. Mañana martes, por ejemplo, en Puebla se designarán consejeros electorales estatales para convertir al Instituto Estatal Electoral en un apéndice del gobernador actual que llegó al poder con el apoyo del PAN y del PRD para derrotar al PRI pero para ejercer el gobierno con los estilos priístas.

De acuerdo con la información consistente publicada en el periódico poblano Cambio, el gobernador aliancista Rafael Moreno Valle impondrá a cinco consejeros, dos el PAN y dos el PRI, con lo que el instituto local restaurará el modelo priísta de la Comisión Federal Electoral supeditado al ejecutivo. Y si la actual organización electoral fue una conquista democrática parta derrotar al fantasma de Manuel Bartlett y la CFE del fraude lectoral de 1988 para imponer a Carlos Salinas, ahora los institutos estatales son cuota de poder de los partidos y territorio exclusivo del gobernador en turno.

Como en los viejos tiempos priístas, los organismos estatales electorales en todas las entidades de la república están controlados por el ejecutivo estatal, lo mismo en el DF que en Oaxaca, Puebla y cualquier otra entidad. Ahora Puebla aparece en el tablero de la restauración del estilo priísta por la forma en que el gobernador Moreno Valle va a imponer al consejero presidente; lo advirtió a tiempo el columnista poblano Arturo Rueda: “en la lista (de aspirantes al instituto estatal) aparece el nombre de un mapache electoral del morenovallismo: el nayarita Víctor Cánovas, de infausta memoria” por sus operaciones electorales.

Lo que ocurre en Puebla y que se ha reproducido en todo el país ha hecho  prácticamente inservible el avance democrático de la ciudadanización de las autoridades electorales al hacerlas pasar por el filtro de los partidos. Y el IFE los consejeros son cuotas de los partidos y no representan a la ciudadanía. Con ello, los ejecutivos estatales son los que, como en los viejos tiempos priístas, deciden las elecciones y no existe en voto libre.

De ahí que la restauración priísta no va a llegar con el regreso del PRI a la presidencia de la república sino que ha sido aplicada por el PAN y el PRD que han llegado al poder para rehabilitar el modo priísta de apoderarse de las instituciones democráticas. En los estados también los institutos locales de transparencia y los tribunales estatales electorales, han sido copados por los ejecutivos del PRI, el PAN y el PRD y han perdido su impulso democrático.

Una verdadera instauración democrática debe pasar por el desensamblaje de la estructura de poder al estilo PRI que controlan los ejecutivos locales y el ejecutivo nacional. La verdadera democratización debe pasar por la reorganización total de las instituciones para evitar la restauración priísta:

--El IFE y los institutos locales deberían de desaparecer y en su lugar crear un solo instituto nacional de elecciones sin participación de partidos.

--La credencial de elector debe desaparecer y en su lugar crearse la cédula nacional de identidad porque tiene mayores controles.

--Los tribunales electorales carecen de respeto; por tanto, deben también disolverse y crearse una sala especial en la Corte Suprema para asuntos electorales.

--Los partidos deberían instaurar las elecciones primarias para evitar que los ejecutivos estatales y el federal impongan candidatos y conviertan --como en el sistema priísta-- a alcaldes, diputados federales y locales, senadores y gobernadores en piezas del ejecutivismo o poder ejecutivo estatal o federal.

Las reformas políticas ayudaron solamente a abrir espacios políticos y de gobierno a la oposición, pero no cambiaron el funcionamiento del sistema político priísta. Hoy existen ejecutivos estatales y municipales que son de la oposición pero operan con los mismos vicios priístas. Si se observa con agudo sentido crítico el cambio de consejeros electorales del instituto poblano se percibirá el modelo priísta, a pesar de que el gobernador --ex priísta-- llegó al poder por el PAN y el PRD. Pero lo ocurrido en Puebla ya ha pasado en todo el país.

De ahí que la restauración priísta no va a llegar a México el próximo presidente de la república, sino que en realidad no se ha ido. El gran fracaso fue de Vicente Fox: prefirió mantener el sistema priísta pero al servicio del gobierno panista en lugar de dar el paso de la transición democrática electoral a la instauración de una verdadera democracia. En el camino 2000-2012, gobiernos estatales panistas y perredistas han funcionado como PRI, poniendo las instituciones democráticas al servicio del poder personal del ejecutivo en turno.

Al final, PAN y PRD han demostrado que el priísmo no es un partido sino un modo político de vida. De ahí la importancia de la frase atribuida a Luis Javier Garrido: “en México todos somos priístas hasta demostrar lo contrario”.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -

viernes, 19 de octubre de 2012

19-Octubre-2012, Viernes.


INDICADOR POLITICO


 

+ Petroleros: fracaso del quinazo

+ PRI: viejo sindicalismo y reforma

 

Carlos Ramírez

 

En 1989, el presidente Salinas de Gortari instrumentó un golpe contra el dirigente petrolero Joaquín Hernández Galicia La Quina con el argumento de que había que modernizar a los sindicatos. Veintitrés años después, el sindicato petrolero es la imagen de vicios sin virtudes.

La reforma laboral del presidente Calderón debe obligar a la bancada priísta --que tiene mayoría en las dos Cámaras-- a revisar la estructura sindical porque las intenciones de modernización que se prevén en el programa de gobierno del presidente electo Enrique Peña Nieto no podrán tener resultados con la actual conformación de la dirigencia sindical.

Por lo pronto, la intención formal de Salinas de Gortari naufragó en la descomposición del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, que tiene el contrato de la principal empresa paraestatal de México. Entre muchas otras irregularidades, un pesado expediente de la intervención del sindicato en negocios en el área de Pemex Refinación, dirigida por Miguel Tame Domínguez, ha comenzado a circular en altas esferas del poder, tanto del gobierno que se va como del que viene.

La pieza clave en las irregularidades en Pemex Refinación se localiza en el líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, quien ha metido las manos en el corporativo de Petróleos para impedir la supervisión; por ejemplo, el líder sindical logró que el director general de Pemex, Juan José Suárez Coppel, desplazara a los contralores de Pemex Refinación y Pemex Exploración y Producción --los dos brazos fuertes de la paraestatal--, y que hubiera nuevos que dependieran de los directores de cada especialidad. Asimismo, se descubrió una maniobra mafiosa para incriminar al subdirector de Producción de Pemex Refinación, Bernardo de la Garza; pero pese a que la PGR fue informada a tiempo de la fabricación de un caso de corrupción, el líder sindical Romero Deschamps logró el despido de De la Garza.

El expediente consigna no sólo la riqueza de los involucrados en presuntas irregularidades con fotos de despilfarros millonarios de la hija de Romero Deschamps sino también del hijo de Tame Domínguez --testimonios de sus páginas en Facebook--, quien como funcionario de Pemex gana más de 200 mil pesos mensuales, sino una larga lista de irregularidades y anomalías en contratos en algunas de las refinerías que dependen de Pemex Refinación:

--En la Refinería Dovalí Jaime, de Salina Cruz, Oaxaca: se asignó obra a segundo lugar en la licitación número P2LN041017, con tal de favorecer a otras empresas afines a Tame Domínguez.

--Misma refinería, licitación P2LN041018: restauración de calentadores; la obra se asignó al segundo lugar.

--Refinería Francisco I. Madero, Ciudad Madero, Tamaulipas, licitación P2LN041038: rehabilitación de maquinaria: se asignó, por intervención directa del directo de Pemex Refinación a la empresa que quedó en cuarto lugar y que tenía demandas por incumplimiento de contratos en Salamanca. La estrategia radicó en que las empresas favorecidas se colocaron en lugares bajos en el sorteo, pero a la hora decisiva hay favoritismo.

Este mecanismo de esperar el fin de la licitación y luego favorecer a empresas en cuarto sitio se aplicó en varios concursos, y en todas ellas se quedaron con las obras las empresas afines al director Tame Domínguez:

--Refinería Francisco I. Madero: licitación RMAP-LPN-OP-2012, número interno P2LN013017.

--Refinería Héctor Lara Sosa, Cadereyta, Nuevo León, licitación P2LI903016, para la adquisición de bienes para planta catalítica.

--Refinería Miguel Hidalgo, Tula, Hidalgo: licitación P2LN041061: obra para restauración general del tanque TV-107.

Hubo un caso de una empresa beneficiada con contratos por decisión del director Tame Domínguez en el que no cumplió lo contratado. La obra fue para atender efectos de la explosión en la refinería de Tula en julio del 2011, que había tenido daños mayores pero que la empresa disminuyó escondiendo costos humanos. El contrato de reparación fue entregado por Tame Domínguez a la empresa CC Campeche, propiedad de Ramiro Garza, compadre de Romero Deschamps, a pesar de que carecía de experiencia; la salida fue utilizar uno de los negocios colaterales en la industria petrolera: la subcontratación, lo que reveló que el concurso estuvo manipulado porque se declaró desierto y algunas de las que compitieron se tuvieron que conformar con la subcontratación.

La relación directa Tame Domínguez-Romero Deschamps ha pervertido el sistema de contratación de servicios privados: marginación de empresas no afectas a ellos, contratación de una empresa de Tame Domínguez dirigida por su primo hermano cuando la ley permite a partir de cuarta línea, manipulación del flujo de pagos para afectar empresas y penalizarlas y con ello anularlas en futuras licitaciones.

La pieza clave de estas maniobras que sangran a la paraestatal es el líder sindical Carlos Romero Deschamps, a quien el secretario de la Función Pública del gobierno de Fox, Francisco Barrio Terrazas, indició por corrupción; sin embargo, el PRI de entonces impidió el curso de la ley. Hoy ese sindicalismo es el que asiste como telón de fondo al debate de la ley laboral y es el que está impidiendo la modernización del sistema de producción. Si La Quina fue depuesto para limpiar el sindicato, hoy esa agrupación está peor que entonces.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -

jueves, 18 de octubre de 2012

18-octubre-2012, Jueves.


INDICADOR POLITICO


 

+ Obama, el peor enemigo de Obama

+ Romney, asentado en centro político

 

Carlos Ramírez

 

A pesar de los esfuerzos realizados en el segundo debate presidencial el pasado martes, el presidente Barack Obama tuvo elementos suficientes para identificar al peor obstáculo para su reelección: no el republicano Mitt Romney sino el propio Barack Obama.

Si el debate le dio una ligera ventaja en las encuestas sobre el resultado del debate, el escenario político estadunidense siguió siendo adverso para el presidente en las tendencias del voto. Peor aún y pese a intentos medio tibios para polarizar la elección y colocar a su adversario en la derecha recalcitrante, al final quedó claro que Obama es el populista que quiere meter al Estado como la solución a los problemas y Romney se apoderó del centro político.

Lo malo para Obama es que está enfrentando el saldo social, económico e internacional negativo de su gestión. Uno de los ciudadanos que interrogó a Obama dejó caer el escenario más adverso para el presidente: ese ciudadano votó por Obama hace cuatro años pero hoy vive peor que entonces y le preguntó que podría esperar para el siguiente periodo. Obama se dedicó a auto elogiarse en temas que nada tenían que ver con el bienestar de los ciudadanos. Romney, en cambio, promovió la reactivación económica con reducción de impuestos, una estrategia que se les da mucho a los republicanos.

Obama hizo enormes esfuerzos para convertir en victorias el retiro de tropas de Irak y el asesinato de Osama bin Laden, pero Romney presionó en la herida recientemente abierta por el asesinato del embajador de los EU en Libia, luego de amenazas que la inteligencia estadunidense desdeñó. Ahí Obama perdió un poco los estribos y se enojó, aunque tampoco dejó certezas de que en cuatro años haya aprendido a operar la seguridad nacional. Minutos antes del debate, tramposamente porque se metió en la campaña electoral de su jefe, la secretaria estadunidense de Estado, Hillary Clinton, asumió la responsabilidad del error de política exterior que propició el asesinato cruel del embajador Chris Stevens en Bengazi. De todos modos, la declaración de Clinton en nada ayudó a Obama.

Obama había apostado todo su resto al segundo debate, luego de que la frivolidad del primero lo hundió en las encuestas, sobre todo porque el equipo republicano de Romney se dedicó durante días a difundir profusamente en la televisión de todo el país las escenas de un Obama sin propuestas. Las encuestas sobre ese primer debate del 5 de octubre le dieron una clarísima ventaja a Romney de 67% contra 25% para el presidente.

El segundo debate dejó también preocupación en los demócratas. Si bien la mayoría de las encuestas le dio a Obama una victoria en la discusión, de todos modos las tendencias dejaron a Romney muy cerca del presidente, en una situación de empate técnico. La gran victoria de Romney fue salirse del espacio de un candidato de la ultraderecha que quiso insertarlo Obama; políticamente, Romney quedó ya como un serio adversario del presidente.

A pesar de sus esfuerzos, Obama careció de capacidad de convencimiento, se enredó en muchas explicaciones aunque al parecer con la intención de quemar tiempo por carecer de respuestas; el tema que se vio como lastre de Obama fue la crisis económica, el desempleo y la falta de expectativas para los jóvenes que salen de las universidades. Ahí Romney aprovechó la oportunidad de prometer lo que fuera, al fin y al cabo que era el aspirante.

En las tribunas de los ciudadanos que preguntaban estuvieron electores que se acreditaron como indecisos, lo que obligaba a Obama a ser mucho más claro en sus respuestas; sin embargo, el peso del saldo negativo de las principales variables, sobre todo las económico-sociales, le restó movilidad discursiva. De ahí que los indecisos hayan quedado más indecisos sobre Obama, lo cual podría derivar en voto a favor de Romney o abstención que dañaría al presidente. En este rubro la aprobación presidencial, de acuerdo a las encuestas, bajó de 60% al jurar el cargo en enero de 2009 a menos de 50% en plena campaña presidencial.

El factor decisivo de las elecciones estará entre los indecisos que sí van a votar porque son aquéllos que esperaban más del presidente Obama y no estaban convencidos del conservadurismo de Romney; de ahí que la estrategia del republicano haya sido escabullirse de la ideologización de la política e insistido en los problemas prácticos del gobierno pero en función del principal interés de los estadunidenses: la crisis económica y sus secuelas en empleo y poder de compra.

El populismo de Obama lo hizo caer en el espacio del bienestar subsidiado por el Estado y no del ambiente de crecimiento de la economía; Bill Clinton tuvo éxito en su gestión porque propició el crecimiento económico y éste se transformó en empleo-bienestar y no se dedicó a subsidiar al consumidor. Por ello Obama se la pasó cuestionando a Romney, aunque sin duda como una forma de eludir respuestas que no tenía sobre el horizonte de la crisis.

La “ventaja modesta” para Obama, como la calificó el analista Nate Silver en The New York Times tenía referentes: una encuesta la noche del martes, después del debate, repartió el resultado en tres tercios: uno para Obama, otro para Romney y otro como empate. Este dato es significativo porque Obama estaba necesitado de un nocaut contundente. Pero el saldo de dos debates dejó una imagen de Romney muy de centro, un Obama agobiado por cuatro años de crisis y un electorado que quisiera mejores figuras políticas.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -

miércoles, 17 de octubre de 2012

17-octubre-2012, Miércoles.


INDICADOR POLITICO


 

+ El Financiero y la gran crisis

+ 1981, año axial; gran viraje

 

Carlos Ramírez

 

Como dicen que el buen periodista tiene como aliado a la suerte, el nacimiento de El Financiero hace treinta se colocó en el centro de cuando menos dos tendencias nacionales: el gran viraje del proyecto de la Revolución Mexicana al neoliberalismo y el surgimiento del periodismo económico especializado.

Pero la suerte del periodista requiere del apoyo de la profesionalización. Y ahí El Financiero inauguró un nuevo estilo periodístico en un ambiente dominado aún por el Ogro Filantrópico de Octavio Paz o la Dictadura Perfecta de Mario Vargas Llosa.

El año de 1981 --para usar la categoría de Octavio Paz sobre 1968-- fue un año axial, otro, un año eje. La crisis económica que se recrudeció con la baja de los precios del petróleo y la decisión equivocada del gobierno de López Portillo de retar al mercado y cubrir ingresos de exportaciones de crudo con deuda condujeron a la definición de la sucesión presidencial a favor del equipo de tecnócratas que instalaron el proyecto neoliberal de desarrollo y las dos facilitaron el estallamiento del colapso der 1982.

En 1981 terminó el ciclo revolucionario de México, iniciado en 1910. El México de los compromisos sociales de la Revolución fue apabullado por la crisis fiscal del Estado. En septiembre de ese año fue destapado Miguel de la Madrid Hurtado como candidato presidencial priísta y con él llegaron los jóvenes educados en el extranjero, parte de un modelo de ocupamiento intelectual que ya se había previsto Richard Lansing, secretario de Estado del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, desde 1924.

 “México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta controlar a un solo hombre: el Presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos.

“México necesitará de administradores competentes. Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

La sucesión presidencial de 1982 se resolvió en 1981 entre tres opciones, no personalidades sino enfoques y definiciones de país: el político-político Javier García Paniagua, el tecnócrata neoliberal De la Madrid y el técnico apolítico Jorge Díaz Serrano. El 25 de septiembre de 1981 el dedazo benefició a De la Madrid y con él llegó Carlos Salinas de Gortari, quien desde 1979 se había encargado de redefinir la política económica en función del mercado y quien terminó de enterrar al Estado de la Revolución Mexicana.

La noticia principal de la edición No. 1 de El Financiero trató de la salida de García Paniagua de la presidencia del PRI, paso final para consolidar el viraje histórico del país hacia la tecnocracia. Ese cambio en la élite burocrática consolidó el gran viraje nacional: los políticos fueron desplazados por los tecnócratas.

En ese contexto nació El Financiero, el primer periódico profesional de información económica, con periodistas que tuvieron que capacitarse sobre la marcha en la cobertura de temas especializados. Casi diez años después, en 1990, como previsión a la lucha sucesoria que llegaría en 1993-1994, El Financiero inauguró la sección política para completar la cobertura de la realidad nacional y la convirtió en la más influente del periodismo nacional. En esos dos temas, El Financiero fue crítico, profesional, analítico; en sus páginas se documentaron los grandes virajes nacionales en economía y política.

En 1981-1990 México abandonó el proyecto histórico de la Revolución Mexicana y se metió en los laberintos neoliberales; El Financiero fundamentó como nadie la crisis política en las elecciones de 1988 con su titular histórico “Aún nada para nadie” que irritó al grupo salinista que tuvo que profundizar el autoritarismo para no perder el control de los acontecimientos. A comienzos de 1990 Salinas de Gortari inició en secreto la negociación del tratado de comercio libre con los Estados Unidos. Y en 1994 el subcomandante Marcos irrumpió con la guerrilla cibernética y su política de comunicados poniendo a El Financiero como uno de sus destinatarios expresos, lo que fue, en realidad, un reconocimiento al papel político del periódico en la crisis nacional.

Así fue como El Financiero nació en el año del quiebre histórico y le tocó narrar el México de la crisis económica, de la escalada de la crisis política, de la ruptura de 1994, de las vacilaciones de la política económica, de la tecnocratización de la élite gobernante. Asimismo, contribuyó a la popularización de la economía sin restarle su seriedad ni profundidad, sentando las bases de lo que después sería la especialización en periodismo económico y financiero, vital para entender la larguísima crisis.

De ahí que el año de 1981 haya sido un año axial, un año eje del gran viraje nacional. Don Rogelio Cárdenas, veterano periodista de cientos de batallas por la información, tuvo el olfato del reportero para definir el proyecto periodístico y Rogelio Cárdenas Sarmiento operó la modernización del periodismo.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -

martes, 16 de octubre de 2012

16-Octubre-2012, Martes.


INDICADOR POLITICO


 

+ Buendía: fuegos de artificio

+ Libro oportunista de Granados

 

Carlos Ramírez

 

SI algo destacó en el oficio periodístico de Manuel Buendía, el de la investigación a fondo fue el prioritario. Por eso decepciona quienes aprovechan materiales a medio redactar para beneficiar al autor y no al protagonista.

El libro Buendía: el primer asesinato de la narcopolítica en México, acreditado a textos que estaba trabajando Miguel Angel Granados Chapa antes de morir, frustra el intento de lo que se quiere imponer: la existencia en 1984 de la narcopolítica. Y no porque no existiera, sino porque el armado de los textos queda sólo en apuntes carentes de investigación periodística más allá de los recortes, los rumores y las intenciones ajenas a la denuncia profesional.

En todo caso y de manera paradójica, los textos de Granados que sus descendientes decidieron publicar sin el rigor periodístico sólo confirman que Buendía fue asesinado cuando comenzaba a publicar algunas informaciones sobre el narcotráfico en México pero sin probar la tesis de que el asesino fue José Antonio Zorrilla Pérez, entonces director de la Federal de Seguridad, la policía política del Estado dependiente del secretario de Gobernación y del presidente de la república.

Los datos de los textos de Granados parecen tener --tal cual fueron redactados-- la intención previa de incriminar a Zorrilla como el operador y único autor del crimen. Sin embargo, en los textos no existe ninguna investigación real, a fondo, propia, sino sólo el registro de versiones, muchas de ellas contradictorias. Extraña el hecho porque Granados era un periodista riguroso en la confirmación.

La parte central que trata el asesinato del columnista de Excelsior el 30 de mayo de 1984 se basa en páginas de los 57 tomos de las causas penales 104/889 y 107/89, redactado por Tomás Tenorio Galindo, periodista investigador de asuntos político-policiacos y funcionario público. El libro sólo incluye doce y media páginas de Granados sobre el asesinato, pero con conclusiones y ninguna indagación propia o razonamiento; son páginas que simplemente acusan a Zorrilla.

La parte de Tenorio Galindo --treinta y ocho y media páginas, el 13% del total-- mezcla los datos de los documentos de la causa penal con conclusiones propias, pero sin llegar a hacer siquiera algún razonamiento lógico; peor aún, ese resumen peca de inducciones tramposas que tratan de eludir las contradicciones en las declaraciones ministeriales. Por tanto, no se trata de un texto de periodismo analítico sino de una causa penal adicional basada sólo en el criterio original de que los datos oficiales tienen que probar que Zorrilla fue el único operador del asesinato de Buendía.

De ahí que el libro acreditado póstumamente a Granados Chapa --y que hoy martes se presentará públicamente-- no sea periodístico sino acusatorio, lo cual no se vería mal si no fuera porque los organizadores del material quisieron meterse de lleno --y de paso a Granados Chapa-- en la parafernalia periodística del ambiente del narcotráfico. Peor aún, el libro de Granados pudiera ser la simiente de un buen reportaje sobre el narco, la política y el periodismo, pero al final quedó en un libro de escándalo.

Lo malo fue que la fallida parte del narcotráfico oscurece la verdadera aportación periodística de Granados Chapa: la primera aproximación biográfica a uno de los periodistas más importantes del periodo 1970-1984 del México en crisis de transición y fundador del columnismo político de investigación. La parte biográfica de la carrera profesional de Buendía es apenas el primer esbozo para ofrecer la construcción de un periodista crítico. Los capítulos 2 al 7 parecen ser apenas los trazos de un análisis que ya Granados Chapa no pudo hacer porque el cáncer lo destruyó tempranamente.

En la parte de Tenorio Galindo hay contradicciones serias. Una de ellas es fundamental: la leyenda urbana dice que Zorrilla coordinó el asesinato de Buendía la tarde del 30 de mayo y lo hizo desde su oficina, donde dio órdenes personales a uno de sus comandantes, Juventino Prado, para matar al periodista. Sin embargo, investigaciones posteriores probaron que Zorrilla no estuvo en su oficina a la hora denunciada por Prado sino que comía en un restaurante. El redactor Tenorio Galindo resuelve el misterio con la conclusión propia de que las instrucciones del crimen las pudo haber dado Zorrilla desde su oficina “o desde el (restaurante) Champs Elysées”.

Luego narra la “confesión” de Rafael Moro Avila, el rockero y agente de la Federal de Seguridad que fue sentenciado como asesino material, pero resulta que hubo retractaciones de Moro y su propia confesión debió de haber quedado sin valor. Además, hay un misterio no resuelto: la policía hizo un muñeco de tamaño natural del asesino y su complexión es mucho menor a la de Moro. Asimismo, Tenorio resuelve a su modo otra contradicción: el color de la piel del asesino, según testigos: era oscura; por tanto, afirma Tenorio, Moro “iba maquillado con tono oscuro, seguramente para confundirse con El Chocorrol”, presunto cómplice de Moro pero más bajo, flaco y moreno.

Paradójicamente, la lectura del libro organizado por familiares y acreditado a Granados Chapa sólo confunde las versiones oficiales y deja la sospecha de que Zorrilla no asesinó a Buendía. Y lamentablemente el libro no cumple con el objetivo del título respecto a la narcopolítica, porque deja la conclusión de que Zorrilla habría actuado como asesino solitario pero sin contexto político.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -

lunes, 15 de octubre de 2012

15-Octubre-2012, Lunes.


INDICADOR POLITICO


 

+ Crisis: mucho ruido, pocas nueces

+ Quebrar todo y comenzar de cero

 

Carlos Ramírez

 

Ante la incapacidad de los gobiernos para ofrecer entrarle de lleno a la reformulación del orden económico y financiero, las protestas sociales han aumentado en ruido social pero sin ofrecer una alternativa viable.

Si se revisan las crisis que han obligado a programas de ajuste en Europa, el fondo de la crisis es sencillo de explicar: a lo largo de muchos años, los gobiernos socialdemócratas se dedicaron a gastar dinero para tranquilizar a la sociedad, pero sin atender la lógica económica de que todo gasto debe estar apoyaron en ingreso; ahora toca a los gobiernos conservadores aplicar programas de ajuste presupuestal para evitar la quiebra.

El caso de España es prototípico: el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero enfrentó la crisis de 2008 no con medidas racionales sino con mayor gasto público, llevando el déficit presupuestal a niveles de 12%. Ahora al gobierno conservador de Mariano Rajoy le correspondió recortar el gasto porque simple y sencillamente no hay dinero.

Y la derivación del problema es grave: está en peligro el sistema democrático por las movilizaciones sociales. Pero paradójicamente, con todo y las protestas, las encuestas en España siguen colocando al PP de Rajoy por encima del PSOE, lo que ha llevado al país a un callejón sin salidas: una consulta de la política económica podría llevar a la disolución del parlamento y convocatoria a nuevas elecciones, pero las tendencias del voto le darían la victoria al PP.

Lo que vive Europa y el gobierno de Barack Obama lo padeció México en los setenta y los noventa: el populismo de Echeverría y López Portillo aumentó el déficit, éste disparó la inflación y ésta afectó el tipo de cambio; el Fondo Monetario Internacional obligó a los gobiernos a bajar gasto, estabilizar la economía y controlar la inflación vía la demanda (salarios). En 1995, la devaluación heredada por Carlos Salinas obligó a subir tasas de interés para evitar más fuga de capitales, pero esa alza hizo perder a los mexicanos propiedades muebles e inmuebles; Zedillo salvó a los bancos para evitar la quiebra del sistema financiero.

La economía no es un recetario inflexible sino un sistema de pesos y contrapesos que se mueve por dos razones: la acumulación de ganancias o los acuerdos sociales. España resolvió el grave problema inflacionario en 1977 con el acuerdo social de los Pactos de la Moncloa negociados con todas las fuerzas sociales y política, como parte del llamado consenso por la transición democrática, logrando dos objetivos: saltar del franquismo a la democracia y modernizar a España. Zapatero hizo pedazos ese consenso y Rajoy no quiere salvarlo, pero al final la salida de la crisis se encuentra en el diseño de un nuevo consenso que relacione crisis económica con democracia.

En 1995, Zedillo ofertó a los partidos un Acuerdo Político Nacional que aumentó la democracia, distensionó las presiones sociales, condujo a la pérdida de la mayoría absoluta del PRI en el Congreso, posicionó al PRD en el DF y sentó las bases de la alternancia partidista en la presidencia de la república. Antes, Salinas controló a las fuerzas sociales para meter al país en una globalización salvaje de tipo neoliberal que permite crecer pero sin distribución de la riqueza. Y Echeverría y López Portillo, a finales de sus respectivos sexenios, entregaron las decisiones de política económica al Fondo Monetario Internacional.

Las protestas sociales son estridentes pero carecen de horizonte político. No por menos ya se globalizaron en torno al nombre de Ruido Global (Global Noise, en inglés) porque sólo gritan contra los recortes, pero sin entender que en la lógica del corto plazo los recortes son inevitables; y que una solución debe de pasar por un pacto estabilizador que prorratee los costos en el modelo ganancias-pobreza. Y por la violencia de las protestas, hay indicios de que está en riesgo el modelo vigente de democracia.

Las protestas piden no salvar a los bancos; sin embargo, la quiebra de los sistemas bancarios sólo profundizaría la crisis social y el empobrecimiento. De ahí que la dimensión de la crisis y de las protestas esté planteando a los gobiernos un esfuerzo político para rediseñar el sistema financiero internacional. No debe olvidarse que las regulaciones a los bancos fueron eliminadas por el demócrata Bill Clinton y apoyadas por los gobiernos socialdemócratas.

El orden financiero inaugurado en el balneario de Bretton Woods en 1944 para instaurar la hegemonía del dólar y crear a los policías financieros del FMI y el Banco Mundial y el sistema económico globalizado propuesto en el Consenso de Washington en noviembre de 1989 ya quebraron. El primero se creó para establecer el dominio de los EU al finalizar la Segunda Guerra Mundial y el segundo se propuso para fortalecer el señorío de los EU después de la caída del régimen soviético y el bloque comunista.

La crisis política y social a que ha conducido la crisis financiera está debatiendo la hegemonía económica internacional y colapsando el modelo de la globalización. Pero el debate se ha ido polarizando a ajustes neoliberales o más gasto populista, cuando las protestas no son el problema sino el efecto y la causa se localiza el rediseño de un Estadio como regulador de abusos, en el acotamiento a la codicia del enriquecimiento y a un consenso democrático que modernice el sistema representativo para que deje de ser espacio de las oligarquías y permita la ciudadanización de la política.

Lo malo es que la sociedad sólo grita y no propone.

 



@carlosramirezh

 

- - 0 - -